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lunes, 4 de abril de 2016

Brutal ajuste

El ajuste ha llegado en toda su dimensión. “Es brutal”, lo reconoció el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo. Y esa dimensión es la que produce desasosiego en la población y genera controversias políticas no sólo entre el oficialismo y la oposición sino también dentro mismo del partido de gobierno. Es lo que reflejaron los altisonantes tuits que Elisa Carrió hizo públicos el miércoles pasado y que impactaron lo suficientemente fuerte al interior de Cambiemos como para que Mauricio Macri la convocara a una reunión urgente en la residencia de Olivos antes de su partida hacia los Estados Unidos.


Por Nelson Castro

En esa reunión que, según la diputada, fue “dura, franca y divertida”, quien también tuvo un protagonismo importante fue el ex senador Ernesto Sanz. Sanz se ha transformado en un hombre de extrema confianza y cercanía del jefe de Estado. La más importante fue la coincidencia sobre las implicancias negativas que para el Gobierno tendría una ruptura de la coalición. El fantasma de lo que significó para el gobierno de Fernando de la Rúa larenuncia de Carlos “Chacho” Alvarez sobrevoló el ámbito de ese encuentro, en el que se le atribuye a Macri haberle dicho a Carrió que “si nosotros nos peleamos, Cristina se divierte”. Lo cierto es que, tanto el Presidente como Sanz, fueron duros con la diputada, a quien le señalaron que “su boca era más útil defendiendo al Gobierno que atacándolo”.
El asunto que más incomoda al Presidente es el de Daniel Angelici. Nadie atina a saber muy bien cómo ha adquirido semejante poder. Las voces en los ámbitos tribunalicios –sobre todo de los juzgados federales– confirman las gestiones de este abogado de trayectoria poco relevante que invoca transmitir los pareceres y enojos del Gobierno. Quienes tratan de encontrar una explicación a esta gama de conexiones que exhibe Angelici lo adjudican a su condición de presidente de Boca. “Muchos jueces, fiscales y secretarios de juzgados que son hinchas de Boca desesperan por una platea en la Bombonera”, señala un conocedor de esta trastienda inquietante.
Los industriales llevaron su preocupación al ministro de Producción, Francisco Cabrera. El secretario general de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Sacco, destacó que “tuvieron una muy buena recepción de la radiografía que le presentaron. Y si bien el presidente Macri está haciendo lo que prometió en la campaña electoral, la preocupación radica en la simultaneidad y velocidad con que se está implementando el sinceramiento de la economía”. En este sentido, el industrial graficó que “hay unos 39 mil puestos de trabajo en el sector de las industrias electrointensivas que aún no entraron en situación crítica pero que, con los aumentos y otros elementos de contexto, podrían peligrar.
Ese elemento de contexto es la crisis económica de raíces políticas por la que está atravesando Brasil. Si no se hace algo para enfrentar esa contingencia, la situación podría empeorar. Si debido a su propio ‘parate’, nuestro principal socio comercial comienza a enviar los excedentes de su producción hacia la Argentina, el problema podría escalar y serían 200 mil los puestos de trabajo que correrían riesgo en la industria”. Al Gobierno no le hace ninguna gracia admitir esta posibilidad y trabaja contrarreloj buscando salidas a esta delicada circunstancia. “Cuando Brasil estornuda, la Argentina sufre una neumonía”, dijo tiempo atrás la canciller, Susana Malcorra.
Por su parte, fuentes cercanas a los legisladores que trabajan en la publicación del Indice de Precios al Consumidor (IPC) Congreso, adelantaron que la medición correspondiente al mes de marzo se acercaría al 4%, guarismo que haría “peligrar la meta inflacionaria anual de entre 20% y 25% impuesta por el Gobierno, a un número mucho más cercano al 30%”. Si marzo arroja esos valores cercanos al 4%, el acumulado para el primer trimestre del año superará el 12%, un valor demasiado alto para cerrar el año de manera exitosa.
Es verdad que el valor que se paga en la mayoría de los servicios públicos en el Area Metropolitana es irrisorio. Pero lo que también es verdad es que los sueldos que gana la mayoría de sus habitantes son, asimismo, bajos. Se vive un presente de tarifas nuevas con salarios viejos. Por eso el índice de pobreza ha aumentado, tal como lo proyecta el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica, cuyo trabajo ahora el kirchnerismo pondera luego de haberlo denostado por años.
En el Gobierno se reconoce toda esta problemática para la que, hasta el momento, no ha ofrecido soluciones. Nadie discute sobre lo inevitable de este sinceramiento de la economía, producto del campo minado que dejó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La controversia surge a la hora de evaluar su implementación. Ahora se habla de una serie de medidas –incluiría un blanqueo de capitales– en cuya elaboración se está trabajando a toda máquina. El objetivo es reactivar la economía, que atraviesa un período de estanflación.
Para ello cuenta con la aprobación de la ley que hace posible pagarles a los holdouts. El proceso que llevó a la resonante victoria que el oficialismo obtuvo en ambas cámaras del Congreso –recordar que en Diputados el resultado fue de 165 votos a favor y 86 en contra y en el Senado 54 a favor y 16 en contra– tuvo entre sus artífices al ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Esto significó un duro revés para CFK, quien fatigó el teléfono de los diputados pertenecientes a La Cámpora y al núcleo duro del kirchnerismo para que presionaran a sus pares a votar en contra del proyecto de ley que había enviado el Presidente. El apriete fue en vano. En el Senado, como se vio, las cosas a Cristina le fueron peor. Y eso alcanzó no sólo los guarismos de la votación sino también el sincericidio del jefe del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, quien al decir que había recuperado “su capacidad para decir lo que pienso”, blanqueó la brutal metodología de “obediencia debida” reinante durante el kirchnerato.
En el momento de cerrar esta columna se producía la detención del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime por la causa en la que se investiga la escandalosa compra de trenes a España y Portugal. Es una buena noticia para el presente de un país que debe luchar desesperadamente contra la corrupción.
Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de Santiago Serra.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Duro cruce radial entre Nelson Castro y Laura Alonso: "Lo suyo es de irresponsable y bochornoso"

"Laura Alonso, buen día. ¿Cómo explica este cambio, la verdad, bochornoso: decir una cosa antes y ahora otra en relación al contrato Chevron-YPF?", disparó el periodista Nelson Castro al aire de radio Continental durante la mañana de este miércoles 9/03. La directora de la Oficina Anticorrupción, quien se opuso al secretismo del acuerdo entre ambas empresas petroleras en época kirchnerista, ahora advierte que "dar a conocer esto, es como pedirle a Coca-Cola que publique su fórmula secreta. Generaría un daño irreparable", comparó. "Esto ha sido una irresponsabilidad y exige sus disculpas a quienes trató de corruptos", insistió el periodista, y el diálogo comenzó a tornarse cada vez más acalorado.


