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jueves, 2 de octubre de 2014

Otro editorial contra el Gobierno: “Tiene una reputación tóxica en los mercados”

El diario estadounidense The Wall Street Journal, publicó un duro artículo de opinión este miércoles (01/10) acerca de desacato de la Argentina en el caso de los Fondos Buitre. El medio tildó a la Argentina como “el país más famoso de Sudamérica por no pagar sus deudas”, analizó el slogan Patria o Buitres y advirtió que “los argentinos con el tiempo quizás se den cuenta de que el desdén que Kirchner y sus ministros populistas muestran hacia ‘los buitres’ en última instancia está dirigido a ellos”.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Los medios extranjeros vuelven a poner la atención en la Argentina desde el desacato declarado por el juez Thomas Griesa. Ayer (01/10), el semanario británico The Economist hizo una comparación entre los datos oficiales y los provistos por las consultoras privadas respecto al desempeño de la economía y el diario estadounidense The Wall Street Journal, se ocupó de la estrategia comunicacional del gobierno de Cristina Fernández de llevar la disputa con los buitres al plano del enfrentamiento con los Estados Unidos buscando un enemigo externo: “Culpar a los extranjeros por su grave situación económica es un deporte tradicional para los políticos en Buenos Aires”, dice en un tramo el matutino en su duro editorial.
A continuación el artículo completo publicado en The Wall Street Journal titulado Opinión: El desacato de Argentina:
El país más famoso de Sudamérica por no pagar sus deudas fija otro precedente.
El fallo del lunes del juez de distrito estadounidense Thomas Griesa de declarar a la República Argentina en desacato no es un hecho sin precedentes. El año pasado, Rusia entró en conflicto con una corte estadounidense en una disputa en torno a la custodia de libros religiosos judíos. La República Democrática del Congo fue declarada en desacato civil en 2009 por no acatar la solicitud de exhibición de pruebas de un juez de distrito.
Sin embargo, el fallo contra Argentina está en una clase aparte. "Todos sabemos que declarar a una parte en desacato es algo inusual. Me pidieron que lo hiciera en una etapa anterior y lo rechacé", dijo Griesa el lunes. No obstante, dijo que se veía obligado a reconocer "lo que realmente es la conducta ilegal de la República que incluye el intento de cambiar ilegalmente y desviarse de las estipulaciones de la orden judicial vigente".
El juez se refiere a intento del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de cambiar la jurisdicción de los bonos gobernados por la ley estadounidense a Argentina y reemplazar a Bank of New York Mellon Corp. BK -1.32% como agente de pago con el argentino Banco de la Nación. Buenos Aires está sujeto a la ley estadounidense porque en los años 90 acordó someter disputas a las cortes estadounidenses como forma de atraer inversionistas extranjeros.
Como asunto político, esto puede haber sido exactamente el resultado que Kirchner buscó. Su gobierno ha hecho de "Patria o Buitres" su eslogan de facto, y "buitres" se refiere al juez Griesa, el gestor de fondos de cobertura Paul Singer, la Corte Suprema de Estados Unidos ycualquiera que busque cobrar deudas o hacer cumplir el Estado de derecho. Recientemente, el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman, la arremetió contra el encargado de negocios de EE.UU., Kevin Sullivan, cuando el diplomático sugirió que Argentina debería tratar de salir del default.
Esta demagogia podría ayudar al partido peronista de Kirchner en las elecciones del próximo año. O tal vez no. Los argentinos ahora viven con una tasa de inflación que se estima en 40%, frecuentes cortes de electricidad, un desplome de los valores de los activos y una reputación tóxica en los mercados financieros globales. Culpar a los extranjeros por su grave situación económica es un deporte tradicional para los políticos en Buenos Aires. Sin embargo, los argentinos con el tiempo quizás se den cuenta de que el desdén que Kirchner y sus ministros populistas muestran hacia "los buitres" en última instancia está dirigido a ellos.

lunes, 28 de julio de 2014

"La Argentina planea responsabilizar a los malvados gringos del norte"

El influyente diario estadounidense The Wall Street Journal publicó un artículo en el que advierte algo que Urgente24 ya mencionó, en ocasión del viaje de Cristina Fernández a Caracas en busca del respaldo de la Venezuela chavista para afilar el relato contra el imperialismo 'yanqui': "Argentina prepara el escenario político para un default del que planea responsabilizar a los malvados gringos del norte", postula el matutino. Además, destaca que nuestro país "pisotea los derechos a la propiedad por capricho".


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) El diario estadounidense The Wall Street Journal publicó una nota titulada 'Argentina baila con el default', en la que advierte que, a menos de dos días de la fecha límite, en vez de sentarse a negociar con sus deudores para evitar este desenalce, el Gobierno de Cristina Fernández "critica al sistema legal de Estados Unidos".
 
"El gobierno de Cristina Kirchner se ha pasado el último mes llevando adelante una extraordinaria campaña pública para vilipendiar a los holdouts, al juez Griesa y a las cortes de EEUU. La conclusión difícil de evitar es que Argentina prepara el escenario político para un default del que planea responsabilizar a los malvados gringos del norte", advierte el artículo.
 
Cabe destacar que esto es algo que ya había mencionado Urgente24 la semana pasada, al dar cuenta del viaje de Cristina a Caracas para la cumbre de jefes del Mercosur, donde buscaría además el respaldo de la Venezuela chavista para afilar el relato contra el imperialismo yanqui (ver nota relacionada).
 
