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jueves, 16 de julio de 2015

Alfredo Leuco: “El gobierno quiso controlar al periodismo y a la justicia”

Alfredo Leuco aseguró que el gobierno kirchnerista quiso controlar al periodismo y a la justicia y agregó que HoracioVerbitsky y Víctor Hugo Morales fueron funcionales a “la persecución” de sus colegas.




“El gobierno quiso controlar al periodismo y a la justicia para que nadie los controle a ellos”, sostuvo el periodista al ser entrevistado por Luis Majul en el programa Un Mundo con Periodistas, y explicó cuáles son los métodos que utilizaron y cómo los fueron perfeccionando.
“Utilizaron distintos mecanismosalgunos más feroces como la pauta publicitaria, los aprietes y los escraches. Lo fueron perfeccionando y generaron un aparato propagandístico de persecución a los periodistas independientes. También utilizaron algunos tipos mediocres en su trabajo profesional y que luego tuvieron un lugar más o menos destacado. A esos tipos no les tengo bronca, les tengo lástima. 678 y semejantes personajes”, sentenció el conductor.
A su vez, Leuco agregó: “A Horacio y Víctor Hugo los responsabilizo de haber sido los que lideraron, por su credibilidad anterior, el proceso de ataque a los periodistas de forma individual. Si criticaban a Magnetto, Fontevecchia o La Nación es una discusión política, pero ensañarse con el oficio y con algunos periodistas en particular eso no se los voy a perdonar. Los dos se pasaron al bando de aquellos que querían destruir nuestro trabajo y nuestro oficio. Horacio y Víctor Hugo se convirtieron en símbolo de lo que un periodista no debe ser”.
Así mismo, el autor del libro Juicio y Castigo, se refirió al cuestionamiento del periodismo independiente en Argentina. “Sí existe el periodismo independentista en el sentido de no tener a alguien que te esté mandando en lo que tenés que escribir o decir. Ni siquiera en los medios más fuertes como Clarín, me obligaron a firmar algo que yo no quería”, afirmó.
Y aclaró: “Yo neutral no soy. Estoy a favor de los derechos humanos, de la democracia, de la justicia social, de la libertad de expresión, yo defiendo valores desde el periodismo pero no defiendo camisetas partidarias ni candidaturas. Eso te da una profunda libertad”.
Por último, el conductor del programa Los Leuco comparó a Néstor y Cristina Kirchner y contó la inseguridad que le generaba Clarín al ex presidente de La Nación. “A Néstor yo lo veía una vez por semana en la Casa Rosada y una vez me dijo que Clarín era el único sector que lo podía voltear y por eso decidió tomar el camino más corto intentando primero someterlo, después comprarlo y después quebrarlo”, explicó.
Cuando se murió tuve mucho miedo por la sociedad porque, a pesar de todas las críticas que le hice, era un animal político y que tuvo una capacidad de liderazgo alucinante que después vimos que Cristina no llega ni de casualidad a su envergadura de capacidad de manejo político. Me asusté por el futuro del país”, reveló.

viernes, 7 de junio de 2013

A cinco años de su muerte, evocan a Neustadt, el "periodista del poder"

Desde 2008, el 7 de junio refleja una llamativa paradoja: la fecha que celebra el Día del Periodista evoca, desde ese año, el fallecimiento de Bernardo Neustadt, uno de los exponentes más cuestionados y elogiados de la profesión.


