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martes, 6 de diciembre de 2016

El año de Macri: los números rojos de la economía

A un año de la asunción de Mauricio Macri al frente del Gobierno, los indicadores económicos muestran una economía sin reacción y en recesión, con una continua caída de la producción industrial y de la construcción y con promesas incumplidas a meses de entrar nuevamente en clima electoral. La suba del costo de vida a raíz del aumento de la inflación y la devaluación, la pérdida de más de 100 mil puestos de trabajo y el cierre de 6.000 comercios, sumado al exponencial crecimiento de la deuda externa hecha más sombra sobre las políticas económicas de Cambiemos.


La retórica del segundo semestre comenzó a desinflarse con la contracción que mostró el Producto Bruto Interno durante los primeros dos trimestres de 2016. La actividad económica comenzó con un descenso de 0,5% entre enero y marzo con relación al período anterior, mientras que entre abril y junio, la caída fue del 2,1%. Si se analiza el PBI con respecto a igual periodo del año 2015, entre enero y marzo hubo un incremento del 0,4% pero el segundo trimestre comparativamente presentó una caída del 3,4%. Asimismo, el acumulado del año con respecto a su similar del año 2015 también presentó una retracción del 1,7% al finalizar el primer semestre.

En cuanto a la industria, hasta ahora su peor cara durante el gobierno de Macri fue durante el mes de octubre con una contracción del 8% en relación al mismo mes del año anterior. A su vez, el acumulado de los 10 primeros meses muestra un retroceso del 4,7%. 

La producción automotriz, que explica aproximadamente el 14% de la producción industrial, en octubre tuvo un descenso del 11,19%, en sintonía con lo ocurrido durante todo el año, según informó Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). En cuanto a la variación interanual, septiembre cayó 19,6% respecto a igual mes de 2015, mientras que en octubre se produjo un 16,4% menos. Apenas se vislumbró un aumento del 3,3% en el mes de noviembre respecto a misma treintena de 2015.

Si tomamos en cuenta el nivel de endeudamiento, tan solo de diciembre de 2015 a junio de 2016, el Sector Público no Financiero y el BCRA adquirieron deuda por más de u$s37 mil millones, entre lo que se encuentra el crédito obtenido para el pago a los fondos buitre. En cuanto al Sector Privado no Financiero, el volumen de la deuda disminuyó de u$s 65.370 millones a 63.889 millones. Sin embargo, en el total acumulado la deuda externa pasó de u$s 152.632 millones en diciembre de 2015 a u$s 188.266 millones en junio de 2016, según los últimos datos del Indec, lo que representa un incremento del 23,4%. 

A su vez, desde junio a octubre se estima que creció hasta alcanzar los u$s 44.700 millones debido a nuevas colocaciones de Letras del Tesoro nacional y para comienzos de 2017 podría representar más del 50% del PBI.


Por otro lado, la evolución de los indicadores de la Construcción reflejaron una disminución de la actividad en forma constante alcanzando un retroceso acumulado del 13,5%. Abril fue el mes más recesivo con un hundimiento del 24,1% con respecto a 2015. 

Dicho deterioro tuvo su consecuencia en la disminución del empleo formal registrado en tal actividad.En enero hubo una caída del 5% con respecto al mismo mes del año 2015 pasando de 390.346 a 370.663, mientras que en junio tuvo su mayor retracción: cayó 14,3% de 427.279 a 365.970 puestos de trabajo y según una encuesta del Indec apenas el 33% de las empresas del área prevén un crecimiento para enero.

Con relación al empleo, de acuerdo a datos brindados por el Indec y la AFIP, en el sector estatal tanto el Gobierno nacional como provinciales y municipales eliminaron 7.719 puestos de trabajo mientras que en el ámbito privado la cantidad de empleados se redujo en 119.876 personas: pasó de 6.537.947 de trabajadores registrados a 6.419.868 a fines del segundo trimestre.

Un punto fuerte entre las propuestas de Macri que le permitió acceder a la presidencia fue la reducción de las retenciones al campo. De acuerdo a información brindada por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, con la liquidación de cosecha de noviembre ya se superó lo obtenido durante todo 2015 al alcanzar los u$s 21.923.797.750. Sin embargo, hasta ahora se posiciona en un volumen menor al logrado en 2014, cuando para el onceavo mes se había liquidado la cifra de 22.352.666.281 y para diciembre se alcanzaban los 24.143.756.928. 

Asimismo, tomando en cuenta las ventas de supermercados para medir el consumo se desprende que hubo una caída en comparación con el incremento de la inflación. La recaudación de las 61 cadenas relevadas por el Indec aumentó 27,1% con respecto a 2015, pero esta se sitúa por debajo del aumento de precios medido en forma interanual que en los primeros 9 meses del año se ubicó en el 42%, según datos difundidos por el Indec y el IPC Congreso.

