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miércoles, 4 de mayo de 2016

Efecto crisis: crece el número de los locales vacíos en la Ciudad

El número de locales inactivos "en venta, alquiler, clausurados o simplemente cerrados" aumentó un 8 por ciento en marzo-abril de este año respecto del bimestre anterior en las principales áreas comerciales de la ciudad de Buenos Aires.


Según se desprende de un relevamiento realizado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC), durante estos dos meses se detectó un total de 403 locales sin actividad comercial en las áreas relevadas, mientras que en enero-febrero los locales inactivos eran 373. 

Por otra parte, en términos interanuales "respecto del período marzo-abril de 2015" se registró un avance de 15,1%, dado que en el segundo bimestre del año pasado los locales sin actividad eran 350.

De acuerdo a la medición de la CAC, que incluyó a las principales arterias comerciales porteñas, se registraron cuatro áreas con un alza de la cantidad de locales inactivos, en tanto otras cuatro tuvieron una reducción. Dado que las subas fueron más importantes que las bajas, el resultado total fue un alza en las locaciones sin actividad. 

En concreto, en la avenida Córdoba (4000-5300) se observaron 44 locales inactivos, frente a los 28 de la medición anterior, mientras que en la peatonal Florida se observaron 20 locales sin actividad, ocho más que en la medición previa. 

En la avenida Pueyrredón (0-1200), los locales sin actividad comercial pasaron de 34 a 49, mientras que en la avenida Cabildo (0-1800) bajaron de 24 a 20. 

En la avenida Santa Fe (700-5300), por su parte, se verificó una suba en la cantidad de locales inactivos, al pasar de 56 a 62, mientras que en la avenida Rivadavia (2000-2800; 4900-5400; 6300-7400; 11000-11600) la cantidad de locales sin actividad pasó de 85 a 82. 

En la avenida Avellaneda (2800-3800), en tanto, se registraron 12 locales inactivos, frente a los 17 del bimestre anterior. 

Por último, la avenida Corrientes (200-6800) registró 114 locales sin actividad, lo que implicó una ligera baja respecto a los 117 detectados en el primer bimestre del año, informó la CAC.

jueves, 16 de julio de 2015

52% considera que la situación económica es “mala”

El estudio Pulso Social, de la consultora CCR, reveló que contra el discurso kirchnerista y de Daniel Scioli acerca de una economía en buen estado, el 66% de los argentinos consideró que su poder adquisitivo se deterioró en el último año incluso a pesar de que la percepción de inflación disminuyó. Además, un 52% consideró que la situación económica del país es mala o muy mala mientras sólo el 13% la calificó como buena o muy buena. Y más allá del dilema ‘contiunidad’ o ‘cambio’, para 2016 el 67% de los encuestados ve probable una crisis.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El estudio anual de Pulso Social de la consultora CCR sobre la base de encuestas de consumidores, focus groups y datos de auditorías de mercado, reveló que sólo un 13% de la población calificó como buena o muy buena la situación económica del país contra un abrumador 52% que considera que es ‘mala’ o ‘muy mala’. También, el sondeo marcó que un 67% de los relevados ve probable una crisis en 2016, lo que se moderó desde el 77% que lo veía posible en 2014. En este descenso estaría operando la proximidad del cambio de gobierno, aunque sea quien sea el próximo presidente la gente parece seguir siendo pesimista.
En tanto, el 66% de los argentinos consideró que su poder adquisitivo se deterioró en el último año pese a baja en la inflación. En la medición de este año aumentó la cantidad de argentinos que piensa que su poder adquisitivo "es mucho menor", con un porcentaje de 30% frente a 27% del año pasado.
Mientras que en abril de 2014 los consultados estimaban que la suba de precios interanual iba a llegar a 49%, este año consideraron que finalmente la suba de precios fue de 37% en 2014 y estimaron que en 2015 se situará en 38%, lejos de las estimaciones oficiales pero también de las proyecciones de las consultoras privadas.
"Sigue la mirada crítica sobre la situación económica del país, más de la mitad opina que es mala o muy mala. La novedad es el grado de incertidumbre a futuro que se observa: dos de cada diez encuestados no pueden definir lo que esperan para 2016", dijeron desde CCR.
"Si bien la percepción posible de crisis sigue alta, hay un grado de incertidumbre superior al de otros años", indicó la directora general de la división Cuore de CCR, Patricia Sosa.
"Confiamos en que puede haber una recuperación a partir de este mes gracias a la llegada a los bolsillos de los consumidores de los aumentos salariales pactados en paritarias", explicó José Amodei, director de CCR.
Por último, desde la consultaron resaltaron que "las expectativas económicas a futuro tienen un gran componente de incertidumbre, y menor pesimismo apoyado en la ilusión por el cambio de gestión ejecutiva".

