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martes, 25 de octubre de 2016

Aún con el bono de fin de año, caerá el salario y no repuntará el consumo

El bono puede alcanzar los $2.000 sugeridos, pero aún así, el salario real caerá 5% este año, por lo que se estima que el bono tendrá un leve impacto en el consumo.



Pese al bono salarial y la eximición parcial del impuesto a las Ganancias anunciados por el Gobierno de Mauricio Macri para fin de año, se entiende que los consumidores tienen una conducta de compra más inteligente y no habrá un boom de consumo.
"Distintas empresas empiezan a encontrar el piso en la caída, principalmente a las grandes cadenas de retail, pero les está costando identificar la curva ascendente", dijo Mariano Lamothe, economista de 'Abeceb', quien espera que la sumatoria del efecto de fin de año y la baja de tasas de interés empiece a cambiar el humor de los consumidores para que haya un mejor diciembre.
El año está perdido en términos de consumo (en julio y agosto, las ventas en supermercados cayeron en promedio 10% en términos reales y en los centros comerciales, 15%). "El bono no hace una gran diferencia. Pero ayuda si le agregás el impuesto a las Ganancias y el aguinaldo", dijo Lamothe.
Para la consultora 'CCR', es necesario conocer el importe y la extensión del bono. Para las Fiestas, espera no tanto un derrame en el consumo masivo como que dejen de decrecer algunos rubros. Y en el último trimestre, que se frene la baja en el consumo si el aumento de precios se desacelera.
"El paquete navideño no es equivalente al aguinaldo de julio, porque en las Fiestas hay otros gastos que algunos consumidores se ven obligados a hacer, como las cenas y los regalos. La base de la pirámide se priva de muchas cosas y quiere retomar el consumo de lo que necesita y no puede comprar. El derrame será menor, porque el comprador se puso inteligente y es difícil volver atrás", dijo Patricia Sosa, directora comercial de 'CCR', según el diario 'El Cronista Comercial'.
Según calculó el IERAL de la Fundación Mediterránea, con un bono de $2000 que se pague a todos los trabajadores, incluyendo a los alcanzados por el impuesto a las Ganancias (considerando una suba salarial de 32% y una inflación del 40%) implicará que un asalariado casado con dos hijos que cobra $13.000 mensuales brutos en 2016 verá caer un 4,3% anual su salario real de bolsillo. Con ingresos de $26.000 mensuales, la baja en su poder adquisitivo será de 5%. En cambio, un asalariado que es alcanzado por el impuesto a las Ganancias tendrá una mejora en su poder adquisitivo de entre 4 y 6%.
"El consumidor ha aprendido a la fuerza a hacer múltiples estrategias, de migración de marcas, a comprar ofertas. Este comprador inteligente, a pesar de que empiecen tiempos de bonanza, no creemos que se aleje de este comportamiento tan bruscamente. Sobre todo en la base de la pirámide, donde no les alcanza, y tener este aliciente económico les permite comprar lo que necesita de forma mínima. La clase alta se previene, porque no quiere dejar de darse las gratificaciones personales. La compra inteligente se va a prolongar", agregó Sosa.
En tanto, Lamothe coincidió: "Cambió estructuralmente el modelo económico y la cabeza del consumidor. Antes, el salario crecía por encima de la inflación, había crédito al consumo a 12 cuotas y no había riesgo de desempleo, y el consumidor venía con niveles de consumo elevado y adelanto. Ahora te suben las tasas, la inflación se acelera, perdiste poder adquisitivo y se agregaron las tarifas de servicios públicos. Recién ahora la gente sabe cuánto es su ingreso disponible, porque hubo una gran incertidumbre con las tarifas. Hubo un reacomodamiento de las estructuras familiares y una conducta de esperar y ver".

jueves, 25 de febrero de 2016

Se derrumba la confianza de los consumidores: 9,7 por ciento menos en febrero

Según un relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella, la confianza de los consumidores cayó 16,5% con respecto a enero pasado y en el desagregado por regiones dicho índice alcanza el 20,8% en el Gran Buenos Aires. Según el estudio, el tarifazo eléctrico, entre las claves para comprender el panorama.


La confianza de los consumidores en febrero cayó 9,7 por ciento respecto de igual mes del año pasado, período en el que gobierno anunció la rebaja en los subsidios de la electricidad y aumento de tarifas que impactará en incrementos de hasta el 500 por ciento en las boletas.