Luego de 365 días, el gobierno transcurrió sin soluciones la previa de un nuevo round eleccionario. El nivel de pobreza rodando el 33%, producto de la devaluación propia y de la política económica kirchnerista, se encuentra muy lejos del slogan utópico de campaña. La inflación, en retroceso debido a la caída del consumo, se pronostica en el 20% para el 2017 con un cierre del 40% este año.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Acerca del Gran Error 2016 de Cambiemos: Renunciar al cambio

En 2013 ocurrió el notable ascenso electoral de una fuerza político-electoral novedosa que proponía la renovación (Frente Renovador), y en 2015 la sociedad argentina eligió a otra fuerza político-electoral que prometió el cambio (Cambiemos). Es decir que hace 4 años que la mayoría de la sociedad argentina reclama modificaciones. El gran error de Mauricio Macri es subestimar a sus votantes y, luego de semejantes mensajes, aplicar un peligroso inmovilismo tanto de propuestas como de acciones.



por EDGAR MAINHARD
La alianza Cambiemos atraviesa horas de angustia, reproches domésticos y murmuraciones sobre sus adversarios, tal como le sucedió al Frente para la Victoria hace 1 año, y al Frente Renovador cuando perdió fuelle entre 2014 y 2015.
Urgente24 ya ha sostenido que un error inicial de Cambiemos fue intentar ignorar que en la 1ra. vuelta electoral, Mauricio Macri obtuvo menos sufragios que Daniel Scioli, y en el balotaje ganó con votos de Sergio Massa.
Esta realidad obligaba a Macri a articular una coalición más amplia que Cambiemos, porque los votos de su fuerza político-electoral no habían sido suficientes para ganarle al Frente para la Victoria.
Sin embargo, Macri no sólo decidió comportarse tal como si hubiese conseguido los sufragios necesarios para ganar por sí mismo, sino que hasta prescindió de sus aliados en Cambiemos -tanto la Unión Cívica Radical como la Coalición Cívica/ARI- para gestionar el Estado. Cada uno se lo factura como puede: la UCR manifestando una apatía notable a la hora de respaldar a la Administración Macri, y la CC/ARI asumiendo un rol feroz, por momentos, de crítica a decisiones del Ejecutivo Nacional.
Por otra parte, los de Massa le cobran a precio de oro cada respaldo que le conceden al Ejecutivo Nacional, y el peronismo disidente del kirchnerismo concreta algo peor: tasa bien alto su respaldo pero luego no cumple según las previsiones de la Administración Macri.
El 2do. semestre 2016 ha resultado mucho más complicado que el 1ro., cuando todavía había un período de gracia para el Presidente y su equipo. En particular el mes de noviembre fue una acumulación de desastres.
El fondo
Es hora de señalar un 2do. error conceptual llamativo de parte de la Administración Macri.
Todo indica que no comprendió el motivo profundo del deterioro de los Kirchner en el poder. Este desconocimiento provocó no sólo un análisis casi frívolo de la situación sino que las medidas que ejecuta no generan empatía con sus electores, a los que sólo les vincula hoy día con Macri un par de conceptos de verificación dudosa:
** "(Daniel) Scioli o Massa hubieran hecho lo mismo", y/o
** "Hay que apoyar a Mauricio para que no regresen los K".
Por estas horas, lo primero que habría que definir es el alcance del compromiso de cambio de Cambiemos. ¿Fue sólo marketing o realmente consistió en una convicción?
La duda aparece cada vez que aparece el debate, por ejemplo, del déficit fiscal.
Hasta la fecha, Cambiemos ha repetido el enfoque que ocurrió durante los años K, a partir de la pérdida del superávit fiscal, en días de Néstor Kirchner: todo se circunscribe a discutir el costo de los subsidios energéticos y del transporte público, cuando el problema de fondo, probablemente, es el costo de la política de la gobernabilidad tal como la plantean los líderes de la democracia presente.
Macri decidió no abordar el tema ni en la discusión presupuestaria ni en la reforma política que luego limitó a apenas una reforma de régimen electoral (que perdió) ni en las negociaciones con sus 'amigos' gobernadores. Jamás apareció en la Administración Macri alguna mención, por ejemplo, a un eventual presupuesto Base Cero, un ejercicio intelectual que permitiría abordar algo más que el maquillaje anual permanente desde hace décadas.
Una amplia mayoría de la sociedad percibe que la política consume excesivos recursos en la Argentina, y es uno de los motivos del hartazgo e impopularidad de la política.
El PRO, a través del especialista en marketing Jaime Durán Barba se ufana de comunicar situaciones simpáticas o humanas como respuesta a la insatisfacción de la política, en vez de honrar su nombre de Cambiemos y promover no sólo un debate sino cambios concretos en esta cuestión tan grave: el 50% del déficit fiscal tiene que ver con la financiación del sistema que hace mucho que dejó de ser representativo.
Elecciones
En general, al déficit fiscal se llega como consecuencia del gasto público, cuya formulación sobredimensionada es la verdadera política de Estado que existe en la Argentina: peronistas, radicales y el PRO han acordado mantener el gasto público creciente, y sólo se diferencian en cómo lo financian. Hay un pacto profundo entre los políticos argentinos que pasa por no reducir el gasto. Para mantener oculto el tema le proponen a la sociedad debatir el déficit fiscal sin revisar el gasto público
La crisis logró velocidad en los días K cuando la financiación del déficit se volvió imposible a causa de la elevada presisón tributaria y el incremento de la inflación que provocaba la emisión de moneda necesaria para mantener la escalada del gasto público.
Pero apenas arribó la Administración Cambiemos, decidió mantener la escalada del gasto público y del déficit fiscal, limitándose a sustituir la financiación, ahora vía endeudamiento externo. La propuesta a la sociedad no fue un cambio sino un maquillaje, quizá hasta un ocultamiento.
Macri no advirtió que resultaba un suicidio porque el reclamo de la sociedad consistía/consiste en una baja inmediata en la presión tributaria y en la tasa de inflación. En eso consistía el cambio para la gente. Y, consecuencia de que un tema lleva a otro, pasaba por reducir el costo de la política.
El gran fracaso del 1er. año de Mauricio Macri es que no resolvió ninguno de ambos reclamos: inflación aún elevada, y deficit fiscal más elevado que en 2015.
El gobierno de Cambiemos destina tiempo y esfuerzo a explicar por qué motivo no puede cambiar la estructura impositiva, culpando a sus 'amigos' gobernadores y a la coparticipación federal de impuestos vigente, que tampoco intentó cambiar.
Si Macri pudiera, subiría aún más los impuestos, es la conclusión de una porción del electorado de Macri con cierta sensibilidad al impacto del Fisco en sus bolsillos.
Los políticos argentinos estan atrapados, y Macri debería percibirlo: en este escenario, la estructura impositiva es ineficiente porque los contribuyentes se encuentran al límite. La recaudación resulta decreciente en términos reales, por lo menos. El Fisco no puede cobrar los tributos que desea sino los tributos que el contribuyente está dispuesto a pagar porque es un acuerdo social fundacional del Estado.
Los Kirchner fueron/son/serán ignorantes, no lo entendieron y por eso no volverán. Pero los de Cambiemos, al menos en sus subdivisiones PRO y Coalición Cívica se ufanan de formación académica. Y que Massa vaya tomando conocimiento también, ya ambiciona heredar a Macri, que alguien tiene que acabar con el pacto de los políticos contra la gente.
A la hora de cortar el gasto hay muchísimas asignaciones posibles pero sólo podría concretarlo una Administración que sobreviva al lobby, y eso no sucede en el equipo que designó Macri, donde cada funcionario representa algún interés específico.
En tanto, la percepción popular cambia y la inflación que escandalizaba con Cristina Fernández de Kirchner no representa ya el mayor problema porque en aquellos días, dicen algunos, había más dinero en bolsillo. Por lo tantohay argentinos dispuestos a canjear mirar hacia otro lado en la cuestión de la inflación a cambio que le devuelvan dinero a sus bolsillos. Esto es muy grave porque resulta un traspié de la batalla cultural impresionante en la construcción de una sociedad diferente.
Y tiene impacto electoral 2017.
Bolsillos vacíos
En el enfoque presente hay otro problema: muchos agentes económicos evadían impuestos para mantener su poder adquisitivo. Pero los aumentos tarifarios no pueden evadirse. Muchos argentinos llegan a la conclusión que ahora tienen menos dinero que antes.
Luego, Cambiemos -pero en especial el PRO- ha perdido la calle, que la han recuperado las organizaciones de piqueteros y neopiqueteros mal llamados 'luchadores sociales'. La pérdida de la calle tiene que ver con la ausencia de un relato vigoroso, de una mística de cambio.
Los políticos opositores se frotan las manos porque saben que, con una posible restricción al endeudamiento externo en 2017, todo el sistema montado por la Administración Macri corre peligro de quedar sin financiación o de tener problemas de financiación.
Ni hablar del freno a la espuma del blanqueo destinado a la construcción privada que resulta de la flamante legislación de alquileres, con regulaciones de topes indexatorios y extensiones a más de 3 años obligatorios, un epitafio para los inversores que ya desconfiaban y esperaban alguna señales antes de apoyar a este gobierno.
Demasiadas cuestiones para remontar sólo meneando la imagen positiva de María Eugenia Vidal. Cuidado con jugar con fuego, no sea que se termine devaluando anticipadamente el capital político de la gobernadora bonaerense.