Nacido en Rumania el 9 de enero de 1925, Neustadt es una referencia ineludible en el periodismo argentino de radio, televisión y gráfica de la segunda mitad del siglo XX. Su recordada capacidad como comunicador no le alcanzó para evitar ser encasillado como “periodista del poder”, sobre todo durante la última dictadura militar y el gobierno de Carlos Menem.
“Lo que me impresionaba es queBernardo era periodista las 24 horas del día”, recordó Clara Mariño, que lo acompañó durante décadas desde el rol de productora. “Era muy obsesivo, muy exigente. No era tolerante a los errores, si se producía uno lo desequilibraba bastante, también era así consigo mismo”, agregó, en diálogo conPerfil.com.
“Los productores entendíamos su nivel de exigencia, porque era exigente con él mismo en primer lugar. Trabajaba sábado y domingo, tenía el celular abierto para todo el mundo, lo llamaba cualquiera a cualquier hora”, comentó Mariño.
Mariano Grondona compartió con Neustadt el mítico Tiempo Nuevo durante casi tres décadas. “Era un gran periodista, un periodista natural, nato", aseveró. "He sido muy amigo de Bernardo muchos años, empezamos a trabajar juntos de muy jóvenes, le he tenido gran admiración. Pocos periodistas fueron grandes realmente, uno fue Jacobo Timerman y el otro fue él”, confió Grondona a Perfil.com.
Por su parte, el secretario de redacción del diario La Nación, y autor de Bernardo Neustadt, el hombre que se inventó a sí mismo, recordó el peso mediático del artífice de "Doña Rosa" y el "no me dejen solo". “Creó una forma absolutamente inédita que luego hizo escuela en el periodismo argentino, fue un revolucionario de la telepolítica”, definió. “Fue un gran periodista desde lo técnico y con los años se transformó en un predicador mediático impresionante”, opinó Fernández Díaz.
" En la década del '80 y parte de los '90, Tiempo Nuevo fue el escenario donde ocurrían los hechos políticos”, aseguró Díaz. “Nunca un periodista tuvo tanto poder”, estimó. El propio periodista conoció ese poder cuando en 1993 publicó la biografía no autorizada de Neustadt. “Llamaba a los diarios para que no hablaran de mi libro, que vendió sólo 14.000 copias. Años después nos reconciliamos”, recordó.
El poder. Durante el primer peronismo, Neustadt fue cronista parlamentario de la revista PBT, donde escribía con el seudónimo de "El Ratón de la Rotonda". Más tarde sería director general de Relaciones con las Organizaciones del Pueblo y secretario privado del vicepresidente Alberto Tessaire, lo cual sufriría tras la Revolución Libertadora. Fue el comienzo de una relación de idas y vueltas con las fuerzas políticas.
En la década siguiente pasó a Clarín, fundó las revistas Todo Extra, condujo Tiempo Nuevo, y trabajó junto a periodistas que harían carrera, como Mariño, Grondona, Daniel Hadad, Marcelo Longobardi, “Pepe” Eliaschev y Magdalena Ruiz Guiñazú. Más adelante se le criticaría el respaldo al golpe militar contra Arturo Illia y al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
“Yo no lo vi a Bernardo estar preocupado por ese tipo de críticas. Nunca le escuché decir ‘yo soy un periodista objetivo’", aseguró Mariño. "Él, en general, se jugaba por las ideas y las personas. Se volcaba en cuerpo y alma en defender a determinadas personalidades muy claramente, con sus errores y sus aciertos”, argumentó. “A Bernardo lo critican mucho por eso, pero además hacía un gran programa. Si él hubiera representado nada más que al poder, habría sido imposible que tuviera una influencia y una repercusión tan importante durante tanto tiempo”, completó.
Pero su acercamiento al poder se completaría en el gobierno de Carlos Menem. Neustadt no sólo apoyó al riojano desde su programa en TV, sino que también llegó a organizar la llamada “Plaza del Sí”, en respaldo a la gestión, que convocó a miles de personas frente a la Casa Rosada en 1990. El Presidente le devolvería el favor, entre otras formas, conduciendo Tiempo Nuevo en una ocasión en la que el periodista estaba enfermo.
La influencia de Neustadt sobre Menem fue al principio totalmente decisiva. El día que gana, lo lleva a comer una pizza y le dice ‘Bernardo, yo voy a cambiar todo y necesito gente’. El primer gabinete está lleno de nombres que le acerca Neustadt, gente que iba mucho a sus programas, como María Julia Alsogaray y Jorge Triaca”, recordó Díaz.
Para el periodista, “si hay alguien que gestó los '90 fue Bernardo, más que Menem y que Cavallo". "El padre de la criatura fue Bernardo”, insistió. “Nunca un periodista llenó la Plaza de Mayo para apoyar un proyecto político, el poder que tenía en ese momento era gigantesco”, agregó.
“Sintió una gran desilusión durante el segundo gobierno de Menem, porque hacía dos cosas que no le gustaban: endeudarse sin contener el gasto público, y la corrupción”, explicó Díaz. Mariño coincide: “Bernardo en su momento apoyó el gobierno de Menem, pero también tenía críticas: en plena época del menemismo dijo al aire ‘paren de robar’”.
El kirchnerismo. Neustadt abandonó Tiempo Nuevo en 1996, a sus 71 años, y se volcó al periodismo radial: dos años después fundaría FM Millenium. Pero la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia lo encontró con una edad avanzada y alejado de los medios masivos.
“Cuando llega el gobierno de los Kirchner ya no tenía peso, había perdido su influencia. El kirchnerismo lo encontró lejano, casi en el ostracismo, viejo, marginado, ya había perdido la TV abierta. Ni siquiera necesitaron combatirlo”, explicó Díaz.
No obstante, el periodista mantuvo una postura crítica del gobierno: “No le gustaba nada, le parecía un retroceso de la Argentina. Él era un liberal, un neoliberal, casi fue un ideólogo del neoliberalismo en la el país. Él estaba muy inconforme con los Kirchner, por más que cuidaban el superávit y el déficit. Los gobiernos nacionalistas de izquierda o peronistas no le gustaban para nada, él sentía que el kirchnerismo era un error, un error garrafal”, destacó Díaz. En la misma línea, Mariño resumió: “Tenía una posición muy crítica del kirchnerismo”.
“Bernardo estaba casado con la profesión, hasta el día de su muerte”, agregó su productora. Efectivamente, tal vez su más clara opinión sobre Gobierno la haya dado días antes de su fallecimiento, el 4 de junio de 2008, en su columna política del diario Ámbito Financiero. En pleno conflicto con el campo, Neustadt escribió sobre los Kirchner: “Se vienen abajo sin paracaídas, y nadie los empujó. Se mastican a sí mismo. Apuesto a que se fugarán. Con ELLOS la Argentina nunca será una República, sino un LUGAR. Como si pisaran cucarachas, aplastaron a todas las Instituciones, menos “a los oligarcas del campo”, que no se quieren ir del país”.


