Nota Relacionada: Directora desplazada del Indec prevé tres puntos más de inflación por el tarifazo
Así lo registró el Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, que en su último informe destaca que la confianza de los consumidores bajó 16,5 por ciento respecto de enero.

"Entre los subíndices que componen el índice, los subíndices de Bienes Durables e Inmuebles, de Situación Personal y de Situación Macroeconómica registran bajas de 33,1%, 12,4% y 9,7% respectivamente", indica la UTDT. 

El reporte agrega que la confianza de los consumidores cayó 20,8 por ciento en el Gran Buenos Aires, 12,4%, en la Capital Federal y 7,9 por ciento en el Interior del país, con relación a enero.

Por otro lado, el relevamiento estableció que la confianza de los consumidores cayó 17,1 por ciento para los sectores de menores ingresos y 13,3% para los sectores con mayores ingresos.

Respecto de las expectativas en la macroeconomía, la UTDT detectó que la confianza baja 9,7 por ciento a nivel nacional respecto al mes anterior. "El factor que mide la perspectiva para el corto plazo cae 13,7% con respecto al mes anterior, mientras que el factor que captura las expectativas a mediano plazo cae 5,8% en el mismo período", aclara el informe.

El trabajo señala que "en el desagregado regional y respecto al mes anterior, el componente que mide las perspectivas macroeconómicas de corto plazo cae 19,4 por ciento para la región del GBA, 11,5% para Capital Federal y 5,2 por ciento para el Interior del país".

"El componente que mide las perspectivas macroeconómicas a mediano plazo, por otro lado, cae 10 por ciento en el Gran Buenos Aires, 2,4% en la Capital Federal y 0,4 por ciento en el Interior del país", indica el informe.

Con relación a la percepción del público sobre su situación personal, se verificó una caía del 12,4 por ciento a nivel nacional respecto de enero.

"El factor que captura las expectativas del encuestado acerca de su situación económica personal en los próximos doce meses cae 12,7 por ciento desde el mes pasado", indica el reporte.

El informe indica que "la percepción del encuestado respecto de su situación actual en términos de la de hace un año atrás cae 12 por ciento con respecto al mes anterior".

"En el desagregado regional se registran caídas intermensuales de 18,7 por ciento en el GBA, de 8,3 en la Capital Federal y 3,9 por ciento en el Interior del país", indica la UTDT. 

martes, 29 de diciembre de 2015

Los precios, la clave y la esperanza de Macri para sostener el consumo

Por el fuerte aumento que se registró en los precios, el consumo en los supermercados, hipermercados y locales de cercanía cayó en noviembre, tras meses de alza. ¿Y qué se espera para lo que viene? Dicen que por el efecto "precios nuevos, salarios viejos" + devaluación + suba de tarifas, entre otros, en el sector prevén una contracción en el consumo en el primer semestre del año próximo, con una recuperación en el segundo tras los cierres paritarios... aunque no se sabe si llegará a compensar la caída inicial. Aquí el factor clave será la evolución de los precios.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24)  ¿Qué dijo el optimista jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña? Que "habrá buenas noticias" en materia de inflación, aunque no dejó de remarcar que "no se va a corregir" inmediatamente ya que es una problemática que "se arrastra" de la gestión anterior.
 
El ministro coordinador indicó también que el Gobierno "está trabajando en soluciones concretas" para que "no haya más aumentos y, en algunos casos, retrocesos" de los precios, como ocurrió con los medicamentos.
 
Entre los instrumentos que el gobierno de Mauricio Macri tiene en carpeta para hacer caer los precios está la importación de productos del exterior. Aunque la gran expectativa es lograr un acuerdo macro con el empresariado, los gremios y grupos de la sociedad civil: "Somos optimistas con el diálogo social. Esto no se puede hacer de un día para el otro. Esperamos en enero seguir teniendo buenas noticias para cada sector, en seguir trabajando para lograr una política razonable y de mayor cooperación".
 
El ministro coordinador recordó que, como forma de contener la pérdida del salario por inflación, fueron importantes medidas como la exención del Impuesto a las Ganancias al medio aguinaldo y el pago de los $400 a los beneficiarios de la AUH y jubilados que cobran los haberes mínimos.
 