martes, 22 de noviembre de 2016

El macrismo no gobierna. Se justifica

Pasado y Presente para Los Insustanciales.


Por Jorge Asís

Escritor - Periodista

Tío Plinio querido,

El macrismo no gobierna. Se justifica.

Durante el primer año, justificaron la patriótica incapacidad con el legado catastrófico que dejaron los kirchneristas. Los malos.

Se legitimaron la mayor parte del año con el agotador "efecto comparativo" (cliquear).
Lo más rescatable, en el año de gestión de Macri, fueron los sucesivos reportajes a Macri.

Con preguntas como centritos, ideales para cabecear de palomita (ver "Entrevistas a la carta", cliquear).

Ahora, en otra muestra de coherencia, se disponen a justificar el segundo año con otra verdad de hierro.

El temor a que vuelvan los malos del pasado. O malos peores.

A ver. Primero se justifican por lo que dejaron los que se fueron.

Segundo se justifican porque, los que se fueron, pueden volver.

Ambos esquemas, tío Plinio querido, de simplismo conmovedor, se encuentran unidos por la conjunción artera de las "íes".

Donde se combina la incapacidad con la magnífica irrelevancia. Con la robusta intrascendencia.
En definitiva, con la fascinante insustancialidad que, después de todo, seduce.

Por suerte, emerge Javier González Fraga, un socorrista verbal de la teoría. Llega con la reflexión que necesitaban.

"Los inversores no quieren invertir por temor al regreso del populismo".

El país no tiene salvación. Debe ser fusilado hasta el último populista-peronista. Por la espalda.

El fracaso que nutre

El peronismo se nutre, tío Plinio querido, del fracaso de los sucesores. A los que se los deja siempre, en efecto, con la culpa servida.

Es una adaptación libre del clásico divertimento explicativo del General.

"No somos buenos, los que nos siguieron fueron siempre peores".

El que sucede al peronismo, en general, nunca acierta. Pero se le brinda la justificación: si no acierta es por la pesada herencia que le deja el peronismo.

Por lo tanto el peronismo siempre se prepara, tío Plinio querido, para el reparto del regreso.

Esquema Fernández Díaz

El esquema es otra adaptación libre del prestigioso ensayista de domingo Jorge Fernández Díaz.