Con respecto a las acusaciones del Gobierno contra el juez Thomas Griesa y las "cortes corruptas",  el matutino financiero responde que "hay que ser descarado para realizarlas, considerando que Argentina es un país que pisotea los derechos a la propiedad por capricho", y menciona la decisión de la administración cristinista de expropiar YPF de las manos de Repsol.
 
"Argentina atravesó todas las instancias legales y llegó hasta la Corte Suprema. Incluso, aunque cueste creerlo, obtuvo el apoyo del gobierno de Barack Obama en contra de los bonistas norteamericanos", comenta.
 
Y destaca que los argumentos de la Argentina a la hora de las negociaciones son "débiles".
 
"La cláusula RUFO tiene varias válvulas de escape legales ya que la cláusula se activa en caso de un pago voluntario a los bonistas. A Argentina se le está obligando a pagar (de manera involuntaria)", por lo cual en este caso no debería activarse.
 
The Wall Street Journal advierte que "más allá del costo de pagarle a los holdouts, no tendría comparación con el daño que causaría otro default en Argentina. Argentina perdería la oportunidad de aprovechar los acuerdos alcanzados con Repsol y el Club de París y lograr dejar atrás todas las disputas que tiene con sus deudores".
 
"Un default carece tanto de sentido que hace que uno se pregunte si el señor Kicillof lo permite con el objetivo de motivar al Fondo Monetario Internacional y a los progresistas norteamericanos para que aceleren su campaña a favor de poner las negociaciones de deuda en manos de una nueva burocracia global. Esto le daría mayor poder a los deudores y a los políticos, en detrimento de los mercados financieros y las cortes de EEUU - algo hecho a medida para Kicillof, profesor de economía y de izquierda, quien parece creer que un default lo convertiría en un héroe político sin costo alguno", sostiene la nota de opinión.
 
Por otra parte, en otro artículo publicado hoy, el mismo diario afirma que la Argentina podría "hacer historia desafortunada si defaultea su deuda soberana por segunda vez en trece años".
 
"¿Por qué Argentina consideraría un default como opción? La respuesta es tan compleja como Argentina, un país que se inclina por generar crisis políticas y económicas y que ha desconcertado a los analistas por décadas", explica el diario. Y sentencia: "Aunque no hay temor a un contagio a otros mercados emergentes y mínima preocupación a que Argentina sufra una implosión económica como la que sufrió hace 13 años, un default podría traer grandes consecuencias a una de las economías más grandes de Latinoamérica".
 
Argentina "quedaría excluida de los mercados internacionales y afectaría los créditos a las empresas", y podría "complicar la transición del gobierno tras las elecciones presidenciales" de 2015, añade.

sábado, 21 de junio de 2014

El Gobierno repitió en una solicitada en "The Wall Street Journal" que quiere seguir pagando sus deudas

El Gobierno publicó hoy una solicitada en el neoyorquino The Wall Street Journal, principal diario de Economía y el más leído en Wall Street, para ratificar su voluntad de "continuar pagando sus deudas" y reclamar que la Justicia de Estados Unidos "promueva condiciones de negociación para resolver" la disputa con el grupo de bonistas que no se sumaron al canje de deuda de 2005.


El escrito, que se titula "Argentina quiere continuar pagando sus deudas pero no lo dejan", hace un repaso de las gestiones que se llevaron adelante para reestructurar los compromisos con los holdouts y la posterior disputa legal con los tenedores de deuda que no aceptaron esos acuerdos. "Argentina quiere continuar pagando sus deudas, justo como lo ha venido haciendo desde 2005, pero esto ha sido obstaculizado por el juez Thomas Griesa y por la negativa de la Corte Suprema a tomar el caso", plantea el texto que ocupó una página completa.
"En otras palabras: pagarle a los fondos buitre es un camino que conduce al default, y si no pagamos, la orden del Juez Griesa pone en peligro el derecho de los bonistas a cobrar la deuda de 2005 y 2010", advierte la solicitada. "En tanto, los fondos buitre invierten millones en propaganda y lobby para hacerle creer al mundo que Argentina no quiere pagar su deuda", destaca.
El escrito, que en inglés envió la Jefatura de Gabinete del Gobierno nacional, admite que la decisión de la Justicia norteamericana, que respaldó el reclamo de los bonistas, "ha puesto a la Argentina en una posición delicada". "Pero también a cualquier otro país que deba emprender una reestructuración de su deuda en el futuro. Bajo la legislación local de cualquier país, cuando hay suspensión de pagos y el 66 por ciento de los acreedores accede a un acuerdo, el resto está obligado a acceder", agregó la solicitada.
Sin embargo, el escrito remarca: "La voluntad de Argentina es clara: nosotros esperamos una decisión judicial que promueva una justa y balanceada condición de negociación para resolver una dificultosa disputa que ha afectado, afecta y continuará afectando al pueblo de Argentina debido a la voracidad de un minoritario grupo de especuladores".

The Wall Street Journal dice que los buitres están listos...

El diario especializado 'The Wall Street Journal', sostuvo que los acreedores que litigaron en Nueva York están "listos para negociar" y que tienen "la esperanza de que Argentina sea seria" y esté dispuesta a discutir una forma de pago: aceptarían bonos como parte de un acuerdo.


Los acreedores que rechazaron los canjes de deuda de 2005 y 2010, representados por el grupo Elliot Management, estarían "listos para negociar" con el gobierno argentino y aceptarían "bonos como parte de un acuerdo", según publicó el diario 'The Wall Street Journal'.
 
Los holdouts obtuvieron un fallo favorable por parte de la Corte Suprema de Justicia de USA, que rechazó la apelación de la Argentina. Y la Corte de Apelaciones de Nueva York levantó la medida cautelar (stay) que frenaba la ejecución de la sentencia a los holdouts.
 