La ex diputada por Cambiemos, Laura Alonso, ahora directora de la Oficina Anticorrupción, cambió de opinión y eso no sólo irritó mucho a cierto sector de la política, sino también del periodismo, como es el caso de Nelson Castro.
En diálogo por radio Continental durante este miércoles 9/03, ella dejó en claro que tras mantener reuniones con los directivos de YPF, entre ellos, Miguel Galuccio, cambió de opinión y advierte que sería gravísimo dar a conocer el contrato que la compañía estatal firmó junto con Chevron:
"¿Por qué es bochornoso informarse, aceptar que hay una visión distina y modificar la opinión?",se preguntó al aire la funcionaria
"Bueno, porque entonces debió haber reconocido que antes opinó sin tener información, porque usted era una Diputada de la Nación", le respondió el periodista.
Tras aclarar que todas las empresas en el mundo, incluso de los países más transparentes "como Noruega", tienen cláusulas de confidencialidad, el Dr. Nelson Castro la interrumpió para leerle la apreciación que la ex diputada por Cambiemos tuvo sobre el fallo de la Corte Suprema al dictaminar que el acuerdo debía tomar estado público.
Luego de sentirse orgullosa por haber cambiado de opinión tras reunirse con los directivos de la empresa estatal al adquirir mayor información sobre el polémico acuerdo al aclarar que fue citada por los mismos, le repreguntó:"¿O usted siempre supo todo desde el día uno y nunca cambió de opinión?". Allí, fue cuando entonces la conversación comenzó a ponerse más tensa, por lo que Castro le retrcuó: "¡Primero, siempre trato de hablar sobre cosas de las cuales tengo información!".
"¿Sabe qué pasa? Primero, el problema es que usted, Diputada de la Nación por entonces, no sólo que opinó sobre esto, sino que tildó de corruptos a los que habían hecho este contrato, lo cual ha sido, cuanto menos, una ligereza e irresponsabilidad de parte suya por su cargo, y que ahora pueden decirle: mire, usted me tildó de corrupto por algo que ahora defiende".
Fue entonces cuando la funcionaria volvió a insistir que antes no manejaba la información necesaria: "Esto ha sido una irresponsabilidad y exige sus disculpas a quienes trató de corruptos", le remarcó Nelson Castro.
Siendo esta frase una de las que más enojó a la, además escandalosamente designada directora de la Oficina Anticorrupción formando parte del mismo espacio político que el Presidente de la Nación, desafió que se dirija de la misma manera al diputado provincial por Santa Fe, Rubén Giustiniani, (Frente Progresista), "porque en ningún momento se presentó cuando lo citaron desde la empresa para informarse".
"Mi capital siempre es decir la verdad y decir a las personas las cosas frontalmente. Y se lo remarco", la cruzó.
Ante este desafío, la producción de 'La mirada despierta', programa que conduce Nelson Castro, se comunicó con Giustiniani, quien disparó: "Se firmó un contrato por 35 años sin licitación para explotar nuestros recursos más ricos", para agregar: "La soberbia del poder tiene que dar paso a un Estado transparente. Hay un interés público por un tema trascendente".
"Si no terminamos con ese secretismo, nos van a pasar cosas como las que están pasando en Brasil", ultimó.

miércoles, 10 de febrero de 2016

"Que el ajuste no recaiga sobre los trabajadores, porque es brutal"

En sus 2 meses iniciales, la Administración Macri tuvo aciertos notables y fracasos evidentes, con un saldo positivo aunque una proyección preocupante si no se reenfocan algunos temas. De acuerdo a Nelson Castro, la ambigüedad o el silencio sobre la herencia recibida será corregida en el discurso del Presidente de la Nación el martes 01/03 ante la Asamblea Legislativa (¡faltan más de 2 semanas todavía!). Pero la cuestión de los precios que no bajaron aunque la devaluación del peso fue inferior a la que se especulaba instala un ajuste muy pesado que pagan los trabajadores. El diálogo de Castro con 'el Bigote' Acosta por LT8 fue muy interesante:



Nelson Castro fue entrevistado por Raúl Acosta en LT8 (de Rosario, Santa Fe):
-La pregunta es ésta. Multiple abordaje al mismo tema: Mauricio Macri arranca el 11/12/2015 y estamos en los primeros de febrero; nadie puede imputarle todo lo que pasó. Da la impresión de que no tomó el poder el gobierno contándonos lo malo que había dentro, y eso me parece un yerro. ¿Usted qué opina?
-Sí, bueno, efectivamente. Creo que se va a corregir en el discurso del 1º de marzo, por la información que tengo. En el discurso del 1º de marzo va a dedicar la mitad a explicar cómo recibió el país y, la segunda mitad, decir lo que ha hecho y lo que va a hacer. Es un elemento importante porque todos sabíamos (los que venimos siguiendo la realidad) lo que iba a ser, y esto esta más o menos dentro del analisis de todos. Inclusive siempre recuerdo una nota con Mario Blejer (N. de la R.: del equipo de Daniel Scioli) antes de irme de vacaciones, que dijo "nosotros ibamos a hacer mas o menos lo mismo... en cuanto a medidas quizás veíamos si una cosa era más gradual u otra" pero la visión era exactamente la misma. Pero claro, nosotros lo sabíamos y lo transmitíamos. No toda la población termina de comprender porque una cosa es denunciativo y otra cosa después son los hechos, ¿no?
-Visto desde acá, llamo para que nos de una visión más macro, parecería que no tienen el mismo nivel unos ministerios que otros. Claramente que los mosquitos estén derrotando a un ministro no es sencillo de entender, y que la compañera Bullrich no logre explicar muchas cosas, desde la fuga de una penitenciaria, a un tiroteo en una villa, me hace pensar que no es lo mismo Prat-Gay y la Malcorra que el ministro de salud y la Bullrich.
-Por supuesto. Esto ocurre, es así, y yo comparto esta visión, y creo que el gobierno va a ir haciendo camino en cuanto a lo que debe ser una comprensión, sobre todo en temas políticos. Esto que vos marcás claramente determina esta diferencia entre lo que es una visión política de las cosas y una gerencial, ¿no es cierto? Y ahí vos lo encontrás. Cuando ves al ministro hablando, que es algo que se nota, te encontrás con un técnico sin una visión política importante de lo que representa ponerse al frente de un combate contra el dengue, que exigiría una presencia mucho mayor de él y de las autoridades. Vos viste que la crisis en Brasil es mayor y la que habla es Dilma Rousseff. En algunas cosas que además son muy sensibles, porque qué se yo. Hay temas como el turismo, poniendo un ejemplo, donde los efectos de los errores no se ven tan rápidamente. En estas dos cosas sí y, efectivamente, Patricia Bullrich, que es una mujer que trabaja, ha cometido dos errores garrafales. El más enorme fue el de aquel día que anunció que había detenido a todos y después no, y esto que le pasó el otro día, que yo también lo critiqué, de apresurarse a defender a la Gendarmería cuando, en realidad, la Gendarmería debería ser atacada. Son señales de alarma que el gobierno debe tomar. Uno puede equivocarse y después enmendar los errores. Es preferible que no se equivoque.
-Su vida en Estados Unidos me permite recordarle una frase que los yanquis usan mucho, que se necesitan dos para bailar el tango.
-Eso es así.
-Me parece que Macri está buscando para bailar el tango, personalidades como la de Urtubey, como la de Massa. A lo mejor está dejando un hueco para que haya un peronismo de centro-izquierda, o un partido de centro-izquierda.
-Es interesante lo que marcás porque ahí se ve la mano política del gobierno. Muchos decían que al gobierno le falta mano política…  bueno, no. En esta semana demostró que la tiene, así como le falta en algunas áreas la visión política, en otras la tiene. Cuando vos ves lo que ha sido toda la semana la ruptura del bloque del FPV y la inmediata decisión del gobierno de enviar los proyectos al Congreso, ves claramente la mano política que le dijo a Macri "antes de mandar los proyectos, tenemos que ver si salen". Esto ya lo había advertido Carrió a fin de año, que lo dijo en un reportaje con Morales Solá. "No me parece oportuno que manden proyectos porque no salen." El gobierno ahí maniobró con política y cuando supo que tiene el quórum que necesita para abrir las sesiones, porque después los votos con el apoyo de Massa seguro los va a tener, mandan los proyectos. Las áreas políticas están y creo que el gobierno va a ir dándose cuenta que la dependencia de lo político es clave por sobre lo gerencial.
-Ayer tuvo una charla con el señor (obispo Jorge) Lozano, un hombre con mucho peso específico en la política social de la República Argentina. Y en charla con usted, él dijo una frase que voy a tratar de repetir: "acompaño a los que protestan, no específicamente la protesta".
-Una aclaración muy importante, Raúl. Ante esa aclaración, todo resultó coherente, porque algunos le querían adjudicar al señor Lozano la defensa de la persona en cuanto a todo ese sistema que es inaceptable que montó la Tupac Amaru. Yo estuve por Jujuy y vos ves que hay obra, indiscutiblemente la hay, las casas están y demás... pero a un costo feudal enorme.
-Falla de los políticos partidarios, ¿no?
-Por supuesto. Eso uno lo tuvo que aguantar porque obviamente había un canal paralelo con Cristina que lo complicó enormemente. Una de las cosas que ahí ocurren es que la gente, por ejemplo, tiene las casas que son lindas casas, pero no tienen nunca la escritura, con lo cual tenés una persona sometida a una situación feudal inaceptable.
-Lo que quedó de su charla con Lozano es que, primero, el Papa Francisco estaba enterado de todo y ellos hablaban en nombre de él. Segundo, que las ONG sociales están todas abrazadas por el Papa. La pregunta va por otro lado. Usted una vez me dijo que entendía (usted) que una de las posiciones del Papa era "ayúdenla a esta señora a que termine su mandato, y que se vaya con bien, porque es la única manera de proseguir". Ahora no sé si no tendríamos que confabularnos para "ayudemos a que Macri termine cuatro años, que no haya locura así esto se encausa, hay un buen partidismo o una buena alternancia en el poder".
-Ese es un concepto que el Papa tiene. Es información que me interesó saber en mi último viaje. Lo mismo va a aplicarse para Macri, así que... Ahí hay un tema muy importante para marcar, a propósito de esta observación tuya. Primero, es muy difícil que enfrente a este gobierno y que enfrente al país, ¿no? Creo que una de las cosas que la realidad le demuestra al gobierno es que se anuncian medidas pero falta un plan de contención de la inflación. El aumento de precios es algo fenomenal, y marca un error de concepción que tuvo el gobierno. Porque el gobierno decía "levantemos el cepo" porque muchas de estas cosas han sido motivadas por el levantamiento del cepo, que como medida independiente salió muy bien, porque el dólar no se fue a 20, pero se fue a 13, 14, y marcó una corrida de precios, y muchos decían "miren, no se confíen", porque digamos que en muchas cosas el empresario argentino no tiene ese concepto, ¿no? Y lo que aumentaron antes, lo van a volver a aumentar. La realidad le está mostrando al gobierno que efectivamente en eso falló, y hay que ver ahora cómo enmienda la plana para que el ajuste no recaiga sobre los trabajadores, porque el ajuste es brutal, y te debo decir que el comportamiento sindical en general es de enorme prudencia. Ahora, aquellos que se monten (esto es lo que tiene el kirchnerismo) sobre la idea de que vamos a hacer todo lo posible porque al gobierno le vaya mal, les va a ir mal. Porque cuando vos hacés eso, le va mal a la gente, y la gente es muy dura con eso, y lo percibe, se da cuenta, lo advierte, y en su momento lo castiga.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Según Nelson Castro, Cristina miente cuando dice que no es bipolar