domingo, 2 de febrero de 2014

Reclamo unánime: "Estabilicen porque nos vamos a estrellar"

La inflación se ha disparado tanto como la inestabilidad. Por ejemplo, muchos productos de la inminente canasta escolar se encuentran sin precio y los proveedores de las librerías prefieren ausentarse o envían los preciosen en una relación peso/dolar. Las mochilas, por ejemplo, hace 2 semanas que no se entregan porque no tienen precio ya que no se descartan nuevas subas para antes del inicio del ciclo escolar. Llegan los días de las 2das. y 3ras. marcas, o de las marcas 'truchas'. En fin, nada que no se conozca en la ajetreada memoria inflacionaria de muchos argentinos. ¿Qué es lo que viene para las familias argentinas? Aquí fragmentos de 4 opiniones:

 
"(...) lo que se arreglaba en su momento con una devaluación moderada, un ajuste moderado del gasto público, para emitir menos, tasa de interés positiva y, hay que decirlo, una recesión también leve, al estilo de 2009, se agravó por la decisión de “pesificar de prepo” y usar a la AFIP y la Secretaría de Comercio como sustitutos del Banco Central.
 
Lo que hemos visto desde el cambio de gabinete no ha sido un ataque conspirativo de especuladores y avaros. Hemos asistido a la materialización de un fracaso del Gobierno en su intento de no reconocer el nuevo precio del dólar, y toda devaluación es el reconocimiento de un fracaso.
Ahora ha instrumentado el “dólar de convergencia” (¿a qué?), ha permitido un ajuste todavía moderado de la tasa de interés y, simultáneamente, aflojó mínimamente el racionamiento de dólares para operaciones pequeñas.
 
Pero sigue sin ajuste fiscal, y sigue usando a la Secretaría de Comercio y la AFIP como sustitutos (ahora parciales) del Banco Central. Es decir, armó una “poción mágica” agregando a su mala política una dosis homeopática de buena política. Por lo tanto, el problema continúa, dado que contra esa poción el precio, y sobre todo el temor a que el racionamiento vuelva, no calma expectativas.
 
La causa es el fracaso de la mala política y las consecuencias son la “avaricia”, la “especulación” y la “dolarización”.
 
Mientras esto no se entienda y éste sea el “programa”, lo más probable, aunque se calmen las reservas por un tiempo, es que sigamos en un escenario de alta inflación y con una caída mayor del nivel de actividad.
 
Recuerden: no faltan dólares, sobran malas políticas."
 
 
 
"Esta es una historia que empieza en el 2007. Desde entonces el gobierno viene usando el dólar como un ancla inflacionario, del mismo modo que lo hicieron primero Martínez de Hoz y luego Cavallo. 
 
(...) El problema es que los precios internacionales igual aumentaron por el boom de los commodities, haciendo que los precios locales subieran y comenzara una puja distributiva entre sindicatos que pedían aumentos salariales mayores y empresarios que los concedían, para trasladarlos a los consumidores remarcando en las góndolas al día siguiente. 
 