Con el cuento de la justicia social, el peronista suele siempre disiparse. Hace crecer escandalosamente el gasto público, hace un desastre con los números, por supuesto se la lleva toda.

Aparece entonces "el gil", el intermediario que paga la fiesta. Es el que llega para ajustar, recortar, despedir y poner orden. Pero al ponerse el país irremediablemente de sombrero, el peronismo se propone volver, con el cuento de la buena pipa. El de la justicia social. Para lanzarse otra vez despreocupadamente a repartir, a gastar sin responsabilidad.

Hasta que aparezca el próximo "gil", para hacer el trabajo sucio y renovar el ciclo.

Ontología del Poder

El peronismo es, tío Plinio querido, el invento más inteligente del poder. Desde el poder.

Y se propone ser, sobre todo, la ideología del poder. Es el mismo poder ontológico el que signa las claves de la ideología.

¿Cuesta entenderlo?

Puede orientarse hacia la derecha, con la transformación noventista y la pasión privatizadora de Menem.

O hacia la izquierda, con el pragmatismo neo setentista y la pasión recaudatoria de Kirchner.

En el medio se extinguieron dos "giles". En realidad, tío Plinio querido, fue un solo gil.

Fue Fernando De la Rúa, el que se extravió en el ordenamiento contable, el "achicamiento" del déficit, fue traicionado a canilla libre, se puso la Argentina de sombrero y fue el antecedente de la subasta sucesoria de Duhalde.

El Pescador de Tiburones probó con los mejores que había. Pero eligió el peor.

Sin épica, sin fantasía, tío Plinio querido, el peronismo no existe.

La épica se genera con el 17 de Octubre. Cuando el General, desde el balcón, le pidió al pueblo cantar el himno nacional. Fue sólo para hacer tiempo y ver si se le ocurría, mientras tanto, algo. Alguna idea para arrancar el discurso.
O con El Renunciamiento de Evita, aunque a quien más le interesaba conseguir la renuncia era al General, que como era sensato no quería saber nada con hacerla vicepresidente.

Pero la gran épica se genera con La Resistencia.

Fueron demasiados los muertos, los actos heroicos, los sacrificios y las torturas, como para aceptar, tío Plinio querido, al cretinito con los bolsos de la recaudación.

Pero para mantener la épica del peronismo resulta siempre fundamental asegurar la incapacidad de quienes lo suceden.

Los multiplicados nabos de hoy, sin ir más lejos, con la acumulación de denuncias de los políticos con sirena y del periodismo patrullero, generan, sin saberlo, la próxima épica de pasado mañana.

Pasado y Presente

Para colmo, trasciende también por el rejuvenecido La Nación, gracias al colega Veneranda, que el promisorio Federico Salvai, el número dos de la provincia, busca candidatos desconocidos para 2017.

Ene Enes que se parezcan a La Gobernadora. Como si fuera posible encontrarlos. Jóvenes del "presente" que puedan depositar a Massa y Randazzo en "el pasado".

Estremece conocer el secreto de los tiempos, para salvarse. Y ser, tío Plinio querido, eterno presente. Sin recibir nunca la prematura condena de "ser pasado". (Conste que esta carta es redactada desde la antigüedad. Siglo Diecinueve).

Carrió, por ejemplo, tiene 60 y es presente. En cambio Randazzo, que tiene 51, para el plan es "pasado".
La Gobernadora, máximo emblema del presente, tiene 43. En cambio Bossio, que tiene 37, es también parte del "pasado".

El macrismo no gobierna. Se justificaAsimismo, Los Insustanciales quieren que el doctor Facundo Manes, el radical que creció desde el cerebro, se atreva "a dar el paso". Y sea candidato. Para ser presente. Con 48.

¿Cómo puede ser "presente" Carrió con 60, o Manes con 48, y "pasado" Massa con 44 y Randazzo con 51?

El secreto para ser presente y formar parte de la insustancialidad reside, tío Plinio querido, en estar o no con ellos. El camino para convertirse en otro insustancial.

Si se los enfrenta, la insustancialidad organizada apura la condena hacia "el pasado".

Novela del futuro

Dígale a tía Edelma que se avanza en la novela del futuro. Se titula "Las tres Serpientes".

Transcurre en 2031. Son tres los candidatos presidenciales. Curiosamente los tres son Serpientes de Fuego, de 1977.

Los tres tienen 54 años y plantean, desde distintos ángulos, la recomposición territorial de la Argentina, que se encuentra separada en varios pedazos. Con capitales, como Buenos Aires, que contienen barrios violentamente enfrentados.

Marcos Peña, por el centro derecha.

El macrismo no gobierna. Se justifica Máximo Kirchner, por el peronismo (luego de una interna con Bossio, Cabra del 79).

Y la señora Victoria Donda, que representa diversos conglomerados de la izquierda.

Dígale a Tía Edelma y a La Otilia que pronto se les van a adelantar, si se comportan, capítulos de "Las tres Serpientes".