Luego de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reapareciera en una nueva cadena nacional para hablar “hostigamiento” y negar ser bipolar, el periodista Nelson Castro ratificó su información y aseguró que la mandataria miente.




"La Presidenta es bipolar. Pero no lo digo yo, lo dicen médicos que la han tratado", respondió el periodista de TN y confirmó los dichos de jefa de Estado sobre lainteligencia de las personas que padecen esta enfermedad, aunque enfatizó que Cristina abandonó el tratamiento.
"Efectivamente los bipolares son personas inteligentes adecuadamente tratadas y que pueden llevar una vida normal", sostuvo Castro, pero diferenció que Cristina “no siguió el tratamiento que correspondía, es lo que dicen los médicos".
"Yo le deseo a la Presidenta de la República que una vez que deje el poder, ojalá pueda encarar sus problemas de salud con decisión", explicó el periodista y enfatizó: "Cuando la presidenta dice 'No soy bipolar' no es verdad. Las evidencias son claras".
Por último, Castro concluyó que la mandataria "ha pasado por una cantidad de médicos sin tener un médico de cabecera" y fundamentó que Cristina niega su enfermedad "porque, por supuesto, tiene que ver con un tema del poder".

jueves, 29 de octubre de 2015

CFK bipolar, diagnóstico confirmado

El libro de Nelson Castro que confirma la investigación de NOTICIAS sobre el trastorno psiquiátrico de CFK. Quién es el profesional que la trató. Medicación y detalles.