¿Qué dijeron los empresarios? Que hay precios que no retrocederán. El presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, ya aclaró que "los únicos precios que van a bajar son los que se han fijado a un precio con un dólar de $14, $15 y $16", y manifestó su escepticismo sobre el pacto social que quiere alcanzar el Gobierno.
 
"Es altamente conveniente que se instrumente un acuerdo tripartito entre empresarios, Estado y trabajadores para que puedan transcurrir los próximos meses sin sobresaltos", planteó el referente de la CAC, aunque advirtió que "esto se ha intentando muchas veces" sin éxito.
 
¿Qué dijeron los números? Que sólo entre la tercera y la cuarta semana del mes pasado los productos se encarecieron un 6,1%, y que por el aumento cayó el consumo en noviembre en la mayoría de los rubros. 
 
Según publica el diario 'El Cronista', "el consumo en supermercados, hipermercados y locales de cercanía cayó 2,7% en noviembre, tras meses de alzas, y registró así su mayor baja en el año debido a la fuerte suba de precios verificada, una mayor cautela de los argentinos por las elecciones y algunas cuestiones de estacionalidad.
 
Así, las ventas en supermercados, hipermercados, locales de cercanía, almacenes y autoservicios se redujeron un 0,4% en términos de volumen en noviembre y acumularon una baja en los primeros once meses del año de 0,3%, de acuerdo a las cifras de la consultora especializada en consumo masivo CCR".
 
Según explicaron al mencionado diario desde la consultora, "la gente estuvo muy cauta por las elecciones y la suba de precios influyó claramente. Además, en los meses anteriores hubo promociones muy agresivas en las que entendemos que los consumidores aprovecharon para stokearse y en particular en noviembre hubo determinadas categorías que habían tenido gran volumen de ventas el año pasado y que en la comparativa pierden como es el caso de cervezas y gaseosas".
 
De acuerdo a las mediciones privadas, el inminente recambio de gobierno hizo que los precios se aceleraran de forma notable en noviembre.
 
En este mismo sentido, la medición que realiza CCR marcó que en noviembre los precios subieron un 2,3% en los supermercados, siendo el aumento en el rubro de bebidas sin alcohol el más importante con un incremento de 4,4% mensual.
 
"Entre la tercera y la cuarta semana de noviembre los precios se incrementaron 6,1%", advirtió Sandra Dalinger, gerente de Marketing de la consultora. "Desde la primera semana de septiembre y la ultima de noviembre acumularon un alza de 10,7%", agregó.
 
A pesar de que la demanda en el canal moderno que nuclea a supermercados, hipermercados y locales de cercanía cayó 2,7% el mes pasado, en el tradicional que reúne a autoservicios, supermercados chinos y negocios tradicionales las ventas subieron 1,5%, en línea con lo que vino ocurriendo en la segunda parte del año.
 
"Se comenzó a recomponer en los últimos cinco meses y entendemos que debido a los últimos incrementos de precios, que en este canal se ven reflejaron con un efecto algo tardío, los próximos meses podrían presentar una leve caída", relataron desde CCR. 
 
En particular en el canal moderno la mayoría de los rubros mostró caídas, siendo las más importantes las registradas en Cosmética (-8,7%), Bebidas con alcohol (-5,2%), Bebidas sin alcohol (-4,5%), Almacén (-3,6%) y Hogar (-1,7%).
 
En cuanto a las perspectivas, no son optimistas. 
"Diciembre suele ser un buen momento por el consumo pico de las fiestas, el efecto aguinaldo y además este año hubo gremios que cerraron en paritarias aumentos en tres cuotas que se efectivizan a fin de año por lo que la gente va a contar con algo más de efectivo", analizó Dalinger.
 
Ya para 2016 el panorama no está del todo claro. "Será un año de transito, de reacomodamiento, se verá un efecto similar a lo ocurrido en 2014. En el primer semestre consideramos que habrá una retracción bastante fuerte y en el segundo depende, puede haber un leve repunte, pero habrá que ver que pasa con la inflación y las paritarias", destacó Dalinger.
 
Sería, según publica el diario 'Clarín', una contracción en el consumo en el primer semestre del año próximo, con una recuperación en el segundo tras los cierres paritarios.
 