El diario norteamericano recordó en su edición de hoy que el próximo pago sobre los bonos reestructurados se vence el 30 de junio y que "Argentina corre el riesgo de caer en default si no llega a un acuerdo con los llamados fondos rebeldes o holdouts".
 
Citando fuentes cercanas a Elliot, el 'WSJ' sostuvo que está "listo para negociar" y que los acreedores tienen "la esperanza de que Argentina sea seria acerca de venir a la mesa a negociar".
 
El diario advierte que "Argentina ha enviado señales contradictorias acerca de si va a negociar con esos bonistas". 
 
Contradicciones en la postura argentina
 
En la audiencia del miércoles en Manhattan, el abogado de Argentina, Carmine Boccuzzi de Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, informó al juez Thomas Griesa que funcionarios argentinos acudirían a Nueva York "la semana próxima" para iniciar negociaciones con los holdouts.
 
Sin embargo, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich  dijo que "no hay misión ni comitiva preparada para un eventual viaje a USA", dijo.
 
Estos comentarios públicos parecen contradecir las posiciones que los abogados del país plantean en cortes estadounidenses. Horas después de que la Corte Suprema de USA rechazó escuchar la apelación de Argentina, la presidente Cristina Kirchner prometió no ceder ante la "extorsión" de los llamados "fondos buitres".
 
El ministro de Economía, Axel Kicillof, anunció que Argentina estaba desarrollando un proceso para pagarle a los tenedores de bonos reestructurados sin desembolsar dinero en efectivo. 
 
Los abogados de Argentina tuvieron cuidado con lo dicho en la corte. Boccuzzi también intentó persuadir al juez Griesa de que los funcionarios de Argentina estaban haciendo discursos políticos y no exponiendo un argumento legal. "Obviamente hay una retórica fuerte porque ellos están lidiando con un gran problema e intentan abordarlo de una manera en que se tomen en cuenta todos los aspectos de la situación", expresó, según informó 'Reuters'.
 
Cristina prometió que cumplirán "con el 100% de los acreedores"
 
La Pesidenta de la Nación, Cristina Fernández afirmó hoy durante el acto por el día de la Bandera que su administración "quiere ser parte de una negociación justa y equitativa", al referirse a la decisión de la Corte Suprema de Justicia estadounidense a favor de los demandantes. 
 
"No voy a prometer cualquier cosa, no cuenten conmigo para eso porque antes que mi gobierno está el país", agregó. 
 
Sin embargo, aceptó lo que antes afirmaba que nunca haría: pagarle el 100% a los holdouts.
 
"Que nadie se equivoque, nosotros queremos cumplir con el 100% de los acreedores. Solo pedimos que nos generen condiciones de negociación justos de acuerdo a la leyes", afirmó.