Por Nelson Castro*

Todo comenzó cuando en noviembre de 2006 la revista NOTICIAS publicó una nota que tuvo un gran impacto. El tema: el trastorno bipolar que padecía Cristina Fernández de Kirchner. Más allá de cualquier especulación política, una serie de interrogantes de difícil respuesta cubrió con un manto de duda el núcleo mismo del poder. ¿Esa información era cierta? ¿Podría una enfermedad de este tipo condicionar de alguna manera la toma de decisiones de quien se perfilaba como la futura presidenta? ¿Sería un rasgo difícil de ocultar en el estilo de conducción de la aspirante a la primera magistratura del país? ¿Se verían afectadas esporádicamente sólo cuestiones de tipo formal —tonos, humores, reacciones y cambios repentinos de ánimo— o implicaría un estado de permanente inestabilidad anímica que dejaría su sello en cuestiones de fondo trascendentales para la vida política del país? El tiempo despejó algunas de estas dudas; las otras serán cuestiones que trataremos aquí con la rigurosidad del criterio médico de especialistas que directa o indirectamente participaron en el seguimiento de la salud de la Presidenta.
Los trastornos bipolares constituyen un problema de observación clínica cada vez más frecuente en la sociedad contemporánea. Representan un espectro de afecciones que comprometen el estado de ánimo y las conductas de las personas, caracterizadas por la presencia de períodos de euforia que alternan con otros de depresión. El período de euforia es el que corresponde a la fase maníaca o hipomaníaca de la enfermedad que, en su expresión más extrema, puede derivar en una verdadera psicosis. La manía es una fase que se extiende por un período de al menos una semana y que se manifiesta por un estado de ánimo elevado y acaso irritable, que puede acompañarse de euforia, en el que el paciente presenta algunos de estos síntomas: habla excesivamente y de manera rápida e ininterrumpida, se distrae fácilmente, experimenta la sensación de pensamientos que se agolpan y que alteran su capacidad de discernimiento, exhibe un aumento en el nivel de actividades orientadas hacia un objetivo, llegando así a concretar actos de alta impulsividad y riesgo como, por ejemplo, la hipersexualidad o el derroche de dinero. El enfermo se siente imparable e imbatible. En casos extremos, pueden aparecer cuadros de psicosis con conductas violentas y peligrosas.
Fue nuestro colega Franco Lindner quien tuvo el enorme mérito de dar la primicia en la revista NOTICIAS acerca de esta afección padecida por Cristina Fernández de Kirchner. Al cabo de un minucioso trabajo de búsqueda, localizó en septiembre del 2006 al psiquiatra que trató a la Presidenta.
Años después de ese encuentro, Franco Lindner está frente a mí recordando algún detalle más de aquella entrevista. Como todo buen periodista observante del carácter secreto de una fuente de semejante importancia, no me revelará jamás el nombre del médico. A pesar de ello, no fue difícil descubrirlo: se trata del doctor Alejandro Lagomarsino, un prestigioso y destacado psiquiatra, nacido en 1951 y fallecido, a causa de un cáncer de colon, el 18 de junio de 2011. En su destacado currículum consta que fue director del Centro Regional de Salud Mental (Crisamen) de la Fundación ACTA; director asociado del Centro Privado de Psicoterapias de Buenos Aires; presidente honorario del Capítulo de Psicofarmacología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA); profesor de Psicofarmacología del Instituto Superior de Formación de Posgrado de APSA; International Fellow de la Asociación Americana de Psiquiatría; fundador y primer presidente de la Fundación Bipolares de Argentina (FUBIPA). Por esta razón y de manera unánime, los miembros de esa fundación decidieron denominarla “Doctor Alejandro Lagomarsino” luego de su desaparición.
Volvamos ahora al diálogo que ese mediodía del 15 de septiembre de 2006 mantuvieron Lindner y Lagomarsino:
—Le preguntaba recién si tiene pacientes famosos, doctor, porque sé que usted atiende a Cristina Fernández.
El psiquiatra levantó la vista de su plato.
—Ajá… —respondió sorprendido.
—Lo sé por gente muy cercana a ella. En realidad, por eso vine a verlo.
—Ya veo.
—¿Hace mucho que la atiende?
Al hombre se lo notaba incómodo. Dijo:
—Mirá, te quiero aclarar que no todos los casos son iguales de graves. Hay cuadros que son más leves, como ya dije antes…
—Entiendo. Lo de Cristina no es algo grave.
—No. Pero entendeme, de esto no puedo hablar…
—Claro, por el secreto profesional.
—¡Claro! ¡Nos matan si hablamos de los pacientes!
—Sólo una pregunta más: ¿cómo llegó Cristina a usted?
—No, basta —se rehusó el médico, inquieto—. Aunque vos apagues el grabador, es lo mismo. Yo no puedo hablar de esto con nadie.
La información obtenida por Lindner era concluyente. Sin embargo, era necesario seguir investigando para conocer más detalles, enfrentando el mayor de los escollos: la muerte de Lagomarsino.
Con la prudencia y la objetividad que un tema de esta magnitud requiere, me enfoqué en el entorno profesional de aquel maestro de la psiquiatría convencido de que un hombre solo no podía haberse llevado a la tumba todos los secretos de una actividad que le dio la posibilidad de tratar quizás al paciente más importante que un médico podría tener: el presidente de la Nación, en este caso la Presidenta, como gusta de ser llamada la jefa de Estado. No fue fácil, pero tampoco imposible reconstruir la historia, que refleja una sucesión de hechos que desnudan el interior de una persona muchas veces atormentada por el poder.
Testimonio. “No éramos amigos con Lagomarsino, aunque manteníamos un contacto cordial. Lagomarsino era un profesional excelente, la referencia obligada en temas vinculados a la bipolaridad. La atención de Cristina era una pregunta vedada. Alejandro respetó el secreto profesional en todo momento; nunca dijo con nombre y apellido que atendía a la Presidenta, pero ese era un secreto a voces”. El que habla es un calificado profesional de la psiquiatría que mantiene la misma distancia al ser consultado sobre el tema. Lagomarsino mantenía viva la incógnita acerca de la naturaleza de esa relación médico-paciente que, como veremos más adelante, le pesó y mucho. Una paradoja del destino que golpeó la vida personal y profesional de un hombre que dedicó su existencia a ayudar a los demás.
Como es lógico en una investigación periodística, intenté desandar el camino e ir al comienzo preguntándole a mi interlocutor si sabía cómo fue que el doctor Alejandro Lagomarsino había llegado a tratar a la Presidenta.
La respuesta fue contundente: se trataba de una eminencia en la materia; él había organizado la Fundación Bipolares de Argentina y fue uno de los primeros que estudió la cuestión en el país y en el exterior. “La pregunta hubiera sido ‘¿cómo la Presidenta no habría de llegar a él?’, ya que la asociación entre la especialidad y Lagomarsino era automática”, sentenció el psiquiatra que lo conocía y que se sorprendió –como el resto de sus colegas– por su repentina muerte.
—¿La trató mucho tiempo?
—Me parece que no. Al menos no todo lo que él hubiese querido. No era sencillo atender a la Presidenta.
—Se sabe que Gisele, la hermana de Cristina, es bipolar…
—Sí, claro. Pero no conozco los pormenores del caso.
El otro tema desconocido sobre este aspecto de la salud de la Presidenta es el tipo de medicación que se le suministró y cómo se desarrolló el tratamiento. Esto último permanecerá quizás como una incógnita. Con respecto a los fármacos empleados, las fuentes médicas que están al tanto de los detalles del caso y su evolución sostienen que se utilizaron estabilizantes del ánimo. “En realidad esa es la regla. La bipolaridad puede presentar cuadros complejos. No hay enfermedades, hay pacientes y cada caso es único. Lo que funciona con un paciente a veces no es igual en el otro”, se apresura a aclarar un especialista en la materia que pidió reserva de su nombre. “La clave de estos cuadros es la depresión bipolar. Pero los antidepresivos pueden producir efectos no deseados, entonces es mejor evitarlos y recurrir a los moduladores de ánimo. El clásico es el litio, que produce resistencia en los pacientes por construcciones muy particulares y personales. Las otras medicaciones habituales son el ácido valproico, para controlar los estados de euforia, y la lamotrigina, para modificar la melancolía y la depresión”.
Más allá de cualquier diagnóstico, siempre desempeña un papel central la personalidad del enfermo. En algunos, la bipolaridad es un cuadro más difícil de tratar. Una importante fuente médica, que siguió de cerca el caso de la Presidenta, aseguró que, justamente por este motivo, se sugirió recurrir al ácido valproico.
Volviendo al diálogo con nuestra fuente, en su exposición habló sobre la incidencia que tienen los rasgos personales: “Yo creo que esa medicación para una personalidad como la de Cristina funciona como un dique de contención muy valioso. Porque aparecen la elación, la grandiosidad, la sobreestimación que, en el marco de una persona sin duda inteligente, es una combinación peligrosa”.
La interacción con el contexto es uno de los indicadores que los médicos observan para medir ciertos rasgos de la conducta de las personas. Al respecto, son demostrativos los actos de gobierno y la infinidad de cadenas nacionales donde el “Aló Presidenta” deja para el análisis un discurso cargado de datos y formas desmesuradas. A pesar de ser una brillante oradora –cuyo esplendor ya despuntaba en sus épocas de senadora–, fueron apareciendo en su discurso algunas frases dignas de una película de ciencia ficción, o al menos muy alejadas del contexto de la vida cotidiana de los argentinos.
Pero volvamos a nuestra fuente médica para recoger otros aportes cuya vinculación con la realidad no son pura coincidencia: “Cuando se suspende un estabilizante del ánimo, se percibe en la conducta del paciente rápidamente. Aparece el núcleo reivindicatorio. La reivindicación lisa y llana. Políticamente puede ser acertada como estrategia, porque el nuestro es un país periférico en el marco de relaciones globales desiguales, y otras explicaciones convincentes. Pero cuando la reivindicación se transforma en un método permanente, en el eje rector de momentos prolongados, entramos en un terreno patológico. En Cristina parecería haber un núcleo de hostilidad reivindicatorio cercano a una paranoia reivindicativa. Ocurre en personas muy inteligentes que tienen con qué sostener ese proceso. En estos casos, el ácido valproico ayuda mucho a poner un distanciamiento afectivo con las ideas”.
Los bajones anímicos de Cristina se exteriorizan a través de períodos en los que deja de aparecer en público. El especialista en esta patología que conoció al doctor Lagomarsino despeja algunas dudas: “Los retiros son parte de la vida de un bipolar. Luego de la euforia y cierto desenfreno, hay momentos de depresión muy intensos que implican ausencias prolongadas”. Por lo general en estos momentos el paciente toma conciencia de la necesidad de su tratamiento, cuando está lejos de la idea de “todo lo puedo”. No obstante –continúa nuestro interlocutor–, “con un adecuado manejo de la tristeza puede generarse un buen momento para conducir, para ejercer el mando, porque permite la empatía con el otro. No la depresión sino la tristeza. El bipolar ve a la tristeza como un componente extraño a sí mismo porque la tristeza le propone detenerse, reflexionar y pensar. La persona que no está capacitada para este proceso de reflexión centrado en sí misma ve las culpas de todo en el otro. Es probable que en algunos casos la responsabilidad sobre un determinado asunto sea del afuera pero si todo se centra en el otro, se entra en una persecución paranoica que impide construir superando el error”.
Quien habla es un destacado profesional de la medicina que no está ajeno a los vaivenes de la vida política y es, además, un agudo observador de la realidad.
Antes de que como periodista pueda objetar sus argumentos poniendo de manifiesto la delgada línea que separa algunos de los comportamientos descriptos de una estrategia política aplicable a un momento dado, el médico aclara que “la reiteración de episodios donde se responsabiliza de casi todo a terceros de manera enérgica y visceral muestra un costado patológico y el estilo dice mucho. Las formas dicen mucho de lo que le sucede a uno. El estilo tiene una conexión muy fuerte con el inconsciente, deja escapar lo que realmente le pasa a la persona y no hay manera de ocultarlo”.
Paciente y psiquiatra. Concluye el diálogo con el especialista que conoció a Lagomarsino:
—¿Observa usted, doctor, una personalidad narcisista en la Presidenta?
—Indudablemente. Todos tenemos un lado narcisista. Pero el sujeto que ejerce el poder lo tiene mucho más exacerbado, y a veces, es necesario que así sea para conducir. Pero un narcisismo exagerado es difícil de soportar. Ocupa el centro de la escena. Las personas así son controladoras, quieren conocer todo, quieren digitar, manejar toda situación y cualquier desvío los torna perseguidos.
—En su vínculo de pareja tanto afectivo como político, ¿Néstor funcionaba como contrapeso?
—No me cabe duda. Cuando murió dije: “Ahora vamos a tener problemas”. Era evidente que él conducía y dominaba el narcisismo de su mujer. Lo acotaba.
—Los que conocían cómo se comportaba Cristina en vida de su esposo afirman que cuando ella terminaba sus discursos lo primero que buscaba era hablar con él…
—Es probable. Eso es sinónimo de cierta humildad ante un conductor. La desaparición física de Néstor Kirchner ha tenido consecuencias en ella porque aparecía el dilema de “si no es él, ¿quién?”. Ahí surge la permanente muletilla de “Él” para referirse a su difunto compañero, una especie de intención de tenerlo presente pero sin nombrarlo. Es evidente que ahí faltó una ayuda al duelo y una mirada terapéutica.
—Vuelvo a pensar en el doctor Lagomarsino… Teniendo en cuenta lo que hablaba con sus colegas y compañeros más cercanos, ¿cree que lo perturbó tenerla como paciente? ¿Afectó su vida personal o profesional de alguna manera?
—Sí, lo perturbó.
—De lo que usted sepa y me pueda referir, ¿el tratamiento que se le indicó a la Presidenta fue exitoso? ¿Resultó dentro de los parámetros corrientes?
—No lo sé. Lo que sí le puedo decir es que terminó antes de lo estipulado. Debió extenderse por más tiempo. Tampoco sé si ella continuó su tratamiento con otro colega. En esto hay que ser claro: más allá de cualquier contratiempo o situación extraordinaria, si una persona con trastorno bipolar controlada está bien tratada puede llevar su vida con normalidad y desempeñarse profesionalmente como los demás.
—¿Un paciente con trastorno de bipolaridad amerita un tratamiento prolongado?
—Por supuesto. Diríamos que de por vida. Los fármacos no curan. Tratan. La bipolaridad se encuentra en el rango más próximo a lo curable pero para ello es muy importante que, además del tratamiento farmacológico, se realice una psicoterapia. Siempre debe haber alguien que señale qué conductas son pertinentes de acuerdo con la patología de la persona, a su personalidad y a su posición. Sin embargo, no parecería que hubiese en Cristina un diálogo interpersonal fluido que implique un “no estoy bien”. Es lo que en psiquiatría llamamos castración: mostrarse afectado por algo, vulnerable, y a partir de ahí pedir ayuda y trabajar en la mejoría. Es muy difícil aceptar esa realidad para alguien que está en una posición de poder permanente. El contexto es definitorio para este tipo de patologías. La conducción de un país implica un entorno claramente perturbador. Se debe contar con una paz psicológica y mental así como con una estabilidad del ánimo muy fuerte para poder conducir y evitar complicaciones.
—Y si así no fuera, ¿cuál es la capacidad de acción de un paciente bipolar cuando atraviesa una crisis?
—Cuando alguien está en crisis no puede decidir. Tiene la decisión interdicta, suspendida. La crisis de bipolaridad es una crisis psicótica. La crisis hace que uno tenga el juicio catatímico (cuando el juicio está condicionado por el ánimo). Si uno tiene un ánimo exacerbado muy probablemente el juicio no se ajusta a la realidad. No se puede conducir sin juicio de realidad. Esto se aplica a la Presidenta o a cualquier otro ser humano. Las crisis no siempre requieren de internación pero sí de un control muy estricto con participación familiar que incluya licencia laboral, bajar los niveles de responsabilidad y carga, etcétera. El ejercicio de la Presidencia no parece representar el contexto adecuado en cuanto a la tranquilidad necesaria para quien sufre de este trastorno.
La influencia que en las decisiones políticas y la actividad pública de la Presidenta ha ejercido esta patología que, según la evidencia disponible, se le diagnosticó y trató en algunos momentos de su vida, constituye un interrogante abierto a la especulación que, a la luz de sus comportamientos y expresiones púbicas, merece ser analizado en profundidad. Será algo inexorable que ocurrirá cuando el tiempo acalle las pasiones y el presente pase a formar parte de la historia.
*PERIODISTA y médico.