Dígales que armonicen, como Mauricio, la ansiedad. Con incienso de sándalo.

domingo, 10 de abril de 2016

Imprevisto y evitable desgaste anticipado de Macri

La euforia finalizó demasiado abruptamente, sin duda que por culpa del propio Ejecutivo Nacional. Ahora hay que 'remar', esperando que el éxito en la gestión devuelva el optimismo perdido, según anticipan las encuestas. Aunque Mauricio Macri quiere negarlo, Marcos Peña, su Jefe de Gabinete de Ministros, queda averiado. Y también algunos más en el elenco que debe apuntalar al Presidente, explicó en su editorial dominical Claudio Chiaruttini (Concepto FM):



por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Los errores de comunicación del Gobierno llevaron a Mauricio Macri a su mayor crisis con la opinión pública en 120 días, con efectos políticos directos, a sólo 4 meses de haber jurado como Presidente de la Nación, dado que la revelación de los “Panama Papers”, según las primeras encuestas,impactó directamente en la credibilidad del mandatario y en la imagen que había ganado en sus viajes a Davos, el encuentro con Barack Obama y el papa Francisco; y su participación en el Consejo sobre Seguridad Nuclear en Washington DC.
Mauricio Macri fue votado por ser el “cambio” a todo lo que representaba el kirchnerismo (aunque él no fuese precisamente un cambio, evaluando su gestión porteña). Y lo que más identificaba el kirchnerismo era lacorrupción. Y, para el imago argentino, una sociedad off shore es un ícono de la corrupción, dado que se entiende como un sitio para lavar dinero, en vez de para pagar menos impuestos por un negocio.
Desde hace un mes, o más según algunas fuentes, la Casa Rosada conocía lo que revelaría La Nación y Canal 13 el domingo 03/04 a las 15:00. Sin embargo, la actitud soberbia de algunos altos funcionarios que creen saber de comunicaciones -en especial el Jefe de Gabinete, Marcos Peña-, minimizaron la importancia de la noticia, el impacto que tendría en la opinión pública y en los mass mediael flanco que le abría al Presidente de la Nación a favor de sus opositores más acérrimos.
Marcos Peña, y probablemente el propio Macri, subestima a los medios de comunicación y su influencia sobre la sociedad. Marcos cree que las redes sociales son sustitutas convenientes y eficientes. En eso, son 180º lo contrario que el kirchnerismo, que vivía obsesionado por los medios. En la Casa Rosada creen que estando bien con el Grupo Clarín, el diario La Nación y 3 radios capitalinas (Mitre, Continental y La Red), tienen cubierta a toda la opinión pública. Se equivocaron.
No sólo no trataron de anticipar” la noticia, sino tampoco prepararon una respuesta seria y contundente, dejaron pasar el tiempo, prepararon respuestas formales, enviaron al Jefe de Gabinete + los ministros de Seguridad y Justicia, convirtiendo un tema personal en un asunto de Estado- y terminaron con Mauricio Macri respondiendo personalmente y autodenunciándose, cuando llegaron las encuestas. Sin embargo, eso no evitó el 1er. pedido de imputación penal y con un Fiscal deseoso de meterse en la investigación para esmerilar, al extremo, al mandatario.
En la “Era de las Redes Sociales”, un error de comunicación política tiene costos inmediatos. Ahora lo sabe el Gobierno, cuando la foto de Mauricio Macri apareció en en el mundo global al lado de Vladimir Putin y otros políticos corruptos del planeta. Quizá Marcos Peña entienda que su rol no es opinar sobre comunicación. Y menos Jaime Durán Barba, especialista en marketing político, pero sin experiencia en la comunicación de gobierno. 
Era sabido que cuando la Justicia Federal decidiera avanzar sobre el kirchnerismo, la “danza” de citaciones, indagaciones, imputaciones, tomas de declaración y allanamientos ganarían la agenda de los medios. Con casi 2.000 denuncias judiciales, de las cuales hay más de 1.200 abiertas y otras 300 fáciles de reabrir, el Gobierno sólo tenía que hacerse a un lado y dejar que el Poder Judicial demoliera al kirchnerismo, al tiempo que el peronismo lo deja vacío de institucionalidad y de aliados.
Ahora, Macri ha quedado envuelto en el “show judicial”, enlodado en el mismo barrial del kirchnerismo, dejando la sensación que las detenciones de Ricardo Jaime y Lázaro Báez y las amenazas sobre Cristina Fernández y Julio de Vido son actos de “revancha”.
El kirchnerismo, que se siente cercado, organizó el 1er. cacerolazo contra Mauricio Macri. El dato es político, no el número de presentes en Plaza de Mayo, que fue muy escaso. Pero para el cacerolazo N°1 contra Cristina Fernández pasaron más de 4 años de GobiernoAcá han pasado sólo 4 meses. Mientras que la Gestión macrista debería tener como meta central fortalecer al Presidente de la Nación, una sucesión de “balazos en el pié” tuvo el efecto contrario.
Cristina Fernández vuelve a la Ciudad de Buenos Aires el lunes a las 22:15. Llega al Aeroparque y La Cámpora le prepara un acto como el “regreso de Perón”, una “vigilia” de la “resistencia con aguante” para el martes 12/04 y,el miércoles 13/04 una marcha a Comodoro Py, la que han bautizado como el “17 de Octubre Kirchnerista”. Más allá de cuántos adhieran a la convocatoria y el éxito de sus planes, quedan 3 evidencias: cosas:
> planifican,
> quieren pulsear el “control de la calle”, y
> siguen construyendo un “relato”, una “épica”; exactamente lo contrario que el Gobierno, Macri y el PRO.