A ese primer fenómeno inflacionario se sumó a partir del 2009 un creciente déficit fiscal financiado con emisión monetaria, al punto tal que en 2013 se emitieron $94.000 millones para financiar al Tesoro. Obviamente, a medida que aumentaba la impresión de billetes sin respaldo, caía su valor impactando no solo en la inflación, sino en el dólar. 
 
(...) Para junio del 2011 ese atraso cambiario era tan evidente que todo el mundo comprendió que luego de las elecciones el Gobierno debía corregir la paridad cambiaria; o, puesto en criollo: devaluar. Por esa razón, en los 5 meses previos a la contienda electoral se perdieron US$4.537 millones de reservas y en el mes siguiente, otros US$1.461 millones. La gente se volcaba masivamente a los bancos a comprar algo que sabía que pronto subiría. 
 
Vino entonces la peor medida económica tomada por el Gobierno en 8 años de gestión; la imposición del cepo, que en la práctica tenía una lógica bastante parecida al corralito, porque impedía sacar el dinero del circuito financiero denominado en pesos. 
 
La restricción a la compra de dólares deterioró notablemente la confianza de los consumidores en la economía, al punto que el indicador de la Universidad Di Tella, que capta justamente ese humor económico de la sociedad, se desplomó un 23% en los siguientes 5 meses. 
 
Las expectativas en materia inflacionaria también hicieron lo suyo y se cristalizó un piso de aumento de precios inercial del 25%, porque cada empresario, productor, comerciante, locatario y trabajador que tenía que firmar un nuevo contrato o poner un precio, lo hacía pensando cuanto creía que iban a aumentar los precios en los próximos meses. 
 
Llegamos entonces a noviembre del 2013. El nuevo gabinete encaró el ajuste que era obvio y empezó a micro devaluar el peso, aumentando el dólar de 2 a 4 centavos por día, con el objetivo de llegar a abril con la divisa norteamericana en torno e $8. Pero claro, los argentinos tenemos mucha experiencia en devaluaciones y vimos esta película varias veces. En pocos días todos los formadores de precios comenzaron a remarcar para ganarle de mano a la devaluación, al punto que la inflación de diciembre fue del 3,38%, la más alta en 22 años. 
 
El Gobierno se vio entonces forzado a adelantar el tiempo y entre el miércoles y el jueves de la semana pasada el dólar pegó un gran salto para cotizarse (a nivel mayorista) en $8. Se dan desde entonces dos fenómenos. El primero de ellos es que ni los exportadores ni los importadores creen que esos $8 sean un valor definitivo, razón por la cual no liquidan los dólar y demandan cada vez más divisas, haciendo que las reservas del Banco Central sangren entre US$120 millones y US$160 millones por día, lo cual es obviamente insostenible en el mediano plazo. 
 
El segundo hecho económico relevante es que todos salieron a remarcar precios a mansalva, para adecuarlos al nuevo dólar. Pero además muchos llevaron más allá los ajustes, con la intención de cubrirse de una hipotética devaluación futura, porque nadie cree que ese valor de $8 por dólar sea sostenible. (...)
 
El problema es que en el contexto de incertidumbre actual, los servicios (que no se pueden exportar) también aumentan “por las dudas”. Por eso es fundamental estabilizar urgente el mercado del dólar, para que todos tengan la expectativa de que se llegó a un precio de equilibrio y no se producirán futuras devaluaciones; eliminaremos de ese modo el factor “por las dudas” y los precios se normalizarán en sus nuevos valores."
 
 
 
"La economía de 2014 enfrenta desequilibrios que son sólo una fracción de los que registraba la Argentina en 1975, cuando tuvo lugar el llamado Rodrigazo. Esta es una buena noticia. Sin embargo, hay otra diferencia importante que es menos tranquilizadora. Ahora, los agentes económicos cargan en su mochila las malas experiencias de los últimos 30 años que, además de aquel shock , incluyen la hiperinflación, el congelamiento y la pesificación de los ahorros, el fin de la tablita y de la convertibilidad, la estatización de las AFJP, entre otros.
 