Lo que no estaría claro es si el rebote posterior compensará la caída inicial. 
Aquí el factor clave es la evolución de los precios en las góndolas. "En el corto plazo hay que ver qué pasa con la inflación, que es lo que define el consumo. Si es alta pero estable, es decir si no supera el 30%, es posible que no sea un año tan negativo", resumió Juan Manuel Primbas, director de Kantar Worldpanel, a 'Clarín'.
 
"Este año, el consumo masivo evolucionó mejor de lo que se esperaba a fines de 2014. Y para el próximo no proyectamos una caída significativa. Lo que sí observamos es un corrimiento hacia las segundas marcas", interpreta Soledad Pérez Duhalde, analista de 'abeceb'.
 
Coincide en que efectivamente habrá una caída del salario real (debido a la combinación de la inflación, ajuste de tarifas, encarecimiento del crédito por la suba de tasas). Sin embargo, aclara que el Gobierno buscará que esa pérdida no sea tan profunda. "Es probable que los sueldos caigan en dólares, pero no el poder adquisitivo medido en pesos", dice la experta.
 
Los grandes supermercados manifiestan cosas parecidas, aunque Carlos Velasco, director de Comunicaciones de Carrefour, remarca contundente que 2015 fue un año difícil "como no lo teníamos desde hace mucho tiempo". Sobre todo, aclara, en la primera mitad del año. El gran problema es que el festival de promociones les permite mantener el tráfico en los puntos de venta, pero les recorta márgenes de rentabilidad. 
 
"No se puede sostener ese nivel de agresividad: se pierde la noción de los precios", se quejó el ejecutivo. 
 
Con respecto al año próximo, Velasco baraja proyecciones optimista. "La confianza irá creciendo paulatinamente. No será de un día para el otro, pero el consumo irá mejorando", pronosticó.
 
Desde una cadena rival coinciden y complementan con un dato relevante: "El consumo de 2015 fue igual al del año anterior. La diferencia es que creció mucho entre los segmentos medio bajo, y bajo", señaló una fuente calificada. Dice que estos sectores tuvieron "una mejor reconstrucción de sus ingresos, por las mejoras a las jubilaciones, salarios mínimos y la Asignación Universal por Hijo, que volcaron al consumo. En cambio, los ingresos más altos se inclinaron por el ahorro".
 
El titular de la consultora W, Guillermo Oliveto barajaba dos escenarios para el consumo 2016, en función de las nuevas medidas del Gobierno: uno más gradualista y el otro, de shock. 
 
"Si bien inicialmente parece haberse inclinado por uno de shock en el tema cambiario, en la apertura del cepo y las retenciones, en todo el resto parece perfilarse por el gradualismo", interpreta. En sintonía con el resto de los analistas, Oliveto cree que "la batalla real es la del poder adquisitivo".
 
En ese sentido, Oliveto subraya que la pulseada entre el nivel de inflación y los acuerdos salariales marcará el pulso del consumo en general y de los artículos masivos en particular. "Si lograran mantener la inflación en el orden de 2015 (entre 25 y 27%), y los salarios en un nivel similar, es dable esperar un consumo parecido al año que estamos cerrando. Con crecimientos o caídas moderadas. Y seguramente, con caídas en el primer semestre que se compensarán en el segundo", opinó. En cambio, aclara que si la inflación fuese más alta (35%, por ejemplo) y los salarios corrigieran por debajo, "es de esperar un año similar a 2014, con contracción del consumo, mucho más notoria en bienes durables que en alimentos y bebidas".