El ambiente social no ayuda al Presidente de la Nación. La recesión, la inflación, los despidos, el aumento de tarifas generalizadas, la ausencia de medidas sociales y la pésima comunicación crean un “caldo” que quieren aprovechar kirchneristas, sindicatos y opositores. Por eso, Macri reunió el sábado 09/04 al “Gabinete Social” y referentes sociales para conocer la“temperatura” en la calle y coordinar un paquete de medidas que permitan descomprimir la situación. Descubrieron la crisis social.
Las revelaciones de la corrupción kirchnerista en los Tribunales seguirán, pero eso no ocultará ni la recesión, ni la inflación, ni la falta de trabajo, ni los despidos, ni la reducción del poder adquisitivo de las familias por el aumento de las tarifas; por eso el Gobierno debe comenzar a construir una“Agenda Social” que tenga como centro demostrar que no gobiernan para las empresas (tal como se desprende del discurso opositor que va desde algunos radicales hasta la extrema izquierda, pasando por el massismo, el peronismo y el kirchnerismo).
Macri se reunió con los titulares de las bancadas de senadores de todos los partidos. El mensaje fue claro: “Se acabaron los aumentos (de tarifas) por este año”. Sin embargo, cuando salieron, ninguno de los presentes creyó la palabra del Presidente de la Nación. ¿El antecedente? El aumento de los combustibles. Se dijo que habría 3 en el año, se espera, en el mejor de los casos, que sean 5. Nadie conoce la profundidad del ajuste.
El Gobierno va por detrás de la “Agenda de los Medios”. El Gobierno siempre va a la saga de los hechos. Al mismo tiempo que Macri anunciaba que se autoincriminaría ante la Justicia, el Banco Central anunciaba un programa para reinstalar el crédito hipotecario en la Argentina -que está por verse, en especial por lo que Daniel Sticco ya deslizó acerca del uso irregular de índices de ajuste, aún en la propia Administración Macri.
Con ese anuncio, Cristina Fernández hubiese hecho 5 cadenas nacionales, habría 15 funcionarios hablando del tema y 3 piezas publicitarias dando vuelta por los medios de comunicación. Sólo basta recordar el uso político del “Plan Recrear”, de la tarjeta “Argenta”, entre una docena más. El impacto sobre las clases más necesitadas fueron nulos, pero el kirchnerismo, que fue una máquina de crear pobres, quedó como el gobierno que más se ocupó de escuchar las necesidades de los pobres.
Para peor, Macri ya no tiene contacto con la gente. Desde que el kirchnerismo colocó militantes con pancartas en la inauguración de trenes a la que fue invitado Florencio Randazzo, 4 hechos han ocurrido dondeopositores identificados con el peronismo o con La Cámpora han intentado agredir al Presidente de la Nación. Por eso, por ejemplo, dicen que el mandatario dejó a los altos mandos militares bajo la lluvia y fue, con un grupo selecto de invitados, al Cenotafio de los Muertos en Malvinas, de Retiroel 02/04.
Para el 29/04, las 5 centrales sindicales prometen una gran movilización contra los despidos que hay, tanto en el sector público como privado, y culpan al Gobierno por esta situación. Es la primera vez que los 5 marcharán juntos y se descuenta que ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) aportará una gran columna y, el resto, podría usar la ocasión para hacer “demostraciones de fuerza”.
El Gobierno ya ha comenzado a “desinflar” la marcha, inyectando $ 2.300 millones en las obras sociales de los mayores sindicatos, con lo cual repite el mecanismo utilizado con los Gobernadores, los intendentes y los legisladores: El dinero como instrumento para calmar el reclamo político, un mecanismo perverso para un Gobierno que debe bajar el Gasto Público con urgencia.
La economía, débil y tratando de encontrar un rumbo, no puede apuntalar a un Gobierno debilitado innecesariamente por crisis evitables, mientras trata de disciplinar a sus opositores. En el fondo, la gran fortaleza de Mauricio es la misma que tenía Cristina: la oposición no tiene un líder, no tiene un proyecto alternativo, está en interna en todos los frentes y tiene lejos la siguiente elección.
Durante años, la oposición al kirchnerismo usó como ariete las denuncias de corrupción para esmerilar al Gobierno de Cristina Fernández. Ahora, el camino está marcado: la oposición al macrismo usará la cuestión social como instrumento de desgaste de Mauricio Macri. Por eso, en la etapapostdefault, mejorar la calidad de vida de los argentinos debe ser el centro de la acción de Gobierno. Si es que hay un plan para ello.
Se consolida la sensación de que el Gobierno tenía ideas no planificadas para la 1ra. Etapa de Gestión: salir del cepo cambiario e importador; aumentar las reservas del Banco Central, desarmar la crisis del dólar futuro, salir del default, volver a los mercados internacionales de crédito, colocar a la Argentina, de nuevo, en el mundo desarrollado; incentivar las inversiones y... poco más.
Falta la 2da. Parte. Sin esta nueva etapa, el macrismo no es más que una forma de “kirchnerismo ordenado”, tal como calificó el economista José Luis Espert, aunque hay que agregarle que es un “kirchnerismo ordenado, sin relato, sin mística, sin mensaje, sin comunicación y sin política”. Y eso no es lo que votó 52% del electorado hace 5 meses. Por eso, la crisis que desató los “Panama Papers” es más que una cuestión sobre el patrimonio presidencial, versa sobre el futuro del macrismo en el poder.