Por lo tanto, los hacedores de política deben tener en cuenta que la velocidad de reacción es infinitamente mayor ahora que en 1975. Cuando aparece la desconfianza, pasa a ser imprescindible una sobredosis de medidas y señales, capaces de demostrar que hubo un punto de inflexión en la crisis, que lo peor quedó atrás. A juzgar por lo ocurrido en la última semana, ese momento aún no llegó. (...)
 
En el plano fiscal, el déficit del sector público había alcanzado en 1975 nada menos que 16,1% del producto interno bruto (PIB), por lo que $5 de cada $10 de gasto público no contaban con financiación genuina. En el presente, el rojo se acerca a los 5 puntos del PIB por lo que falta financiación genuina para $1,5 de cada $10 de gasto, aproximadamente. (...)
 
¿Podemos tranquilizarnos, entonces, y desechar cualquier posibilidad de un Rodrigazo del siglo XXI? La respuesta no la tienen los analistas, sino el propio Gobierno. Está en la política económica la responsabilidad de alejar esos fantasmas. (...)
 
En las últimas semanas, el Gobierno ha intentado levantar en forma acotada las trabas vigentes en el mercado de cambios para las operaciones de atesoramiento. Debe subrayarse que, para salir de un esquema de controles, las medidas que se vayan adoptando tienen que ser vistas como parte de un plan irreversible, sin riesgo de “vuelta atrás”. De lo contrario, las menores trabas serán consideradas como una “ventana de oportunidad” por quienes aspiren a dolarizarse, temiendo que las medidas no permanezcan por mucho tiempo.
 
Por ende, en este caso, se necesita: a) un precio del dólar por encima del equilibrio (no puede ser considerado “barato”); b) un conjunto de medidas consistentes (fiscales y monetarias, principalmente) que completen el plan.
 
La clave es que comience a haber incentivos para que los activos dolarizados dejen de ser vistos como la mejor opción de inversión. No hay que darle vueltas a este asunto. El test para las medidas que se van aplicando pasa a ser sencillo, ya que las variables a seguir son las reservas del Banco Central y la magnitud de la brecha cambiaria.
 
Mientras más se demore en llegar al punto de inflexión de la crisis, más riesgos habrá de una caída abrupta de la demanda de pesos y, con ello, una aceleración adicional de la tasa de inflación. Otros países pueden tener más “paciencia” a la hora de esperar resultados, pero este no es el caso. No hay que olvidar que fue justamente después del Rodrigazo que comenzaron a dolarizarse los contratos en la Argentina.
 
De persistir la caída tendencial de las reservas, el Gobierno se verá obligado a adoptar nuevas decisiones. O llevar el tipo de cambio a un nuevo andarivel o “arrepentirse” del levantamiento parcial del cupo para ahorristas. (...)".
 
 
 
 
"(...) La intención oficial es que se produzca la ya conocida espiral dólar-precios-salarios, como sucedió tantas otras veces. No es casual que se recuerde tanto el Rodrigazo de 1975. El retraso del tipo de cambio actuó en los últimos años como un ancla contra la inflación, aunque de escasa utilidad, ya que de todas formas los índices desde 2007 rondaron el 25%.
 
Sin embargo, la decisión de impulsar una suba adicional para promover la liquidación de exportaciones del sector agropecuario no es gratuita. Con importaciones en el orden de los $ 80.000 millones, es casi obvio el impacto que el tipo de cambio genera en los costos.
 
Incluso fue necesario reunirse con supermercadistas para asegurar la continuidad del programa “Precios Cuidados”, a menos de un mes de su lanzamiento, y también hubo que negociar con los proveedores de la construcción para evitar aumentos que desde el punto de vista oficial son desmedidos.
 
Según el ministro de Economía, “no tiene ninguna justificación” remarcar precios por la suba del dólar.
 