jueves, 19 de junio de 2014

The Wall Street Journal: Los buitres esperan que Cristina pague para descorchar

El diario estadounidense The Wall Street Journal habla por segunda vez en esta semana sobre el fallo de la Corte Suprema de USA que favoreció a los fondos buitre y la reacción del gobierno de Cristina Fernández. En un artículo publicado este jueves (19/06) concluye que la Argentina “está obligada a negociar” con los buitres. “Los compradores de deuda incumplida se preparan para cobrar al fin tras su victoria en la Justicia de EE.UU”, indica el matutino que además resalta las contradicciones de la Presidente que tras acusar una “extorsión” ahora aceptó negociar con los tenedores de bonos. Ahora, los buitres esperan para descorchar el champán hasta que Argentina realmente pague.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- The Wall Street Journal vuelve a ocuparse de la Argentina en su pleito con los Holdouts por segunda vez en esta semana desde que se conoció el fallo de la Corte Suprema de Justicia de USA. La cuestión es la estrategia del Gobierno de Cristina Fernández, que en su mensaje por cadena nacional había hablado de “extorsión”, pero luego tuvo que virar a una negociación con los buitres. Eso es lo que resalta el medio que titula que la Argentina está “obligada a negociar con los fondos”, pero a pesar de esas negociaciones esos bonistas sólo esperan que se efectivice el pago de nuestro país para “descorchar el champagne”.
Algunos fondos de cobertura que se enfrentaron por inversiones en Argentina están listos para empezar a contar sus ganancias.
Gramercy Funds Management LLC obtuvo una utilidad al vender este año la mayor parte de los bonos soberanos argentinos que compró a partir de 2007, indicó una fuente al tanto.
Las ventas tuvieron lugar antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos provocara el lunes una nueva sacudida en el mercado de deuda argentina, al rechazar escuchar la apelación del gobierno de una orden judicial que lo obliga a pagar a los fondos de cobertura que no aceptaron reestructuraciones de los bonos incumplidos en 2001.
El miércoles, Argentina suavizó su postura, diciendo que negociará con los acreedores que no aceptaron canjes anteriores.
Los acontecimientos reivindicaron a Elliott Management Corp. y Aurelius Capital Management LP, que han acumulado considerables ganancias en papel en sus inversiones argentinas al demandar al gobierno para que cumpla con los pagos y que han chocado varias veces con Gramercy en este asunto.
Argentina había descartado negociar con los acreedores. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo incluso este lunes que los intentos de los fondos de cobertura para cobrar la deuda equivalían a una "extorsión".
Los bonos que maduran en 2033 subieron hasta 75 centavos por dólar el miércoles por la tarde, desde 71,5 centavos, según operadores. Esos bonos rendían 11,9%, comparado con hasta 12,6% horas antes. El índice bursátil de referencia de la Bolsa de Buenos Aires, el Merval, cerró con un alza de casi 3%.
Gramercy, de Greenwich, estado de Connecticut, tenía bonos con un valor de al menos US$400 millones en febrero, antes de empezar a vender, según documentos judiciales. Los reclamos de Elliott a Argentina llegan a cerca de US$2.500 millones y los de Aurelius a unos US$1.500 millones, indican los documentos. La decisión de la Corte Suprema impacta aproximadamente US$1.500 millones en bonos en manos de los holdouts.
Los acontecimientos ponen de relieve las diferentes estrategias que han empleado los inversionistas para ganar dinero en Argentina, cuya cesación de pagos en 2001 fue el mayor incumplimiento de deuda soberana de la historia y cuyos mercados se vieron nuevamente sacudidos por el rechazo de la Corte Suprema. El episodio también resalta la larga espera que pueden tener los fondos para obtener ganancias sobre sus inversiones.
"Si consigues el negocio que Elliott va a lograr ganarías mucho más, pero no es como si otros que invirtieron hace años no hayan hecho dinero", dice Varun Gosain, cofundador de Constellation Capital Management LLC, quien ha transado deuda argentina desde su incumplimiento en 2001. Los bonos del país llegaron a negociarse a 18 centavos por cada dólar tras la cesación de pagos, agrega.
Elliott y Aurelius han reclamado la totalidad de la deuda original más varias veces ese monto en intereses vencidos. Los dos fondos se destacan en el caótico mundo de la inversión en deuda morosa porque están dispuestos a llevar a la Justicia a los países que se retrasan en sus pagos.
El hecho de que tan pocos inversores se muestren dispuestos a asumir esos riesgos permite a Elliott y Aurelius comprar bonos soberanos en default con grandes descuentos, dijeron personas familiarizadas con los fondos. Les puede llevar años conseguir que les paguen, y no siempre recuperan el valor total de sus créditos.
Argentina incumplió el pago de decenas de miles de millones de dólares de su deuda en 2001. Elliott, que es propiedad de Paul Singer, un donante republicano, comenzó a comprar bonos en 2004 apostando a que su la firma podría recuperar mucho más.
El país convenció en 2005 a 76% de los tenedores de bonos de que canjearan sus títulos por nuevos bonos que valían menos de la mitad de lo que se les adeudaba. Los propietarios de alrededor de US$18.000 millones, incluyendo Elliott, retuvieron sus papeles, negándose a participar del acuerdo con Argentina.
Elliott comenzó a demandar a Argentina en los tribunales de EE.UU.
Gramercy entró en el mercado en 2007. Pero en lugar de litigar, el fondo fundado por Robert Koenigsberger tuvo una actitud amistosa ante el gobierno de Kirchner.
Ese fondo ayudó al gobierno a organizar otro canje de bonos que convirtió bonos que representaban deuda original por US$10.000 millones en nueva deuda, con bonos equivalentes a unos US$3.000 millones. Una vez más, Elliott retuvo sus tenencias, como lo hizo Aurelius, que comenzó a comprar bonos argentinos en 2007.
Brodsky, el fundador de Aurelius, trabajó en Elliott durante nueve años antes de fundar su propia firma en 2005. En 2011, este ex abogado dio pelea al gobierno irlandés por los bonos en default que compró en Allied Irish Banks ALBK.DB +1.90% PLC, un banco que Irlanda nacionalizó y reestructuró. Aurelius llegó a un acuerdo tras un juicio de dos semanas y no está claro si el fondo obtuvo ganancias.
Elliott fue pionera en esta estrategia a finales de 1990 cuando rechazó una oferta de Perú para reestructurar algunas de sus deudas mediante nuevos bonos. El fondo batalló con la nación andina en los tribunales del estado de Nueva York, para finalmente ganar US$58 millones en ese juicio, en 2000.
Elliott y Aurelius ganaron una sentencia similar contra Argentina en un tribunal de Nueva York en 2012, pero fueron incapaces de hacerla efectiva hasta que la Corte Suprema rechazó la apelación de Argentina el lunes.
El año pasado, Gramercy lanzó una campaña para neutralizar la amenaza de que los holdouts pudieran bloquear los pagos de los bonos reestructurados en propiedad de Gramercy y otros fondos como el ICE Canyon LLC.
El resultado judicial del lunes fue una clara victoria legal para los Singer y Brodsky, pero se han contenido de descorchar el champán hasta que Argentina realmente pague, dijeron personas familiarizadas con el asunto.

