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viernes, 7 de marzo de 2014

La renuncia de Martín y una relectura deliciosa

Martín Aguirres ya trabajaba con los Kirchner en vida de Néstor. Pero con Cristina Fernández de Kirchner ganó presencia. Su patrimonio tan abultado repentinamente le ha obligado a renunciar pero la ocasión es propicia para relecturas muy interesantes para conocer el mundo K.


Han ocurrido otros escandaletes con secretarios privados de los Kirchner. Sin duda, el caso más famoso fue el de 2010, cuando cayó Fabián Gutiérrez (círculo rojo), quien había aumentado su patrimonio personal 765% desde el arribo de los K al poder, y era investigado por enriquecimiento ilícito.
Los secretarios de Cristina Fernández de Kirchner, jóvenes y exitosos, han sufrido un percance: Martín Aguirres tuvo que renunciar, Pablo Erasmo Barreiro cree que no será necesario. 
 
Barreiro llegó en el 2010 a la Unidad Presidencial, desde El Calafate, hijo de Ricardo Fabián Barreiro, quien fue secretario privado de Néstor, en Santa Cruz, y estaba vinculado a la administración del hotel Los Sauces, de los Kirchner. 
 
Pablo parece que era ya un empresario, entre el restaurante Campo Grande, y las sociedades Los Antiguos Patagones SRL y RP Transporte, aunque según la información presentada ante la Oficina Anticorrupción, él saltó chofer de Mr Clear, una empresa de servicios de saneamiento público, a manejarle la agenda a Cristina. 
 
De pronto, esta historia de secretarios privados obliga a lecturas anteriores, acerca de cómo se integraba el círculo íntimo de los Kirchner, las disputas internas y el quién es quien.
 
La siguiente crónica de color fue publicada el domingo 14/02/2010, en el diario La Nación, y se refería a Néstor Kirchner internado en el Sanatorio de los Arcos. Imprescindible releerla:
 
Por unas horas, los médicos le cortaron el teléfono y las visitas que no fuesen de su intimidad. El diputado y ex presidente Néstor Kirchner fue un paciente como todos. No fue el líder político hiperactivo que la Casa Rosada y la presidenta Cristina Kirchner intentaron exhibir durante su internación en el Sanatorio de los Arcos tras la operación de la arteria carótida derecha, hace siete días.
 
El domingo, después de la cirugía, no recibió a nadie más que a su esposa Cristina Kirchner, a sus hijos Máximo y Florencia; a su suegra, Ofelia Wilhelm, y a Rudy Ulloa Igor, amigo de la familia.
 
El lunes recibió a Juan Carlos Molina, sacerdote del entorno familiar. Fue quien le reveló que Racing había perdido 4 a 2 con Arsenal, el día anterior, pese a que la Presidenta intentaba ocultarle esa derrota para evitar disgustos.
 
La otra preocupación de Kirchner era el PJ. En su habitación recibió a los gobernadores Daniel Scioli, de Buenos Aires, y Jorge Capitanich, de Chaco. Scioli lo informó de las novedades del PJ, el que dirige en forma interina.
 
Con Capitanich tomó la decisión política más importante de su internación: mantener la reunión del consejo nacional del PJ en Chaco el 10 de marzo, para reasumir la conducción del PJ. Dos actos previstos hasta entonces durante febrero fueron suspendidos por prescripción médica. Aunque con el paso de las horas volvió a poner en marcha uno de ellos.
 
Su primera aparición pública de relevancia será el 1° de marzo, cuando asista a la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso que encabezará su esposa, la Presidenta. Todo ello fue conversado allí con los médicos de la clínica y con su cirujano, Víctor Caramutti, el subdirector de la Unidad Médica Presidencial, Marcelo Ballesteros, y con su médico personal, Luis Buonomo.
 
El lunes Kirchner les comentó que quería ir a descansar a El Calafate por unos días, pero los médicos se lo impidieron. Deberá permanecer en Olivos, cerca de la clínica, ante cualquier emergencia o recaída.
 
Todos los ministros que asistieron el domingo a la clínica sólo estuvieron en el bar del piso 11 y no pudieron bajar al piso 4. El único que no fue a la clínica por estar de viaje fue Florencio Randazzo, del Interior. El líder piquetero Luis D´Elía ni siquiera pudo ingresar en el piso 11 y permaneció afuera del nosocomio con otros militantes.
 
Al margen de Scioli y de Capitanich, el ex presidente recibió el lunes sólo al jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, y al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, según se supo en el Gobierno.
 