Con los sindicalistas la puja es parecida. En este caso, la Casa Rosada busca postergar el inicio de las paritarias. Aunque tampoco los gremios se mostraron especialmente apurados. En semejante revuelo, sería casi imposible fijar un aumento anual para las negociaciones colectivas. Y una suba exagerada podría a su vez retroalimentar la inflación. (...)
 
El gobierno puede salir airoso de todas estas peleas si consigue presentar una serie de medidas que ordenen la economía y empiecen a corregir los desequilibrios. Es la manera de recuperar la confianza. De lo contrario, le resultará cada vez más difícil enderezar el rumbo y evitar una crisis mucho mayor."

Ya no hay miedo a CFK, y se habla de crisis política (gobernadores deliberando)

Comencemos por el final: "(...) La virtual calma de los mercados luego del establecimiento del nuevo cepo cambiario no es más que una circunstancia. Las causas que llevaron el blue a $13 no han desaparecido. Tampoco el motivo que impulsa los aumentos de precios. Que Cristina Fernández descargue miles de tuits contra los medios de comunicación no cambiará esta realidad. Y su ausencia, tampoco ayuda a superar la crisis. Los tiempos políticos se acortan. Por ahora, los líderes políticos cuchichean y el establishment empresarial-sindical rumorea. Ya no hay miedo a Cristina Fernández, sólo a las reacciones inesperadas o intempestivas de sus funcionarios. Nadie esperaba el Diciembre que pasamos. Nadie esperaba el Enero que pasamos. Y nadie sabe cómo serán Febrero y otros meses por venir. La incertidumbre, hoy, es la única certeza". Interesante texto de Claudio M. Chiaruttini, en su editorial dominical.


Muy sugestiva la reunión de ministros de Economía provinciales, que impulsó Daniel Scioli, para buscar coincidencias ante los reclamos salariales de los gremios estatales. Los gobernadores no se reunían desde aquel encuentro en la ciudad de Corrientes del Instituto Gestar, que fue el escalón que llevó a Jorge Capitanich a la Jefatura de Gabinete de Ministros.
por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). La caída de reservas del Banco Central más importante en 8 años -en 1 semana, fugaron tantos dólares como en 1 mes de 2012-coincidió con la mayor devaluación del peso en 12 años: en la Era Kirchnerista nunca antes el dólar oficial había estado congelado durante tanto tiempo pero ahora, pese a la depreciación ocurrida, la brecha respecto del blue no baja de 50% aunque la tasa de interés ofrecida para los títulos públicos Lebac se multiplicó casi por 7 en 'esa' semana provocando que los préstamos personales y para el consumo, si bien no están suspendidos, tienen los mayores costos en más de 10 años, casi impagables con certeza. El déficit fiscal de 2013, sin inyecciones de dinero del Anses o el BCRA, fue del 4,7% del PBI, la más alta desde la Convertibilidad, que lo financiaba con un extraordinario endeudamiento del Estado. La pregunta es qué hará ahora la Administración que hizo del desendeudamiento un eje de su “relato”  mítico.
 
Los datos fríos confirman las dimensiones del ajuste realizado por Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Juan Carlos Fábrega, durante enero, y de las profundas distorsiones que tiene la economía y que no se intentan solucionar. Ya no hay “relato” que pueda ocultar las dimensiones de la crisis. Por eso los funcionarios se esfuerzan en buscar culpables. Un día son los bancos, otros es el campo, luego los grupos económicos, por fin, un ataque internacional de especuladores financieros. La gama de “enemigos” que despliega el Gobierno hace la envidia de los paranoicos. Pero este comportamiento no sirve ya ni para mantener convencida a la militancia. Resulta, apenas, la última herramienta de defensa que le queda el cristinismo para no reconocer la derrota del famoso “modelo” creado por Néstor Kirchner.
 
Mientras el Gobierno corre detrás de comercializadores, productores y formadores de precios, la inflación escapa del control oficial, en una carrera que ya hemos visto muchas veces en el pasado argentino. Sin embargo, en vez de aprender de esas experiencias, se vuelve a insistir con las viejas fórmulas, como si fueran la solución para los problemas reales.
 