viernes, 16 de octubre de 2015

Carrió volvió a cruzar al periodista Nelson Castro y le pegó a Magnetto

La líder de la Coalición Cívica y referente del frente Cambiemos, Elisa Carrió, cargó contra el periodista Nelson Castro. En su cuenta de Twitter la diputada le pidió a Castro "respeto y silencio" al hablar de la oposición.


No es la primera vez que Lilita no está de acuerdo con una opinión vertida por el periodista. En junio pasado la diputada le recriminó a Castro “que la diagnosticó por televisión”. En ese momento, el conductor, aunque admitió haber señalado “contradicciones” de la diputada, rechazó haber realizado declaraciones sobre la salud de la diputada. 
A su vez, la dirigente apuntó contra el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, al asegurar que junto al titular del Banco Macro, Jorge Brito; el dueño de Techint, Paolo Rocca; el titular del grupo Bridas, Alejandro Bulgheroni, “están con Scioli e instalan a Massa”.
Además de con el periodista, Carrió cargó también esta semana contra sus ex compañeros. Primero dijo que la candidata a presidenta del frente Progresistas,Margarita Stolbizer, es funcional a la candidatura de Scioli y, más tarde, tildó de “hippies de los 60” a su ex compañero de boleta, el senador y cineasta Pino Solanas. 

lunes, 14 de septiembre de 2015

Denuncias sí, soluciones no

La campaña electoral avanza abundante en denuncias y escasa en propuestas. La semana que pasó tuvo en el centro de la atención el caso de Fernando Niembro que lo complica tanto a él como aCambiemos. Más allá de los apoyos explícitos que ha recibido no sólo de Mauricio Macri sino también de María Eugenia Vidal, en el interior del PRO hay crujidos que se escuchan por doquier. Son las quejas que salen a la superficie en medio de la sorpresa “¿cómo no nos avisó de esto?”, es la retahíla que retumba en esos ámbitos.