viernes, 23 de mayo de 2014

Para The Wall Street Journal el peso argentino se debilitará más

El diario estadounidense The Wall Street Journal realizó un repaso sobre la situación cambiaria en nuestro país donde toma opiniones de expertos que auguran una nueva serie de minidevaluaciones de la moneda como ocurrió en 2013. En el medio de la suba del dólar ‘libre’ y la falta de entradas de divisas, la publicación tomó nota del enfrentamiento entre Fábrega y Kicillof y advierte que la “Argentina tiene apenas US$28.000 millones de reservas en dólares para defender el peso”.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El diario estadounidense The Wall Street Journal vuelve a poner foco en la situación económica argentina esta vez desde el aspecto cambiario debido al aumento experimentado esta semana en el dólar ‘libre’, el enfrentamiento entre Axel Kicillof y Juan Carlos Fábrega y las expectativas en el mercado de una nueva devaluación del peso o un retorno a la estrategia de Mercedes Marco del Pont de aplicar pequeñas devaluaciones hasta tanto el Gobierno nacional consiga crédito externo, lo que por ahora sigue siendo esquivo a la administración Cristina Fernández.
El artículo escrito por Kan Parks y publicado este viernes (23/05) destaca además que Argentina tiene apenas US$28.000 millones de reservas en dólares para defender el peso y que los inversionistas ahora esperan que el peso se debilite aún más.
A continuación el texto completo de la nota publicada por The Wall Street Journal:
Nuevamente las presiones se ciernen sobre el peso argentino luego de que el banco central redujera durante el último mes las tasas de interés para los préstamos, lo que ha planteado dudas entre los inversionistas sobre la seriedad de la presidenta Cristina Fernández de Kirchnerpara controlar una de las inflaciones más altas del mundo.
En días recientes, el peso finalizó cuatro meses de estabilidad, al debilitarse ligeramente en el mercado regulado oficialmente en el país. El jueves cerró a 8,06 por dólar, acumulando un descenso de 0,8% en lo que va del mes. En el mercado negro, que actúa como un barómetro de la confianza en el peso, la moneda ha caído más. Ayer cerró a 11,73 por dólar, ganando 1,4% en la jornada, pero con un descenso acumulado de 10% desde el inicio del mes, según el diario en línea Ambito.com, que hace seguimiento a las tasas del mercado negro.
"Tendría mucha cautela ante algún tipo de evento (de divisa) esta mitad de año", dijo Daniel Freifeld, director gerente de la firma estadounidense Callaway Capital Management LLC. El gestor dice que ve la reducción de las tasas como una señal preocupante de complacencia por parte del gobierno. Su firma vendió este mes la mitad de sus posiciones en bonos argentinos para asegurar ganancias después de un repunte que siguió a la devaluación del peso en enero.
La medida del banco central para flexibilizar la política monetaria ocurre apenas meses después de que casi duplicó las tasas de interés a cerca de 30% en enero y febrero para frenar los efectos del mayor desplome de su moneda desde le cesación de pagos en 2001. El aumento de las tasas significó que por primera vez en años recientes, los costos de endeudamiento se estaban acercando a la tasa de inflación.
Pero desde comienzos de abril, el banco ha reducido las tasas en cerca de dos puntos porcentuales, incluso si la inflación ha permanecido alta. El gobierno dice que los precios subieron 11,9% de enero a abril, pero no ha dado una cifra anualizada. Algunas proyecciones del sector privado colocan la inflación anual en casi 40%. Cuando las tasas de interés caen muy por debajo de la tasas de inflación, los argentinos tienen menos incentivos para seguir invirtiendo en pesos.
Muchos analistas piensan que el giro del banco central es producto de la presión política del gobierno de la presidenta Fernández de Kirchner. Se especula que hay un enfrentamiento entre el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Axel Kicillof, un abierto defensor de las políticas de crecimiento, y el presidente del banco central, Juan Carlos Fábrega, cuyas políticas monetarias más estrictas estabilizaron la moneda pero probablemente desaceleraron la economía aún más.
El banco central de Argentina tiene autonomía limitada, ya que el presidente tiene una amplia discreción para contratar o despedir miembros de la junta directiva y el gobernador.
El jefe de gabinete de Fernández de Kirchner, Jorge Capitanich, negó el miércoles que existiera un enfrentamiento entre los dos. Dijo que la política fiscal del país era "razonable" y que las tasas de interés estaban alineadas con la tasa de cambio, añadiendo que el gobierno ha observado actividad especulativa de grupos financieros con el fin de perjudicar la economía.
Argentina tiene apenas US$28.000 millones de reservas en dólares para defender el peso. Otras medidas que el gobierno pueda adoptar para mantener en línea la moneda incluyen mantener altas las tasas de interés o reducir el gasto. Pero esas políticas serían poco populares. Los recortes a los subsidios al gas natural y el agua anunciados en marzo fueron seguidos la semana pasada por casi US$2.000 millones en gasto adicional en programas sociales.
Para Alfredo Piano, presidente del directorio de Banco Piano, un ícono local en el negocio de cambio de divisas, es difícil saber lo que quiere hacer el gobierno. Agregó que cree que el gobierno va a depreciar poco a poco.
Hace unos meses, parecía que la presidenta Fernández de Kirchner estaba dispuesta a resolver los crecientes desequilibrios que estaban absorbiendo las reservas de divisas del país y las crecientes preocupaciones sobre una nueva crisis financiera.
En enero, el gobierno llevó a cabo una sorpresiva devaluación al permitir que la tasa oficial de cambio cayera casi 19%, una medida diseñada para impulsar los ingresos de las exportaciones y reducir un amplio déficit fiscal. El gobierno también permitió que los argentinos comunes y corrientes compraran algunos dólares por primera vez desde mediados de 2012, desinflando el mercado negro para la moneda verde.
Esas medidas, junto con el inicio de la cosecha de la soya, la mayor fuente de moneda dura en Argentina, permitió que el banco central mantuviera el peso estable en cerca de ocho por dólar hasta hace una semana.
Pero los inversionistas ahora esperan que el peso se debilite aún más. El mercado de futuros Rofex lo pone a 9,49 frente al dólar en diciembre. Entre tanto, la brecha entre la tasa de cambio oficial y la del mercado negro se encuentra en su máximo de tres meses en cerca de 46%, lo que alimenta las expectativas de que va a haber mayor debilitamiento en el futuro.

martes, 20 de mayo de 2014

The Wall Street Journal advierte sobre la recesión argentina

El diario estadounidense The Wall Street Journal publicó un artículo en el que plantea que "con la economía de Argentina moviéndose hacia una recesión, los analistas intentan determinar si la presidenta Cristina Kirchner seguirá inclinándose por una política monetaria restrictiva con el fin de frenar la inflación galopante, o cambiar de nuevo hacia una expansión monetaria".