El Gobierno, tal como hace casi 11 años, se concentra en los síntomas. Por eso, cambia las reglas para comprar dólares y celebra el resultado. Sin embargo, las reservas siguen cayendo y elblue mantiene su brecha. Luego traza una senda de aumento de las tasas de interés, para llevarlas a valores cercanos a la inflación oficial, pero olvidan un programa fiscal que contenga el gasto o cambie las expectativas de la gente. Hoy, cuando la velocidad de rotación del dinero crece y los argentinos prefieren tener en sus manos dólares en lugar de pesos, encarecer el dinero y esterilizar liquidez son medidas tardías e incompletas.
 
El temor al futuro político es mayor al temor al futuro económico. Por eso, el Gobierno trata denegociar con los diferentes sectores sociales para evitar un estallido social. Por ejemplo, ante el recalentamiento de las demandas de los gremios aliados, les promete cancelar la deuda del Estado a las obras sociales sindicales con un bono, a 5 años, por $18.000 millones. Más deuda pública. Ya lo hizo hace 3 semanas con la deuda de las provincias: para calmar a los Gobernadores, les pateó acreencias. También frena una huelga de choferes de ómnibus de larga distancia con más subsidios oficiales. Más gasto público. Se sienta a negociar con los maestros y no sabe cómo evitar que haya paritarias cada 3, 4 o 6 meses. Ya todas las provincias piensan en pedir ayudas adicionales al Tesoro Nacional. Más gasto.
 
En el fondo, la Casa Rosada intenta frenar las demandas sociales con más emisión de dinero. Ya resulta complicado vaciar un ANSeS vacío y se sigue recurriendo a inventar ganancias del Banco Central para ayudar al Tesoro Nacional. Los bolsillos de los contribuyentes siempre están disponibles para los funcionarios públicos, de acuerdo al particular punto de vista de esos personajes. Por eso, se especula que aumentarán las retenciones aunque algunos kirchneristas reclaman la nacionalización del comercio exterior: necesitan una nueva fuente de financiación que les permita ganar tiempo, aunque sea apenas unos meses de oxígeno.
 
En los pasillos de la Casa Rosada, el temor a que se incremente la crispación social es notable.Desde Cristina Fernández hacia abajo, el kirchnerismo denuncia maniobras destituyentes, golpes mediáticos, campañas en su contra, intentos desestabilizadores y otras acusaciones similares. Sólo basta leer los más de 45 tuits de medianoche de la Presidente de la Nación para entender la sensación que cruza al oficialismo.
 
Lo que sorprende es la falta de realismo del llamado Equipo Económico. Ya pasó la etapa de asombrarse por su impericia y por su falta de conocimiento de cómo funcionan los mercados, ahora es el tiempo de sorprenderse porque ellos ni siquiera pueden hacer una lectura coherente, correcta, verosímil, de la realidad.
 
En el fondo, el Gobierno sigue soñando con un golpe de suerte para poder superar la crisis. Se apostó a China... pero ellos son chinos, no b... oligomas ni militontos. Se apostó al Club de París, pero no se pudo avanzar. Se apostó a un acuerdo rápido con Repsol por la confiscación de YPF, pero la devaluación de la última semana frenó los diálogos. Se apostó a una oferta para comprar los bonos y las causas judiciales a los holdouts por parte de fondos de inversión amigos, peroPaul Singer, del Elliot Fund, dejó en claro que las negociaciones, hoy, están muertas.
 