Con ironía, Cristina Kirchner felicitó a los periodistas en su día

La presidenta Cristina Kirchner felicitó a los periodistas en el día en que se conmemora la fundación del periódico "Gazeta de Buenos Ayres", creado el 7 de junio de 1810 por la Primera Junta, por decreto, para anunciar actos oficiales y de noticias exteriores y locales.


En su cuenta de Twitter, Cristina lanzó una serie de comentarios irónicos, pero finalmente dijo: "Lo cierto es que quiero felicitar a todos los periodistas. y a todas, en su día".
En otros años de su gestión, la mandataria también hizo alusión al Día del Periodista, a Mariano Moreno, y a la relación entre los medios y los gobiernos. "El periodismo nació vinculado con la política", había dicho en 2010, el año de los festejos por el Bicentenario.


jueves, 6 de junio de 2013

La crispación política en el Día del Periodista

Intercontinental Buenos Aires era el lugar del más tradicional evento en el Día del Periodista pero en 2013 se tomó un sabático hasta que afloje la crispación política, de acuerdo al relato de la revista Imagen, que dirige Diego Dillenberger.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Revista Imagen). Nació prácticamente con el hotel mismo, hace casi dos décadas, y se transformó en una verdadera institución argentina: el cóctel del Día del Periodista en el Intercontinental Buenos Aires, auspiciado y coorganizado por media docena de grandes empresas. Había empezado como iniciativa de la entonces gerenta de PR del hotel, Laura Palermo –hoy socia de la agencia Personally, y fue creciendo año a año.
 
El 7 de junio, día en el que en Argentina se agasaja al periodismo conmemorando la fundación del periódico La Gaceta de Buenos Aires, en 1810, se convirtió en el Día del Periodista del Intercontinental y de la abrumadora mayoría del periodismo porteño: con el tiempo todas las otras empresas que también pretendían agasajar al periodismo no tuvieron más remedio que buscarse otras fechas para su evento para no superponerse con el Intercontinental.
 
Pero el abismo político que azota a la Argentina y divide incluso a las familias, tiene por uno de sus protagonistas centrales a los medios de comunicación y logró que esa celebración entrara en una suerte de “año sabático”.
 
“Venía bien hacer una pausa, el clima está muy tenso”, explicó Javier Vernengo, el dircom de FIAT, una de las empresas fundadoras del ágape que en los últimos años congregaba a más de un millar de invitados, entre periodistas, productores comerciales y gerentes de PR empresarios. FIAT entregaba el premio mayor a la hora de los sorteos: un auto, lo que hacía atractiva la concurrencia.
 
Desde otro sponsor, el Grupo Indalo, del empresario kirchnerista Cristóbal López, dijeron que era bueno “hacer una pausa para pensar mejor hacer algo distinto”. El empresario que ahora también es un magnate mediático, desde que compró las radios y la señal de cable de Daniel Hadad, no solo se debe sentir observado por la Casa Rosada. Se había sumado hacía cinco años al evento, pero desde la compra del multimedios Hadad se hacía difícil imaginarlo agasajando en público, por ejemplo, a periodistas del rival grupo Clarín, aborrecido por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner o de cualquier otro medio críticos del gobierno. La lista de los “incómodos” podría incluir algunos que debieron partir de sus medios por ser críticos del gobierno.
 
Aeropuertos Argentina 2000, otro de los tradicionales participantes, también prefirió bajarse. Con las estatizaciones del gobierno kirchnerista, varios auspiciantes fueron despareciendo del evento o hicieron lugar a otros, como Aerolíneas Argentinas o la petrolera YPF y otras empresas, que fueron dejando el evento por otros motivos, como Telecom o Visa.
 
Lo que quedó: el grupo IRSA, accionista principal del hotel y del Banco Hipotecario, otro de los tradicionales sponsors del ágape del Intercontinental, harán allí un evento para el Día del Periodista para todas las empresas del grupo, que incluye a los principales shopping malls argentinos, empresas agropecuarias como Cresud y el Hotel Llao Llao, de Bariloche, aunque ya no será el 7 sino la semana siguiente. El evento no sería tan masivo y no incluiría a gerentes de PR ni productores comerciales, pero será un recuerdo de aquella institución que el divisionismo argentino también supo arruinar.

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