La comidilla de los comentarios fue la ministra de la Producción, Débora Giorgi, que viajó varias veces en ascensor sin encontrar el piso donde estaba el paciente. Debió ser auxiliada por Daniel Stefanoni, su secretario privado, y allegado además a Kirchner.
 
Mientras tanto, Miriam Quiroga, directora de Documentación Presidencial, y Marta Torres, secretaria privada de Kirchner en Olivos, tampoco pudieron acceder a su jefe político. Cristina Kirchner fue decisiva para acotar las visitas.
 
Junto a Kirchner, además, estuvieron su secretario privado, Martín Aguirre, y otros colaboradores como David Muchnik y "Pachi" Castro, conocidos en el entorno como los "Rudy Boys", hombres de Rudy Ulloa Igor. El martes recibió visitas de familiares e hizo algunas llamadas a ministros y a colaboradores.
 
El miércoles fue dado de alta y organizó en Olivos un almuerzo con Aníbal Fernández y el ministro de Economía, Amado Boudou, para hablar de la inflación. Al día siguiente arreciaron las llamadas a Guillermo Moreno, a Hugo Moyano, a Oscar Parrilli y a Gabriel Maritotto. Ya empezaba a ser el de siempre.

Aguirres, secretario millonario de Cristina, renunció

Martín Aguirres renunció como secretario privado de Cristina Fernández de Kirchner. Él había asumido en 2011 y fue puesto en el centro de la polémica en noviembre de 2013 cuando se conoció que logró un importante incremento patrimonial.


"(...) De perfil bajo, Aguirres tuvo dos apariciones públicas. En junio de 2011, durante una gira oficial por Italia, debió ser atendido de urgencia por la unidad médica presidencial por una apendicitis. Apenas aterrizada en Roma, la Presidenta fue a visitarlo personalmente en el hospital. En febrero de 2012 quedó bajo los flashes cuando acompañó a Cristina en una larga caminata por Río Gallegos. (...)"
Martín Aguirres, uno de los secretarios privados de la presidenta Cristina Fernán dez de Kirchner, renunció a su cargo y la jefa de Estado aceptó la dimisión, según publicó el Gobierno en el Boletín Oficial. 
 
"Acéptase, a partir del 5 de marzo de 2014, la renuncia del señor Martín Federico Aguirres como Secretario Privado de la Presidenta de la Nación", expresa el decreto 251/2014.
 
En el artículo segundo del decreto, la jefa de Estado le agradeció al funcionario renunciante "los valiosos servicios prestados en el desempeño de su cargo".
 
Aguirres asumió en 2011 y fue puesto en el centro de la polémica en noviembre de 2013 cuando se conoció que logró un incremento patrimonial muy superiores a la media de los funcionarios públicos más importantes del 
Gobierno, de acuerdo a las declaraciones juradas presentadas ante la Oficina Anticorrupción (OA).
 
En el primer año de trabajo como secretario privado de Cristina Kirchner, los activos de Aguirres crecieron casi un 260 por ciento, dado que, según sus declaración jurada, comenzó el año con 320.000 pesos y su declaración final.
 
El crecimiento patrimonial
 
 
Son jóvenes. Tienen una fortuna en ascenso. Cuentan con la máxima confianza de la Presidenta. Los secretarios privados de Cristina Kirchner, de contacto diario y en conocimiento de las cuestiones más íntimas de la jefa del Estado, multiplicaron sus bienes durante 2012.
 
Martín Federico Aguirres y Pablo Erasmo Barreiro consiguieron incrementos patrimoniales muy superiores a la media de los funcionarios públicos más importantes del Gobierno, de acuerdo a las declaraciones juradas presentadas ante la Oficina Anticorrupción (OA) a las que accedió LA NACION.
 
El primer año de Aguirres como secretario privado de Cristina Kirchner fue un éxito para su economía. Sus activos crecieron casi un 260%. Comenzó el año con $320.000 y su declaración final alcanzó $1.150.000. Triplicó su patrimonio.
 
Aguirres, oriundo de Chivilcoy, invierte en su pago chico. Sacó un crédito con el Banco Nación para construir una casa en esa localidad bonaerense sobre un terreno de 633 metros cuadrados, valuada en casi $400.000. Ese lote, además, fue cotizado en $40.000.
 