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) "Con la economía de Argentina moviéndose hacia una recesión, los analistas intentan determinar si la presidenta Cristina Kirchner seguirá inclinándose por una política monetaria restrictiva con el fin de frenar la inflación galopante, o cambiar de nuevo hacia una expansión monetaria", comienza el artículo publicado este martes (20/05) por el diario estadounidense The Wall Street Journal.
 
El periódico se hace eco de la información publicada en los medios locales, en las que se afirma que “el ministro de Economía, Axel Kicilloff, defensor del crecimiento, y el cauteloso presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, están en conflicto sobre qué dirección tomar, el Gobierno dice que no hay tensión”.
 
De esta manera se refiere a la desmentida que realizó la semana pasada el jefe de Gabinete,Jorge Milton Capitanich, sobre una presunta pelea entre el ministro de Economía y el titular del Banco Central. "Desmiento categóricamente cualquier tipo de pelea entre ambos funcionarios. Es una estrategia de quienes pretenden generar problemas en donde no los hay", aseguró Capitanich.
 
El artículo resume que Fábrega subió "bruscamente" las tasas de interés para "frenar la expansión de la oferta monetaria y enfriar una inflación galopante"; que el gobierno informó un 1,8% de inflación en abril; y que el crecimiento fue “anémico” en lo que va del año, ya que la economía en realidad se contrajo un 0,9% en marzo, según datos del Gobierno.
 
Por último, el diario deja el interrogante: “queda por ver cuánto tiempo el gobierno seguirá sacrificando el crecimiento para la estabilidad monetaria”.

viernes, 7 de febrero de 2014

The Wall Street Journal: Cristina agita el "fantasma de la hiperinflación"

El diario estadounidense The Wall Street Journal posa su atención nuevamente en la economía de la Argentina y Venezuela, los dos países de América Latina que muestran una situación económica que dista del resto de la región por sus aspectos negativos. Esta vez el prestigioso matutino advierte sobre un escenario de hiperinflación en las administraciones de Nicolás Maduro y Cristina Fernández, al que adiciona una posible recesión, “lo que amenaza con generar nuevos vientos en contra en los precisos momentos en que América Latina se ha visto afectada por la desaceleración de la economía china y el pesimismo de los inversionistas acerca de los mercados emergentes”.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Una vez más, el influyente diario estadounidense The Wall Street Journal, una de las publicaciones que con más énfasis se lee en el mundo de los negocios, vuelve a escribir sobre la Argentina y Venezuela por sus economías en declive. Desde la devaluación del peso argentino, este medio realiza un seguimiento de nuestro país sobre el comportamiento de la economía, la que asimila con la del país bolivariano.
No es el único medio extranjero que se viene ocupando de lo que pasa aquí, ya lo hicieron publicaciones españolas, uruguayas, brasileñas, inglesas y otras de Estados Unidos.
En su último artículo titulado “Argentina y Venezuela reviven el fantasma de la hiperinflación", el WSJ repasa las últimas medidas y estadísticas económicas de ambos países donde concluye en trazar un paralelismo con los días precios a la ‘híper’.
"Cuando la inflación se disparó en América Latina en décadas previas —en 1989 alcanzó una tasa de 5.000% en Argentina— muchos de los socios comerciales del país también registraban rápidos aumentos de precios. Pero eso ha cambiado, lo que convierte a Argentina y Venezuela en casos anómalos en una región que, de todos modos, acusará recibos de sus problemas", dicen los periodistas Tao Turner, John Lyons, Juan Forero, y Ezequiel Minaya, autores del artículo.
Carlos Bianchi, el director de una funeraria en esta ciudad, no sabe cuánto cobrar por sus ataúdes, lo que ilustra los problemas económicos que asedian a Argentina y Venezuela.
La devaluación que el gobierno argentino realizó el mes pasado, uno de los factores que desataron una venta generalizada de divisas de los mercados emergentes, también contribuyó a que los precios se dispararan en el país.
Lo que complica los cálculos de Bianchi es que tiene que usar una moneda inestable y que se sigue depreciando, el peso, para comprar las partes importadas de sus productos.
"Tengo que decirles a los clientes que les puedo dar un ataúd hoy, pero tendrán que pagarlo después, a quién sabe qué precio", dice, cigarrillo en mano. "Nadie quiere hacer eso".