¿Qué es un 'golpe de suerte' hoy para el Gobierno? Que ingresen US$10.000 millones o US$20.000 millones a las reservas del Banco Central. Esa necesidad los llevó al Club de París, paso indispensable para intentar volver a colocar deuda en el exterior y llegar a 2015 imitando a Carlos Menem/Roque Fernández en la etapa 1996-1999. Esa necesidad los llevó a prometer lo que no pueden cumplir a Repsol, pensando que, destrabado el conflicto judicial, las eventuales inversiones en el 'fracking' de Vaca Muerta puede generar ese dinero en inversiones rápidas (¿?). Y esa necesidad les llevó a avanzar a fondos de inversión 'amigos' (FinTech Advisory y algunos más) en su intento de seducir a los holdouts ya que la oferta incluía que ellos aportaran una inyección en las reservas del BCRA. ¡¡Justo ellos!!
 
Desde que Néstor Kirchner le contó al periodista Roberto García, por ese entonces Nº2 del diario Ámbito Financiero, que negociaba un préstamo de US$20.000 milones en China -irrealidad que nunca se concretó-, ha quedado en el kirchnerismo la idea que es legítimo hacer todo mal pero apostar al 'golpe de suerte' para dar un giro a la realidad política y solucionar los problemas económicos.
 
Desde 2003 a la fecha, Kirchner fue a la ruleta y ganó en varias ocasiones. ¿No fue un 'golpe de suerte' el famoso 'viento de cola'? Kirchner ganaba al escolaso y los militontos aplaudían diciendo que era un genio de la economía. ¿Se podrá ser tan p... apanatas?
 
Además, se expropiaron los ahorros a quienes invertían en las AFJP y se confiscó YPF (todavía se recuerda a los funcionarios de La Cámpora preguntando dónde estaban los US$6.000 millones que se mencionaban en el estado contable de la empresa). El dinero de los fondos de pensión sólo sirvió para estirar el gasto público y el asalto a la petrolera todavía no ha conseguido los resultados esperados.
 
En 2013, la Administración Cristina fracasó con su idea de que el lavado de dinero internacional podía brindar los recursos necesarios. Por eso la Presidente de la Nación y Guillermo Moreno ofrecieron los Cedines y los BAADE. En tanto, clamando por inversiones, el ministro de Planificación, Julio De Vido, visitó Rusia tratando de seducir a empresas de ese país gobernado por un ex jefe de inteligencia que tiene información detallada de la situación argentina. De Vido fracasó y llevó la oferta a China, hasta que la intervención intempestiva del entonces viceMinistro de Economía, Axel Kicillof, tiró por la borda los diálogos.
 
También se trató de hacer una “vaca” multisectorial, pidiendo US$2.000 millones a las cerealeras (que aportaron US$1.820 millones. No llegaron a cubrir todo el monto porque alguna casa matriz le dijo a su subsidiaria argentina que el Estado argentina les adeudaba IVA desde hacía 3 o 4 años), US$1.000 millones a los bancos, otros US$1.000 millones a las mineras, US$1.000 millones a las terminales automotrices y US$1.000 millones las petroleras. Con el despido de 'Lassie' Moreno, esas propuestas fueron congeladas, aunque la semana que pasó, Kicillof las sacó del freezer.
 
De Vido se reunió con directivos del banco de inversión Goldman & Sachs para que ayuden a conseguir US$20.000 millones para las famosas 15 grandes obras de infraestructura que tiene en carpeta. Axel Kicillof buscó que los bancos extranjeros importen US$10.000 millones. El presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, reclama más 'patriotismo' a las grandes cerealeras, que son estadounidenses, belgas, francesas....
 
Hace menos de 3 meses se habló de un swaps de monedas con China, también por US$10.000 millones que se anotarían como reservas del BCRA pese a ser apenas un contrato eventual. Pero, además, según fuentes oficiales, también se habrían intentado negociar swaps similares con Rusia, Brasil, India y países del Golfo Pérsico. En todos los casos, el Banco Internacional de Pagos, de Basilea (Suiza), que controla ese tipo de acuerdos, los frenó uno tras otro, dada la irregularidad confesa de la Argentina de querer imputarlas como reservas. No se puede andar de contramano en la gran carretera del sistema monetario global.
 