lunes, 4 de abril de 2016

Brutal ajuste

El ajuste ha llegado en toda su dimensión. “Es brutal”, lo reconoció el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo. Y esa dimensión es la que produce desasosiego en la población y genera controversias políticas no sólo entre el oficialismo y la oposición sino también dentro mismo del partido de gobierno. Es lo que reflejaron los altisonantes tuits que Elisa Carrió hizo públicos el miércoles pasado y que impactaron lo suficientemente fuerte al interior de Cambiemos como para que Mauricio Macri la convocara a una reunión urgente en la residencia de Olivos antes de su partida hacia los Estados Unidos.


Por Nelson Castro

En esa reunión que, según la diputada, fue “dura, franca y divertida”, quien también tuvo un protagonismo importante fue el ex senador Ernesto Sanz. Sanz se ha transformado en un hombre de extrema confianza y cercanía del jefe de Estado. La más importante fue la coincidencia sobre las implicancias negativas que para el Gobierno tendría una ruptura de la coalición. El fantasma de lo que significó para el gobierno de Fernando de la Rúa larenuncia de Carlos “Chacho” Alvarez sobrevoló el ámbito de ese encuentro, en el que se le atribuye a Macri haberle dicho a Carrió que “si nosotros nos peleamos, Cristina se divierte”. Lo cierto es que, tanto el Presidente como Sanz, fueron duros con la diputada, a quien le señalaron que “su boca era más útil defendiendo al Gobierno que atacándolo”.
El asunto que más incomoda al Presidente es el de Daniel Angelici. Nadie atina a saber muy bien cómo ha adquirido semejante poder. Las voces en los ámbitos tribunalicios –sobre todo de los juzgados federales– confirman las gestiones de este abogado de trayectoria poco relevante que invoca transmitir los pareceres y enojos del Gobierno. Quienes tratan de encontrar una explicación a esta gama de conexiones que exhibe Angelici lo adjudican a su condición de presidente de Boca. “Muchos jueces, fiscales y secretarios de juzgados que son hinchas de Boca desesperan por una platea en la Bombonera”, señala un conocedor de esta trastienda inquietante.
Los industriales llevaron su preocupación al ministro de Producción, Francisco Cabrera. El secretario general de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Sacco, destacó que “tuvieron una muy buena recepción de la radiografía que le presentaron. Y si bien el presidente Macri está haciendo lo que prometió en la campaña electoral, la preocupación radica en la simultaneidad y velocidad con que se está implementando el sinceramiento de la economía”. En este sentido, el industrial graficó que “hay unos 39 mil puestos de trabajo en el sector de las industrias electrointensivas que aún no entraron en situación crítica pero que, con los aumentos y otros elementos de contexto, podrían peligrar.
Ese elemento de contexto es la crisis económica de raíces políticas por la que está atravesando Brasil. Si no se hace algo para enfrentar esa contingencia, la situación podría empeorar. Si debido a su propio ‘parate’, nuestro principal socio comercial comienza a enviar los excedentes de su producción hacia la Argentina, el problema podría escalar y serían 200 mil los puestos de trabajo que correrían riesgo en la industria”. Al Gobierno no le hace ninguna gracia admitir esta posibilidad y trabaja contrarreloj buscando salidas a esta delicada circunstancia. “Cuando Brasil estornuda, la Argentina sufre una neumonía”, dijo tiempo atrás la canciller, Susana Malcorra.
Por su parte, fuentes cercanas a los legisladores que trabajan en la publicación del Indice de Precios al Consumidor (IPC) Congreso, adelantaron que la medición correspondiente al mes de marzo se acercaría al 4%, guarismo que haría “peligrar la meta inflacionaria anual de entre 20% y 25% impuesta por el Gobierno, a un número mucho más cercano al 30%”. Si marzo arroja esos valores cercanos al 4%, el acumulado para el primer trimestre del año superará el 12%, un valor demasiado alto para cerrar el año de manera exitosa.
Es verdad que el valor que se paga en la mayoría de los servicios públicos en el Area Metropolitana es irrisorio. Pero lo que también es verdad es que los sueldos que gana la mayoría de sus habitantes son, asimismo, bajos. Se vive un presente de tarifas nuevas con salarios viejos. Por eso el índice de pobreza ha aumentado, tal como lo proyecta el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica, cuyo trabajo ahora el kirchnerismo pondera luego de haberlo denostado por años.
En el Gobierno se reconoce toda esta problemática para la que, hasta el momento, no ha ofrecido soluciones. Nadie discute sobre lo inevitable de este sinceramiento de la economía, producto del campo minado que dejó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La controversia surge a la hora de evaluar su implementación. Ahora se habla de una serie de medidas –incluiría un blanqueo de capitales– en cuya elaboración se está trabajando a toda máquina. El objetivo es reactivar la economía, que atraviesa un período de estanflación.
Para ello cuenta con la aprobación de la ley que hace posible pagarles a los holdouts. El proceso que llevó a la resonante victoria que el oficialismo obtuvo en ambas cámaras del Congreso –recordar que en Diputados el resultado fue de 165 votos a favor y 86 en contra y en el Senado 54 a favor y 16 en contra– tuvo entre sus artífices al ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Esto significó un duro revés para CFK, quien fatigó el teléfono de los diputados pertenecientes a La Cámpora y al núcleo duro del kirchnerismo para que presionaran a sus pares a votar en contra del proyecto de ley que había enviado el Presidente. El apriete fue en vano. En el Senado, como se vio, las cosas a Cristina le fueron peor. Y eso alcanzó no sólo los guarismos de la votación sino también el sincericidio del jefe del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, quien al decir que había recuperado “su capacidad para decir lo que pienso”, blanqueó la brutal metodología de “obediencia debida” reinante durante el kirchnerato.
En el momento de cerrar esta columna se producía la detención del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime por la causa en la que se investiga la escandalosa compra de trenes a España y Portugal. Es una buena noticia para el presente de un país que debe luchar desesperadamente contra la corrupción.
Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de Santiago Serra.

viernes, 11 de marzo de 2016

Invertir para ser felices

Estamos autorizados para hablar del discurso de Macri, porque el Presidente (que con tanto acierto distribuye los recursos humanos de su equipo) tiene un grupo que lo asesora en oratoria.