Argentina y Venezuela enfrentan un alza de la inflación y una posible recesión, lo que amenaza con generar nuevos vientos en contra en los precisos momentos en que América Latina se ha visto afectada por la desaceleración de la economía china y el pesimismo de los inversionistas acerca de los mercados emergentes.
Venezuela registró una inflación de 56,2% en 2013, una de las tasas más altas del mundo. Economistas independientes dicen que los precios en Argentina aumentaron cerca de 28% el año pasado. Para este año prevén una cifra más alta, debido a la devaluación del peso.
Venezuela, mientras tanto, parece encaminada hacia una recesión a medida que los estrictos controles de precios y la escasez de importaciones, ante la ausencia de moneda dura, paralizan la actividad económica. El banco central canceló el miércoles una subasta de dólares haciendo mención a ciertas "anomalías" que no explicó, lo que ejerce mayor presión sobre las importaciones.
Bank of America BAC +0.31% Merrill Lynch pronostica una contracción de 3% en Argentina, en momentos en que se reduce la inversión y los consumidores gastan menos debido al alza en las tasas de interés y la disminución del poder adquisitivo.
Alberto Príncipe, de 71 años, propietario de un concesionario de Hyundai en un elegante barrio cerca de un campo de polo, lamenta que la historia de los ciclos de auge y caída se repita.
"Nuestros ciclos son casi bíblicos", lamenta. "Pero el simple hecho de que uno se acostumbre a la inflación no significa que es más fácil de abordar", dice. Las ventas de automóviles han sido buenas en los últimos años, reconoce, pero los nuevos impuestos y la devaluación son "letales", añade. Una camioneta todoterreno Santa Fe Premium, que hace un año costaba US$63.000, ahora vale US$100.000, explica. "El mercado se ha cerrado por completo", asevera.
Muchos economistas señalan que el decepcionante desempeño de Argentina y Venezuela es una reprimenda a la fuerte intervención estatal, controles de precios y la nacionalización de empresas que han marcado sus políticas durante más de una década. Ambos países ahora se arriesgan a revivir el tipo de inflación desbocada que caracterizó a América Latina durante la "década perdida" de los 80, pero que la mayoría de los expertos creía controlada para siempre. "Hay un riesgo de hiperinflación, de que los precios realmente comiencen a acelerarse enormemente", afirma Claudio Loser, economista argentino que trabajó en el FMI. "No digo que habrá hiperinflación, pero es un escenario muy factible. En Venezuela, ya está sucediendo".
Cuando la inflación se disparó en América Latina en décadas previas —en 1989 alcanzó una tasa de 5.000% en Argentina— muchos de los socios comerciales del país también registraban rápidos aumentos de precios. Pero eso ha cambiado, lo que convierte a Argentina y Venezuela en casos anómalos en una región que, de todos modos, acusará recibos de sus problemas.
Uno de los países afectados sería Brasil, que exportaría menos vehículos, autopartes, alimentos y bienes manufacturados a Argentina, uno de sus principales socios comerciales, lo que podría acentuar la desaceleración que ya está en curso.
Uruguay, cuya economía depende más de Argentina, está preocupado por una corrida contra los bancos de su vecino y una disminución del turismo.
A su vez, Venezuela, dicen economistas, ha empezado a hacer cesaciones de pagos selectivas: no ha pagado a aerolíneas europeas, empresas estadounidenses de servicios petroleros y exportadores de alimentos colombianos, entre otros, conforme lucha por conservar sus decrecientes reservas.
En Argentina, mucha gente ya cree que se aproxima una ola de inflación galopante y las tiendas ya empezaron a subir los precios para adelantarse a la devaluación del peso.
"Aumentamos los precios 15% en general tras la devaluación", afirma René Poirier, un vendedor de electrodomésticos en un suburbio de Buenos Aires. "Si no subís los precios, podés quedar atrapado y perder dinero", dijo rodeado de lavadoras y refrigeradores.
Los economistas señalan que se puede combatir la inflación en Argentina y Venezuela eliminando los subsidios y los controles de precios y de divisas.
No obstante, observadores indican que tanto la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, como el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, tienen un interés político en oponerse a las estrategias económicas ortodoxas que respalda Estados Unidos, como el libre comercio.
El jefe de gabinete de Kirchner, Jorge Capitanich, culpó a los empresarios por el aumento de precios. "Vemos un ardid impulsado por comerciantes y empresarios inescrupulosos, que pretenden afectar el poder adquisitivo de las familias y consumidores", dijo a la prensa.