Si la Administración Cristina hubiese concedido alas a toda la potencialidad del sector agropecuario -en vez de dificultar la tarea, castigarlos con retenciones o medidas que provocaron la liquidación de vientres en el caso de la producción de vacunos, y llevaron a restringir la siembra en el caso de los granos-, hoy podría conseguir US$ 10.000 millones adicionales a los que el sector aporta en la actualidad.
 
Algo más. es insólito ver funcionarios pidiendo dinero en un marco de devaluación de la moneda local, tasas de inflación crecientes, economía casi en recesión, déficit fiscal en aumento, cambio de la política monetaria en USA e inversores internacionales que hicieron bajar 33% las acciones de YPF y 20% las de los bancos argentinos en el mes cuando la Argentina trató de domar al blue.
 
Todos ellos saben que US$10.000 millones más, en el mejor de los casos, sólo permitirá ganar unos meses, pero no frenará el proceso de fuga de divisas, deterioro fiscal y falta de credibilidad. Será un placebo, inyectará euforia en las filas oficialistas, pero en el fondo, será otro'golpe de suerte', no un cambio de tendencia. De inmediato, ese dinero seguirá el mismo camino que los dólares ya fugados.
 
Queda la sensación de que, en el marco de la crisis de confianza hacia el Gobierno e inestabilidad económica y financiera, se incuba una crisis política. Por eso las palabras del gobernador de Misiones, Maurice Closs, activaron todas las alarmas de la Casa Rosada y el Jefe de Gabinete,Jorge Milton Capitanich, tuvo que hacerlo retroceder en sus conceptos.
 
Sin embargo, 3 sucesos expresa esa inestabilidad política potencial:
 
> se discute con cierta obsesión quién será el próximo presidente de la cámara de Senadores, cargo que deberá elegirse antes de fin de mes. En la Cámara alta se descuenta la salida de Beatriz Rojkés de Alperovich, pero mientras Aníbal Fernández juega su carta como hombre K alternativo a Gerardo Zamora, muchos miran hacia el hoy día sciolista Miguel Ángel Pichetto; en Diputados seguiría Julián Domínguez, que no ha ocultado sus deseos de ser candidato en 2015. Muchos creen que a gobernador de Buenos Aires, otros lo ven como figura de consenso. Así se entienden movimientos políticos durante Enero, casi una campaña electoral dentro del peronismo;
 
> el pedido del Frente Renovador (Sergio Massa) de revisar el Presupuesto 2014. Sin duda, es un desafío político hacia la Casa Rosada, que lo hizo votar en tiempo récord y sin ninguna modificación la norma. Pero también es un mensaje hacia los gobernadores, dado que les ofrece la oportunidad de reasignar partidas a favor de las provincias; y
 
> la reunión de ministros de Economía provinciales, que impulsó Daniel Scioli, para buscar coincidencias ante los reclamos salariales de los gremios estatales. La primera puntada la dio el sábado 01/02, José Manuel De la Sota al abrir las Sesiones Ordinarias del Legislativo de Córdoba, anunciando un proyecto de ley para declarar cesante en forma automática al policía provincial que adhiera a una protesta o huelga.
 
La virtual calma de los mercados luego del establecimiento del nuevo cepo cambiario no es más que una circunstancia. Las causas que llevaron el blue a $13 no han desaparecido. Tampoco el motivo que impulsa los aumentos de precios. Que Cristina Fernández descargue miles de tuitscontra los medios de comunicación no cambiará esta realidad. Y su ausencia, tampoco ayuda a superar la crisis.
 
Los tiempos políticos se acortan. Por ahora, los líderes políticos cuchichean y el establishmentempresarial-sindical rumorea. Ya no hay miedo a Cristina Fernández, sólo a las reacciones inesperadas o intempestivas de sus funcionarios. Nadie esperaba el Diciembre que pasamos. Nadie esperaba el Enero que pasamos. Y nadie sabe cómo serán Febrero y otros meses por venir. La incertidumbre, hoy, es la única certeza.

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