Por Nelson Castro

Están en juego en este caso dos cosas: una, fondos públicos; otra, una manera de manejarlos basada en la creación de una ingeniería administrativaorientada a darles cobertura legal a contrataciones absolutamente cuestionables. Uno de los hechos más llamativos e inexplicables está en la contratación de laEscuela Superior de Ciencias Deportivas que dirigía Niembro para dar cursos de inglés a la Policía Metropolitana. Habiendo disponibilidad en la plaza de tantos institutos específicamente dedicados a la enseñanza de esta lengua, resulta insólito y sospechoso que se haya recurrido a los servicios de una escuela de periodismo. Esto se suma a otros puntos obscuros –los vinculados con los contratos que beneficiaron a La Usina Producciones de la que fue copropietario– que dejan mal parado al primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por Cambiemos. Estas son prácticas que se reconocen como habituales en las esferas de la vieja política y que tienen como objetivo darles cobertura legal a maniobras lindantes con la corrupción o, directamente, corruptas. ¿Dónde está, pues, el cambio, que propone “Cambiemos”?
Más allá de las expresiones de Mauricio Macri adjudicando todo a una campaña sucia proveniente del kirchnerismo, las evidencias del caso lo dejan mal parado. Así, el Gobierno ha encontrado una hendija que le da cierto alivio y por la cual buscará horadar la postulación presidencial del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las encuestas los encuentran a Scioli y a Macri estancados en su lucha por la Presidencia. En cambio, la que viene creciendo es la candidata a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Habrá que ver cuánto le pega –o no– el caso Niembro.
Chaco. Oscar Sánchez tenía 11 años y pesaba 14 kilos. Hijo de madre desnutrida, nació con una hidrocefalia a la que se le agregó una tuberculosis. Sobre el final de su corta y desdichada vida, lo complicó una neumonía que seguramente apuró el desenlace fatal. El comunicado alusivo al caso dado a conocer desde la página oficial de la Casa Rosada por el director de Materno Infancia, Gabriel Lezcano, merece un análisis detallado.
Se consigna allí que el chico estaba “identificado por el equipo sanitario que trabaja en terreno en el Paraje Fortín Lavalle y recibía la visita de los agentes del lugar una vez a la semana, para controlar su estado general. Es por ello que, durante una de estas rondas sanitarias, el agente detectó que el joven presentaba un “compromiso moderado del estado general” que no le permitía alimentarse en forma correcta e instrumentó su inmediato traslado al hospital de Juan José Castelli”. Estas afirmaciones fuerondesmentidas por el padre y por el tío de la víctima.
Pero hay más. En otro párrafo de ese documento se lee que, luego de haber sido internado en el hospital, “Lezcano se reunió con el padre, junto a los médicos tratantes, el intérprete del hospital y la trabajadora social, para explicar el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento que se estaba llevando a cabo”. “Como el padre sólo habla qom, a través del intérprete le explicamos la gravedad del cuadro y le aclaramos que se haría todo lo posible para recuperar su estado de salud”. Como se vio y se escuchó a través de la televisión, el padre del chico fallecido habla y comprende español sin inconvenientes.
Por lo tanto queda expuesta la falsedad con la que se pretendió tergiversar las causas y el contexto de la muerte de Oscar Sánchez. Los niveles de miseria y de abandono que se ven en el Chaco no son producto exclusivo de la actual gestión de Jorge Capitanich. Sus predecesores al frente del gobierno provincial –allí los hubo también de la Unión Cívica Radical– son corresponsables de tanta ignominia. Lo que no puede ni debe hacer el actual gobernador y candidato a intendente es hacerse el distraído con respecto a su responsabilidad política no sólo en este caso, sino también en el sostenimiento de un sistema clientelar que hace de la pobreza un negocio de los que están al frente de los poderes públicos. Con sólo observar las condiciones en las que vivió el chico muerto se tiene una idea clara de que su final iba a ser el que fue. Los expertos coinciden en que debió haber sido trasladado a un centro dotado de los elementos para darle los cuidados requeridos por su compleja situación que, obviamente, estaban ausentes en la vivienda –si es que se la puede llamar así– en la que transcurrió su corta vida.
Más allá de lo puntual, el caso deja expuesta la verdadera dimensión de la pobreza estructural que compromete el presente y el futuro del país. No hay que ir al Paraje Fortín Lavalle para encontrarse con esa realidad. Los asentamientos que pululan en el conurbano bonaerense y hasta en la mismísima Capital Federal son parte de ese paisaje que se torna increíble para un país con las riquezas que posee la Argentina. Gran parte de la dirigencia política tiene una deuda gigante con estos sectores de los que, en muchos casos, se vale para mantenerse en el poder. Ante esta tragedia, cobra vida la frase que supo decir Nelson Mandela, “erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”.
Producción periodística: Guido Baistrocchi.

lunes, 31 de agosto de 2015

País irregular

Tucumán no fue una casualidad. Todo lo que se viene conociendo acerca de lo sucedido en la elección del domingo último había sido prenunciado. Es más, algunas de las irregularidades que se denunciaron durante la semana que pasó se habían observado también en las Primarias Abiertas, Simultáneas, Obligatorias del 9 de agosto pasado. El conjunto de hechos representa una verdadera degradación del sufragio, que es la herramienta fundamental y fundacional de una democracia cabal. En este sentido, se han hecho realidad en la Argentina algunas máximas que, de aceptarse como tales y no ser erradicadas, significan lisa y llanamente la convalidación de prácticas que consagran el fraude electoral. Una de ellas concierne al hecho de que si un partido no puede lograr tener un fiscal por cada una de las mesas en las que se sufraga, no tiene el derecho luego a quejarse de que le roben boletas o de que adulteren las actas del escrutinio. Esto constituye no sólo un disparate conceptual sino también un delito.La autoridad real de una mesa de votación la representa su presidente y es esa persona la responsable final de cuidar la legalidad de todo lo que sucede alrededor de ese ámbito. Es el presidente de mesa el que debe velar para que todo esté en orden, es decir, que se vea asegurada la existencia de las boletas de cada uno de los partidos que participan de la elección, que quienes voten sean los ciudadanos que correspondan a la mesa en cuestión, que la urna sea adecuadamente resguardada, que el recuento sea correcto y que ese recuento se vea exactamente reflejado tanto en el acta como en el telegrama que se envía al centro de cómputos.



Por Nelson Castro


En Tucumán hubo muchos lugares en donde no fue eso lo que ocurrió el domingo pasado. Esas anomalías también se produjeron en las PASO. Con los fiscales de la oposición está sucediendo algo grave: en muchos casos son comprados por el oficialismo. Esto explica por qué, en algunos lugares, la oposición se encontró con que, de repente, a las siete de la tarde del domingo, cuando el engorroso proceso del escrutinio se iniciaba, en muchas mesas sus fiscales abandonaron sus puestos dejando todo a merced de los fiscales del oficialismo. Eso hizo que las sospechas sobre la existencia de infiltrados enviados desde el oficialismo que se ofrecieron para fiscalizar los comicios en nombre del Acuerdo del Bicentenario se transformaran en una triste realidad.
Sin límites. Las tropelías electorales sucedidas en la provincia que, paradojalmente, fue cuna de la independencia no terminaron ahí. Hubo más: quema de urnas, agresiones a gendarmes asignados a la custodia de la votación, reparto de bolsos conteniendo alimentos y otras dádivas a distintos grupos de ciudadanos, urnas llenas con boletas del candidato del Frente para la Victoria, conforman un largo etcétera que avergüenza. Todo ello llevó al fiscal general de Tucumán, Gustavo Gómez, que denunció e investiga la emisión de documentos por parte de algunos jueces de paz de varias localidades del interior de la provincia que fueron entregados a punteros políticos, a sostener que estaban dadas las condiciones para pedir la anulación del acto comicial.

lunes, 3 de agosto de 2015

Recuerdos del futuro

El dato más fuerte que surge de la actualidad política ocurrirá dentro de una semana. Ese día –domingo 9–, con los resultados del engorroso escrutinio provisional que se prevé, marcará el comienzo del fin de Cristina Fernández de Kirchner en el poder.