lunes, 3 de febrero de 2014

WSJ: "Aterra la ignorancia económica" del gobierno de Cristina

El diario estadounidense The Wall Street Journal vuelve a poner su atención en lo que ocurre en la Argentina con los efectos de la devaluación. Esta vez apunta 2 temas salientes; 1ro acusa con dureza a los integrantes del Gobierno nacional de “ignorancia económica” y en 2do término advierte que una megadevaluación es inevitable.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El influyente diario estadounidense The Wall Street Journal, una de las publicaciones que con más énfasis se lee en el mundo de los negocios, viene prestando mucha atención a lo que ocurre en nuestro país desde la devaluación del peso que implementó el nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. En verdad no es el único medio extranjero que se viene ocupando de lo que pasa aquí, ya lo hicieron publicaciones españolas, uruguayas, brasileñas, inglesas y otras de Estados Unidos.
El 24/01, The Wall Street Journal tituló: “se desinfla una fórmula populista". Hacía referencia a la devaluación del peso que impacta en los salarios y el poder de compra, entre otras consecuencias. Días atrás declaró que “terminó la luna de miel del equipo económico de Cristina” y semanas antes había acusado al matrimonio Kirchner por “destruir la riqueza de la Nación”.
En esta oportunidad, en un artículo publicado en la web en español, nuevamente la periodistaMary Anastasia O'Grady escribe sobre nuestro país y advierte sobre "una megadevaluación parece inevitable en Argentina".
En ese sentido repasa la historia económica de nuestro país, con sus ciclos devaluatorios pero es especialmente dura con el actual gobierno, especialmente con el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich: “A los genios del Banco Central se les olvidó decirles a los controladores de precios que no tienen los dólares necesarios para traer más importaciones. Jorge Capitanich, el jefe de gabinete, dice que los especuladores, en su afán por ganar dinero rápidamente al castigar el valor de los activos para luego comprarlos, son la causa del colapso del peso. Esta clase de ignorancia económica de los gobernantes de una nación de 41 millones de personas es aterradora. Pero en Argentina no es de extrañar”.
A continuación reproducimos el artículo completo publicado este lunes en el Wall Street Journal por la periodista Mary Anastasia O'Grady:
A medida que caen las reservas internacionales de Argentina, una megadevaluación parece inevitable, nuevamente. Algunos países aprenden las lecciones de su historia monetaria, pero Argentina es un caso aparte.
A fines de los años 90, en Buenos Aires se hablaba de reemplazar el peso con el dólar estadounidense. El posible impacto de una dolarización se me vino a la mente la semana pasada, cuando el ministro de Finanzas irlandés, Michael Noonan, visitó las oficinas de The Wall Street Journal en Nueva York para conversar sobre la recuperación de su país de la crisis bancaria de 2008.
A Noonan se le consultó si se arrepentía de que Irlanda formara parte de la zona euro, lo que en la práctica impide que los irlandeses recurran a la política monetaria para arreglar una crisis de deuda. El ministro respondió que sin las restricciones del euro, la economía pequeña y abierta de Irlanda habría probablemente sufrido una suerte mucho peor: una devaluación de grandes proporciones cuando sus bancos colapsaron.
Devaluar la moneda es la senda menos dolorosa cuando un gobierno no es capaz de cumplir con sus obligaciones. Sin embargo, como señaló Noonan, sus efectos sobre la población son brutales. La devaluación reduce el poder adquisitivo del país. Los salarios reales y el valor real de los ahorros de las personas comunes y corrientes disminuyen de un día para otro.
Lo que es peor, observó Noonan, es que son pocos los países que pasan por una megadevaluación solamente una vez. "Se vuelve un hábito", subrayó.
Tales palabras son demasiado amables para describir el caso de Argentina. Una historia de 200 años de devaluaciones recurrentes es una condición más seria que una adicción. Es patológico.
La última devaluación se produjo la semana pasada, cuando Argentina anunció que comprar un dólar del banco central costaría 8 pesos, en lugar de 6,9. La relación en 2006 era de 3 pesos por dólar. La cotización en el mercado negro es de más de 12 pesos, lo que sugiere que aún queda un doloroso camino por recorrer.
Esta crisis tiene lugar poco más de una década después de la última, que ocurrió poco más de una década después de la anterior. No obstante, socavar el valor del peso no es un fenómeno moderno en Argentina.
Según el economista chileno Sebastián Edwards, profesor de la Universidad de California en Los Ángeles y autor del libro de 2010 "Dejada atrás: América Latina y la falsa promesa del populismo", la costumbre argentina de devaluar se remonta a la década de 1820. En 1827, el peso papel que circulaba en Argentina se devaluó en 33,2%, señala Edwards. La divisa perdió otro 68% en 1829. Hubo una devaluación de 34% en 1838, de 65,5% en 1839, de 95% en 1845 y de 40% en 1851. Un sistema de convertibilidad impuesto en 1868 fracasó en 1876 y otro establecido en 1891 sobrevivió hasta 1914.
Para los políticos, era apenas el comienzo. Según Edwards, hubo crisis cambiarias en 1938, 1948, 1949, 1951, 1954, 1955, 1958, 1962, 1964 y 1967.
En 1971, escribe Edwards, hubo una nueva crisis cuando el peso fue devaluado en 116,8%. (El porcentaje puede exceder 100 porque se calcula usando pesos por dólares). La inestabilidad económica en Argentina se agravó después de 1974. La inflación ascendió a 444% en 1976. Esta recurrencia de las crisis tuvo un impacto negativo en el crecimiento: el ingreso per cápita cayó a una tasa anualizada de 1,7% entre 1975 y 1985. Para 1985, la inflación llegaba a 672%. Entre 1981 y 1991, la tasa de devaluación del peso promedió un asombroso 1.346% al año señala el economista.
Las políticas que ha seguido el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchnercomo la expropiación, la anulación de contratos, la fijación de impuestos a las exportaciones y la imposición de topes a las tarifas de servicios públicos han destruido el capital. Mientras tanto, el gasto fiscal como porcentaje del Producto Interno Bruto se duplicó en los últimos 10 años. Ni los extranjeros ni los argentinos quieren tener pesos porque el banco central erosiona su valor al imprimirlos en exceso. Cuando eso ocurre, casi no hay forma de detener una corrida contra las reservas internacionales del banco central, una espiral inflacionaria y el empobrecimiento del país.
Las reservas de Argentina en moneda extranjera cayeron en US$1.250 millones la semana pasada conforme su banco central se empeñaba en defender el peso. Las reservas llegan ahora a apenas US$28.300 millones, frente a un máximo de US$52.600 millones en enero de 2011.
La agudización de la escasez de divisas extranjeras está destinada a tensionar una economía que depende de materias primas importadas y bienes intermedios en los sectores industrial y agrícola. Los argentinos ya reportan problemas para encontrar medicamentos que provienen de otros países. Los controles de precios, que se aplican en forma informal mediante la intimidación, complican aún más la situación. Los importadores pueden comprar dólares en el mercado negro para pagar a sus proveedores extranjeros, pero pierden dinero a menos que puedan ajustar sus precios minoristas.
El gobierno, que teme un alza de la inflación, anunció la semana pasada que aumentaría la competencia en los mercados locales al introducir más importaciones si los productores argentinos tratan de subir los precios. Aparentemente, a los genios del Banco Central se les olvidó decirles a los controladores de precios que no tienen los dólares necesarios para traer más importaciones.
Jorge Capitanich, el jefe de gabinete, dice que los especuladores, en su afán por ganar dinero rápidamente al castigar el valor de los activos para luego comprarlos, son la causa del colapso del peso.Esta clase de ignorancia económica de los gobernantes de una nación de 41 millones de personas es aterradora. Pero en Argentina no es de extrañar.

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