Tiene más propiedades en Chivilcoy: una casa, en un terreno de 304 metros cuadrados, valuada en $107.000; dos lotes de 333 metros cuadrados por $17.500 cada uno y la mitad de un departamento de 51 metros cuadrados por $50.000 recibidos como donación. También declara dinero en efectivo por $240.000 y depósitos en cajas de ahorro por $50.000. Como deuda, informa sobre el crédito con el Banco Nación por casi $300.000
 
Aguirres, 31 años, soltero, secundario completo, ingresó el 10 de diciembre a la función pública y dice dedicarle 50 horas semanales a su trabajo. De acuerdo a lo informado en el ítem "ingreso neto por renta del trabajo personal", percibe más de $600.000 anuales, casi $47.000 por mes. Sin embargo, entre los ingresos de su presentación detalla "haberes de diciembre de 2012" por $33.000. Aguirres no informa sobre otras actividades comerciales ni laborales.
 
Según los datos provistos el año pasado por la Secretaría General del Gobierno, Aguirres declara un sueldo del mismo nivel que su jefa, la Presidenta. En aquella ocasión, el Gobierno aseguró que el sueldo de Cristina Kirchner era de $30.991 mensuales.
 
Aguirres llegó al círculo íntimo de Cristina luego de una larga trayectoria dentro del kirchnerismo. Pese a su corta edad, acompañó como secretario privado a José López, secretario de Obra Pública y, después, dio el paso definitivo: fue hombre de confianza de Néstor Kirchner. Estuvo, incluso, entre los que cuidó del líder en su reposo luego de la operación de la carótida, en febrero de 2010. Ante la muerte de su jefe, Cristina le hizo un lugar en su equipo.
 
De perfil bajo, Aguirres tuvo dos apariciones públicas. En junio de 2011, durante una gira oficial por Italia, debió ser atendido de urgencia por la unidad médica presidencial por una apendicitis. Apenas aterrizada en Roma, la Presidenta fue a visitarlo personalmente en el hospital. En febrero de 2012 quedó bajo los flashes cuando acompañó a Cristina en una larga caminata por Río Gallegos.
 
Barreiro, un secretario pingüino
 
Los bienes de Pablo Barreiro, el secretario preferido de Cristina, crecieron más del 70% durante el ejercicio 2012: de $476.000 a $817.000. Barreiro, 30 años, santacruceño, ingresó a la función pública en febrero de 2010.
 
El principal incremento de su patrimonio se debe a la construcción de una casa en El Calafate de 150 metros cuadrados valuada en más de $690.000. Además, informa un lote de 43 metros cuadrados en la misma localidad santacruceña cotizado $9000.
 
Barreiro, que declara estudios secundarios completos, mantiene su Ford K modelo 2006 valuado en $27.000 y reporta otro automóvil, modelo 1992, pero no detalla su cotización. También informa $15.300 en efectivo y deudas por casi $70.000 con el Banco Patagonia.
 
De acuerdo a su presentación ante la OA, Barreiro informa un "ingreso neto por renta del trabajo personal" por casi $550.000 anuales, más de $42.000 por mes. Sus gastos anuales son $185.000.
 
Barreiro llegó al equipo de Cristina a los 26 años. El secretario privado heredó la confianza del matrimonio Kirchner. Su padre, Ricardo Barreiro, era amigo íntimo de Néstor. Los Barreiro lanzaron el año pasado un emprendimiento gastronómico: Campo Grande, un restaurante en El Calafate . En su declaración jurada, el funcionario declara acciones de la sociedad por $25.000.
 
Pablo Barreiro ya tiene experiencia como empresario: participó de la firma de RP Transporte SA, fundada en 2006. Un año más tarde constituyó, también junto a su padre, la empresa Los Antiguos Patagones. Antes de ingresar a la función pública, el secretario de Cristina se había desempeñado como chofer en una de las empresas familiares.
 
Sobreseídos por la Justicia
 
Barreiro ingresó en lugar de Fabián Gutiérrez, uno de los cuatro secretarios privados de los Kirchner que fue investigado por la Justicia por supuesto enriquecimiento ilícito. Todos fueron sobreseídos en los tribunales porque la Justicia entendió que sus crecimientos patrimoniales estaban justificados gracias a sus viáticos.
 
Gutiérrez dejó su cargo en febrero de 2010, después de que la prensa revelara que estaba construyendo una casa millonaria en Santa Cruz. En seis años, su patrimonio había crecido un 756%. Ese mismo mes también renunció Julio Daniel Álvarez . Sus bienes declarados habían crecido de $6000 a casi $300.000.
 
Daniel Muñoz dejó el cargo en 2009. La prensa santacruceña publicó que había construido una casa en El Calafate de 480 metros cuadrados. Isidro Bounine renunció a mediados de 2011 . De acuerdo con sus declaraciones juradas, sus bienes se habían multiplicado casi 50 veces en tres años.

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