Por Nelson Castro 

Aquejada de unafaringolaringitis aguda –es una afección que la padece a repetición debido a un reflujo gastroesofágico que actúa como factor predisponente– descargó sus rabietas y exhibió sus obsesiones a través de sus tuits. Emergió en ellos su particular interpretación de la realidad vernácula e internacional. En lo referente a los acuerdos entre los Estados Unidos e Irán y a su posible semejanza con el memorándum entre este último país y el nuestro afloró una mezcla de peras con manzanas notable e inquietante. El atentado terrorista contra la AMIA es un hecho de una naturaleza absolutamente distinta al pacto que signaron las potencias mundiales con el régimen de Teherán.
La campaña electoral es de una pobreza más que franciscana. Todo pasa por la figura del candidato y su contacto personal con la gente. Casi no hay más. Las ideas faltan. Los debates, también. En las últimas dos semanas, Daniel Scioli se la pasó anunciando nuevos ministerios; hasta ahora van cuatro: Derechos Humanos, Economía Popular, Transporte, Ciudad y Territorialidad. ¿Cuántos más habrá? ¡Qué fácil sería gobernar si la solución para cada uno de los problemas que afectan a un país dependiera de la creación de un ministerio! Lo que sí se puede asegurar es que esas nuevas estructurasrepresentarán una mayor cantidad de empleados públicos. Un dato curioso: el nombre del Ministerio de Economía Popular tiene reminiscencias de aquella economía popular de mercado con la que Carlos Menem bautizó al plan económico engendrado bajo los auspicios de Bunge y Born a comienzos de su primer mandato.
Superados el susto de la elección en la Ciudad de Buenos Aires y el cimbronazo del cambio de discurso del PRO, Mauricio Macri enfrenta el desafío de remontar la empinada cuesta que constituye la provincia de Buenos Aires. Aun equivocándose mucho, todas las encuestas lo muestran con una enorme dificultad para penetrar y revertir significativamente la tendencia a favor del oficialismo. El sistema de boletas y sus dimensiones alejan muchísimo la posibilidad del corte de boleta, hecho que favorece objetivamente a Scioli.
Al día de hoy, Sergio Massa viene tercero y lejos. Su rol variará dependiendo de si hay segunda vuelta o no. Esa es una alternativa en la que Scioli no quiere pensar y mucho menos hablar.
Males propios y ajenos. Mientras tanto, los avatares de la economía están sacudiendo crecientemente esta última parte de la gestión del actual gobierno. Sobre los males propios se han agregado los provenientes de la crisis que se vive en el Brasil. Este condimento le ha incorporado mayor zozobra al presente. El gobierno de Dilma Rousseffatraviesa una difícil situación política, siendo ello producto de una encrucijada en la que confluyen dos elementos determinantes: la corrupción y el ajuste. A partir de esa conjunción se han generado dos consecuencias malas para su administración: un desorden cambiario que ha llevado a una devaluación significativa del real y a una conflictividad política que pone a Rousseff a tiro de un eventual juicio político, hecho que en el Brasil tiene historia.
Sobre ese contexto complejo del principal vecino comercial del país cabalga hoy en día nuestra economía. El problema que amenaza con agravar las cosas es que de aquí al 10 de diciembre venidero no será tomada ninguna medida de fondo en busca de alguna corrección. El Gobierno se mantendrá en sus postulados y defenderá su accionar a capa y espada. La tarea pesada quedará para el próximo presidente. Se habrá de repetir así un escenario muy similar al que se produjo entre el gobierno de Carlos Menem y el de la Alianza. Fernando de la Rúa recibió una crisis en ciernes impulsada por el desequilibrio de las cuentas fiscales y la devaluación del real que, a manera de una bomba de tiempo y sumada a la impericia de aquella administración, generaron las condiciones para el estallido ocurrido en 2001.
En la semana habló Axel Kicillof. “Será un diputado más”, responde Scioli cuando le preguntan por el futuro del actual ministro de Economía. Algunas de las cosas que dijo el futuro diputado crearon tal confusión que al día siguiente debió salir a aclararlas. En uno de sus párrafos, Kicillof habló del “club de los devaluadores”, y pidió a empresarios, banqueros, e industriales que no hablen de retraso cambiario porque cuando lo hacen “joden a la gente”. Es verdad que hay algún sector del empresariado argentino que aún cree que todos los problemas de la economía local se resuelven con una devaluación. Otros, en cambio, ya se han dado cuenta de que esa medida aislada no sirve para ninguna otra cosa que para ahondar los problemas. Lo curioso de Kicillof es que, al hablar, lo hizo como si él nada tuviera que ver con un marco devaluatorio, cuando, en verdad, las cosas son exactamente al revés. Primero porque él era ya ministro cuando se produjo la fuerte devaluación de 2014, que, como fue realizada sin el acompañamiento de una cohorte de medidas destinadas a corregir la inflación, no sirvió para reactivar la economía. Segundo, porque el Gobierno devalúa el dólar oficial todos los días.
Tercero, porque forma parte de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, que ha producido, a lo largo de sus ya casi ocho años al frente del Poder Ejecutivo, una fuerte devaluación de la moneda argentina. Cuando la Presidenta llegó al poder, el valor del dólar se ubicaba alrededor de los tres pesos. Hoy, el dólar oficial –difícil de conseguir– está a 9,20. En el llamado “relato” del kirchnerismo, la mentira es la verdad.
Producción periodística: Guido Baistrocchi.

lunes, 20 de julio de 2015

Evidencias

Habla un juez federal con despacho en los tribunales de Comodoro Py: “A Bonadio yo lo aprecio mucho, pero en esta causa cometió algunos errores. Primeramente debería haber solucionado el tema de la jurisdicción que seguiría con el caso –en referencia a este intento de la Presidenta de mandar la causa a Santa Cruz–, y después haber ido por las medidas de prueba. Tendría que haber resuelto ese tema que quedó abierto, estableciendo que el juez de la causa era él y que después la defensa apelara. Al no hacerlo, le dejó la puerta abierta a la Cámara para que lo desplazara. Ahí hubo un error técnico que demuestra que su equipo no lo asesoró bien. Otro aspecto que hay que tener en cuenta es el de los tiempos de las medidas. En estas causas donde uno investiga a un presidente o vice, tiene que pensar en todos los detalles posibles y evitar dar argumentos que sean usados para anular lo hecho. Estamos en campaña para elegir un presidente y él inicia estas medidas justo una semana antes de la feria. Ustedes los periodistas bien dicen que nosotros los jueces federales manejamos los tiempos. Y tienen razón, en este caso pasó lo mismo. Claudio tenía la causa desde hacía un año. La Sala I de la Cámara está siempre bajo presión del Gobierno. No sé si Rafecas mandará la causa al Sur. Ya se vio lo que hizo con la denuncia de Nisman. Ahora pasará lo mismo y todo esto quedará en la nada”.


Por Nelson Castro

A medida que el juez federal Claudio Bonadio avanzaba en la investigación de la causa Hotesur, los rumores sobre su posible apartamiento del caso fueron in crescendo. Recordemos que el lunes, funcionarios del Juzgado Federal Nº 11 llevaron a cabo en Santa Cruz una serie de medidas periciales solicitadas por el juez en busca de pruebas que incluyeron distintos allanamientos y operativos. Entre los lugares visitados estuvo la inmobiliaria de Máximo Kirchner. El jueves al mediodía, con una inusual rapidez, la Sala I de la Cámara Federal porteña, con los votos a favor de Jorge Ballestero y Eduardo Freiler y la disidencia de Eduardo Farah, desplazó a Bonadio del caso. De esta forma el Gobierno evitó que el juez analizara el contenido de todo el material secuestrado y llevara adelante comparaciones y pericias económicas.
¿Por qué tanta urgencia y desprolijidad por parte de los camaristas que sacaron a Bonadio de la cancha? La respuesta es simple: quienes conocen en detalle el caso afirman que el material que viajaba hacia Buenos Aires para ser analizado por Bonadio tiene la potencialidad de complicar seriamente a la familia presidencial y, en especial, al punto débil de Cristina Fernández de Kirchner: su hijo, Máximo. Tal como lo mostraron algunos de sus tuits del martes pasado, el allanamiento había molestado mucho a la jefa de Estado. “La firma de Máximo estaba estampada en varias transacciones que no resistirían una pericia contable. Si ese material llegaba a manos de Bonadio, el líder de La Cámpora podría haber quedado seriamente comprometido. La ocupación de los hoteles de la familia estaba dibujada. Dibujaban gente, inventaban nombres, y como Bonadio avanzó rápidamente, ya no había tiempo de poner todo en orden”.
Preocupado. La evolución de la causa produjo una preocupación creciente no sólo en el entorno de Cristina Fernández de Kirchner sino también en el mismo candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli. Por eso buscó contactarse con el juez Bonadio. Es que la causa era un verdadero dolor de cabeza tanto para la campaña como para el caso de ganar las elecciones y acceder a la presidencia.
La matriz de corrupción del kirchnerismo enfrenta un problema crucial: la existencia de documentación. Es una diferencia fundamental con lo que fue la corrupción en la era menemista. Allí se pedían coimas que, en muchos casos, iban a paraísos fiscales sin dejar rastros ni registros. En cambio, en la era K la ambición ha sido mucho mayor. Elemporio hotelero de los Kirchner, cuya experiencia en el rubro era nula, debió encuadrarse dentro de normas legales que necesariamente requieren la firma de actas constitutivas de empresas, de contratos y de registros contables. Son esas evidencias documentales las que hoy generan zozobra en la familia presidencial. Hoteles vacíos, con poco personal, que se erigen en fuentes de enormes ganancias, son una constante que no puede hacer otra cosa que alimentar las sospechas de manejos poco transparentes e irregulares. El entrecruzamiento de datos con repetición de nombres de familiares y empresarios amigos de la Presidenta es notable y no podría sortear un análisis serio de parte de la Oficina Anticorrupción si esta dependencia fuera realmente independiente del poder y cumpliera cabalmente con su deber. Antes de su ingreso en la política y su acceso al poder, los Kirchner tenían un muy buen pasar pero estaban lejos de ser los multimillonarios que son hoy.
En la Argentina del kirchnerismo, investigar al poder se ha transformado en una tarea titánica y riesgosa. El ex fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, renunció a su cargo cuando se limitaron sus funciones en la investigación acerca de irregularidades en el Indec. El procurador Esteban Righi debió renunciar luego de haber avalado la investigación del fiscal Carlos Rívolo sobre Amado Boudou en el caso Ciccone, por el que finalmente fue apartado, al igual que el juez de la causa, Daniel Rafecas. El juez Luis María Cabral fue removido de su subrogancia en la Sala I de la Cámara de Casación Penal, que debe expedirse sobre la constitucionalidad del memorándum de acuerdo entre la Argentina e Irán, al sospecharse que su voto podría ser adverso. Y el fiscal Alberto Nisman… murió.
Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de  Santiago Serra.