 Por Beatriz Sarlo 

Macri expone como pocos el concepto de la política como gerenciamiento. Está convencido de que hay soluciones puramente técnicas para los problemas que la política tradicional describió como sociales, económicos o culturales. El gerenciamiento implica una creencia a la que todavía le falta su demostración: que la razón “técnica” puede dominar conflictos y tensiones sociales en una escena donde las pérdidas y las ganancias deben esperar, con paciencia, que medidas ideológicamente neutras (si tal cosa existiera) produzcan los resultados que prometen a mediano o largo plazo.
La técnica en el puesto de mando excluiría preguntas indiscretas del tipo: ¿a quién conviene esto?, ¿a quién perjudica? Esas preguntas son respondidas por default, ya que los intereses subsisten tan poderosamente como en los viejos tiempos modernos.
El gerenciamiento inspira dos tipos de discurso. Por un lado, el tecnocrático, que es demasiado aburrido para ser el primer gran discurso de un presidente. Por el otro, el de los objetivos vagos y no cuantificables (la felicidad, por ejemplo, o la no explicada “pobreza cero”). En esta pinza, Macri introdujo (y lo hizo muy bien) el tema de la corrupción del gobierno que lo precedió. Pero necesitaba, además de estas denuncias esperadas, darles un poco más de contenido al presente y el futuro. Y, para eso, hay que armar una secuencia: somos esto, nuestros valores son tales, nuestro futuro va en tal dirección. Incluso: tuvimos un pasado del que somos herederos (si no se lo tiene, mala suerte). No es viable reducir todo tiempo pasado al kirchnerismo.
Cristina Kirchner creyó en la potencia del relato. ¿Qué es un relato? Un encadenamiento de hechos (reales o ficticios, verdaderos o imaginarios) dentro de una cadena que puede ser débil o fuertemente causal. Incluso esos hechos pueden actuar sobre hechos anteriores: cuando Kirchner hizo una alianza con Madres y Abuelas, esa alianza desbordó hacia atrás y coloreó imaginariamente su pasado durante la dictadura (cuando, como es sabido, no se preocupó por recibir a esas organizaciones).
El relato no es necesariamente un discurso sobre la verdad. Pero el kirchnerismo hacía política caliente. Y la política caliente necesita historias. Alfonsín, en los discursos de su campaña presidencial de 1983, presentaba un encadenado de nombres: Alem, Pellegrini, Yrigoyen, Larralde, Lebensohn, Perón, Evita. Cada uno de esos nombres podía disparar un relato y cada uno de ellos era parte de una gran tradición republicana o popular. Alfonsín se apoyaba en esa tradición para presentarse como el candidato que podía ganar las elecciones porque sintetizaba todas esas líneas ideológicas y políticas.
Herencia. A falta de tradición (los macristas quizá piensen que esto es una suerte), en su primer discurso ante el Congreso Macri hizo una remisión al pasado, indispensable porque no se había ocupado del tema durante su campaña: la corrupción en el gobierno que lo precedió. Pero habrá que tener mucha habilidad para hacer de la corrupción un gran relato.
Macri no tiene herencia simbólica. ¿La necesita? Si se llega a la conclusión de que no la necesitó hasta ahora, será necesario preguntarse las razones. Posiblemente Macri expresa la neopolítica del modo más perfecto que hemos conocido. Vayamos a su biografía. A diferencia de cualquiera de los dirigentes de la política “moderna”, Macri carece de antecedentes públicos hasta que deviene, en 1995, presidente de Boca. Es decir que su primera incursión en una organización que no fuera una empresa familiar le sucedió a los 36 años. No fue militante universitario ni social hasta llegar a Boca a una edad en la que los políticos suelen haber pasado por cargos representativos y ejecutivos ganados a través de su participación en las juventudes estudiantiles, barriales, religiosas, territoriales.
La forma en que Macri llegó a la política (después de escarceos con el menemismo) es posterior a 2001, año de una descomunal desintegración de la Argentina y donde el “que se vayan todos” marcó el ápice del desencanto ciudadano con quienes habían sido sus representantes. Macri es heredero de esa tempestad, no sólo de una fortuna familiar. Por otra parte, carece de otras herencias o tradiciones políticas. No hay palabras que lo liguen al pasado, aunque sólo fuera de modo emotivo; aunque sólo fuera para traicionarlas. Nunca tuvieron importancia en su vida. No es una acusación sino un dato.
Podría decirse: Macri es rico en todo, menos en símbolos. Puede vivirse perfectamente en un vacío simbólico. No voy a discutir sobre eso ahora. Lo que digo es que es una novedad. ¿Es eso la post política? Son sinceros algunos ministros cuando dicen que no les importan las posiciones políticas de quienes pueden ser nombrados como funcionarios del Estado. No les importan de verdad, porque para ellos la política no pasa por el espacio conflictivo de las ideas. Pasa por las “iniciativas”, los “proyectos” y la técnica. La fe tecnocrática es propia de la razón moderna. Pero conviene recordar que la ausencia de símbolos tampoco es una garantía de eficacia.
Nota al pie. Cito de La Nación del pasado viernes dos frases del Presidente que son casi una demostración:
1. “Las ideologías pueden ser distintas. Pero lo que no pueden ser distintas son las intenciones de trabajar y hacer para ver a la gente mejor, feliz y realizada”.
2. “Lo que le cambia la vida a la gente es la inversión, no el gasto”.
Se abren interesantes debates sobre la felicidad y sobre qué se considera gasto e inversión, dado que no hay acuerdos universales al respecto.

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