viernes, 18 de julio de 2014

Década Perdida en consumo: El 1er semestre volvió a valores de 2003

Desde inicios de 2014, en Urgente24 venimos advirtiendo sobre la alarmante caída del consumo. Ocurre que en la Argentina se registra una muy elevada inflación y a la vez recesión, que es el deterioro del consumo. Ahora, datos preliminares de la consultora especializada CCR confirman que la caída del consumo en los supermercados se acentuó en junio y se prevé que el primer semestre cierre con un descenso de entre 1% y 1,2%, una caída que no se registraba desde 2003.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Desde marzo pasado en Urgente24 venimos advirtiendo lo que ocurre con el consumo y en ese sentido reflejamos diferentes estudios privados que registraban el declive que ahora completa un semestre negativo cuyo primer antecedente -en retrospectiva- está en 2003, cuando la Argentina empezaba a salir de la crisis del 2001-2002.
En marzo pasado, el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), que dirige Isaac Rudnik, difundió un comunicado donde destacó que "los precios crecen, el consumo de alimentos baja, los sectores populares sufren". Allí citó que distintos estudios confirmaron un generalizado declive en la comercialización minorista para el mismo enero, que iba desde el -0,4% de la consultora CCR al -3,8% que anunció por entonces la Confederación Argentina de la Mediana y Pequeña Empresa (CAME).
Este jueves (17/07), la consultora especializada CCR informó que la caída del consumo en los supermercados que se viene registrando en el año se acentuó en junio con una baja en volumen de entre 1,5% y 2% interanual, por lo que se prevé que el primer semestre cierre con un descenso de entre 1% y 1,2%, números que no se veían desde 2003.
Según datos preliminares difundidos en la presentación de Pulso Social de la consultora CCR, “desde 2003 que el consumo en estos canales no registraba una variación negativa en el primer semestre del año”, advirtió José Ignacio Amodei, director de Trade Marketing de CCR para luego augurar que no espera una mejora en lo que resta del año.
En este sentido, en CCR esperan que el consumo caiga entre 1% y 2% este año.
El deterioro de los salarios reales sumado a la contracción del crédito al sector privado y los problemas en el empleo han afectado el consumo en todas sus variantes con caídas en las ventas de bienes durables de hasta 50% pero lo significativo de este fenómeno es que ni los alimentos ni los productos de primera necesidad escaparon de la tendencia.
El sondeo que releva CCR incluye 143 categorías de alimentos envasados, bebidas, lácteos, congelados y artículos de limpieza, cosmética y tocador. De acuerdo a la medición de la consultora, los seis primeros meses del año registraron bajas en el volumen de ventas en términos interanuales siendo el canal tradicional –donde se incluyen también los autoservicios– el que más sintió la merma en las ventas, precisa este viernes (18/07) el diario El Cronista.
De esta manera, mientras que en los hipermercados, supermercados y comercios de cercanías las ventas se achicaron entre 1,5% y 2% en junio, el retroceso en los locales tradicionales podría llegar hasta 2,5%.
“El escenario más probable es que las ventas en volumen del canal tradicional caigan 2,5%”, apuntó Amodei durante la presentación, por lo cual la caída del consumo teniendo en cuenta todos los canales llegaría hasta el 2,4%.
Para Amodei, la principal causa detrás de la caída del consumo es el incremento de precios que supera los aumentos de salarios de las paritarias, a lo que se suman los impuestos y determinan un deterioro en el poder de compra real.
El estudio convalida lo que dice el Gobierno sobre los Precios Cuidados, pues se han transformado en valores de referencia, según una encuesta a 700 entrevistados en el área metropolitana del Gran Buenos Aires y el interior del país, que se realizó entre el 11 y 30 de abril de 2014. El consumidor entra en contacto con la góndola a través de los productos acordados por el Gobierno nacional con algunas empresas, comienza a comprar y así se forman los precios de referencia.
Un dato preocupante es que la percepción de inflación que tienen los encuestados es de casi el 50% para todo el año. Además, tres de cada cuatro encuestados aseguró que no le sobra el dinero, por lo que el ahorrar es una tarea cada vez más difícil. Esto va acompañado de un sentimiento de pérdida de poder adquisitivo. Así, el recorte de gastos se posiciona como protagonista en un año difícil para el consumo, aquel motor que supo ser el motor de la economía durante la última década.
La inflación nunca es un proceso neutral. Todo lo contrario: la inflación es el desinterés por la moneda local que provoca un incremento vertiginoso de la velocidad de rotación de dinero (todos pretenden quitárselo de encima cuanto antes), y por lo tanto es una anormal redistribución de la riqueza que siempre perjudica a quienes tienen menos posibilidades en la competencia por poner su dinero a resguardo del deterioro del peso. En la Argentina no sólo está ocurriendo una situación de muy elevada inflación sino, a la vez, de recesión, potenciada por las tasas de interés tan elevadas que es la herramienta que eligió el Banco Central para detener la fuga hacia el dólar. La recesión es deterioro del consumo, y ya hay indicadores muy preocupantes.

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