lunes, 13 de julio de 2015

Dislates sin fin

Mediante el decreto 1311 publicado en el Boletín Oficial quedó aprobada la Nueva Doctrina de Inteligencia Nacional. Esta doctrina faculta a la Agencia Federal de Inteligencia (ex SIDE) a trabajar para prevenir actos de terrorismo, narcotráfico, trata de personas, delitos informáticos y atentados contra el orden constitucional. Dentro de ese último título, la norma incluye acciones de “grupos económicos y/o financieros que lleven a cabo acciones tendientes a la desestabilización de gobiernos democráticos”. Por ejemplo, “corridas bancarias, cambiarias, desabastecimientos y golpes de mercado”. Muchos países incluyen en sus trabajos de inteligencia ítems similares. Pero la alarma se encendió porque no se trata del “qué” sino del “cómo”.


Por Nelson Castro

En la City porteña ya ponen de manifiesto algunas consecuencias obvias y varios ejemplos: “Lo primero que conviene mencionar es que ante esta declaración de brutalidad volvieron a lograr hacer subir el dólar blue, que venía relativamente calmo. Cuantos más anuncios de este tipo haga el Gobierno, más gente se volcará al billete paralelo porque no hace falta ser un genio de las finanzas para darse cuenta de que esta medida evidencia la preocupación del Gobierno por la suba del dólar; y es una señal de que no todo anda bien”. La fuente, que conoce el funcionamiento de casas de cambio –algunas de las cuales operan en el marco de la ley y otras no tanto–, siguió adelante: “El Gobierno utilizará esta herramienta para espiar a quienes no le responden”. Sobran anécdotas. El comentario de la semana por aquellos ámbitos giró en torno a lo mal que la pasó el gerente de una reconocida casa de cambio que sufrió una violenta inspección en su domicilio particular y no en la sede de operaciones. “Se metieron en su casa con mazas y pico, le rompieron todo, como si buscaran un doble piso o una falsa pared. Esas cosas pasan en las películas. En la realidad, la lectura es otra: asustan a los que no tienen de su lado”, resumió un operador del sector.
Para los arbolitos y los cueveros que caminan la calle ya es común ver operativos de Gendarmería, pero esta semana hubo un dato más: “Comenzaron a revisar a cualquiera que resultara sospechoso y en la volteada cayó gente común. Todo aquel que caminaba con mochila, bolso o alguna carpeta podía ser blanco de la revisión. Se les pedía amablemente que abrieran la mochila como parte de un operativo de control. Florida, Maipú y Sarmiento fueron lugares comunes para presenciar este espectáculo. Es una locura”, exclamó la fuente.
Alguien que conoce los movimientos del Microcentro porteño coincide en que los controles y la inteligencia financiera podrían ser de utilidad si se midiera a todos con la misma vara. Pero quienes saben lo que sucede en ese submundo aseguran que a causa de las propias internas que atraviesan al Gobierno ya hay ofertas para sacar operadores de la lista negra o para incluir a otros, de forma que caigan en desgracia dependiendo de qué lado del negocio se esté o de lo que necesite algún funcionario. “Van a ser días complicados. El clima está enrarecido”, sostuvo una fuente que conoce al dedillo lo que pasa en la City porteña.
Derrotas. Los resultados electorales del domingo pasado fueron malos tanto para la Presidenta como para La Cámpora. Hasta aquí, los cuatro candidatos a los que apoyó personalmente la jefa de Estado perdieron en sus respectivos distritos: Miguel Pichetto en Río Negro, Adolfo Bermejo en Mendoza, Fabián Bruna en La Pampa y Mariano Recalde en la Ciudad de Buenos Aires. La soledad que rodeó al candidato porteño en su comando electoral del NH Tango –Scioli brilló por su ausencia– habla del aislamiento que La Cámpora experimenta dentro del peronismo. “A Recalde no lo votamos ni nosotros”, sentenció días antes de la elección un importante operador del sciolismo en una oficina del centro porteño. “¿Conocen ustedes a algún militante de La Cámpora que forme parte del gabinete de Scioli?”, es una pregunta a modo de sentencia que hacen circular profusamente desde el entorno del mandatario bonaerense.
En ese círculo el sentimiento que anida hacia la organización que lidera Máximo Kirchner no es de cariño sino más bien de desprecio. En la interna del Frente para la Victoria por la candidatura a la gobernación tampoco abunda el afecto. La inquina de los intendentes K hacia Martín Sabbatella aumenta día tras día. “Cristina lo debe querer poco a Aníbal para haberle puesto como compañero de fórmula a Sabbatella, a quien casi ningún intendente kirchnerista del Gran Buenos Aires puede ver”, señala una voz con despacho en la Casa Rosada.
Salvo que ocurra un imponderable mayúsculo – eso que se ha dado en llamar “el cisne negro”–, Horacio Rodríguez Larreta se encamina a vencer a Martín Lousteau en la segunda vuelta electoral en la Ciudad de Buenos Aires. Es un ballottage raro entre dos aspirantes que van separados en la elección municipal y que, a su vez, tienen puntos de contacto comunes a nivel nacional. Estas son las cosas insólitas de la vida política argentina. Entre el lunes y el miércoles los ámbitos políticos porteños estuvieron enrarecidos con este asunto. Hubo versiones para todos los gustos (se llegó a mencionar un supuesto ofrecimiento de tres ministerios si Lousteau se bajaba).
Quien cometió un grueso desliz fue Mauricio Macri al hablar abiertamente de la necesidad de reformar la Constitución de la Ciudad para modificar los porcentajes que enmarcan la realización de la segunda vuelta y ponerla en sintonía con la Constitución Nacional. Las normas constitucionales –ya sea a nivel nacional, provincial o municipal– están para ser respetadas y no reformadas a cada rato. La lamentable tendencia a querer acomodarlas a las conveniencias partidarias o personales es uno de los grandes males de buena parte de la dirigencia política argentina que afecta severamente a la República.
Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de Santiago Serra.

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