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lunes, 21 de noviembre de 2016

Crece el debate sobre la estanflación que no cesa y un Gobierno que "no arranca"

Semana de Conferencia de la Unión Industrial Argentina, en la que se confirmará la caída de la producción en la industria manufacturera, la destrucción de 50.000 puestos de trabajo y la persistencia de la estanflación. Habrá muchísimo debate sobre competitividad, un tema que no tiene resuelto la Administración Macri, que insiste en postergar todos los temas para después de las elecciones 2017. Luce preocupado Claudio Chiaruttini en su editorial dominical, con una coyuntura de Cambiemos que arroja dudas sobre el futuro.


por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). A poco de cumplir 1 año en el poder, la falta de “brotes verdes” y la desconfianza de que lleguen en el corto plazo, están desnudando la debilidad política de Mauricio Macri, tanto en el Congreso Nacional como en la negociación con la oposición; confirmando que, pese a que se cedieron miles de millones de pesos a Intendentes y Gobernadores, no hay dinero que alcance para suplantar el ejercicio efectivo del poder político.
Mauricio Macri tiene
> una aliada que le produce enormes problemas internos y que avanza con su agenda personal sin medir costos para la Casa Rosada, Elisa Carrió;
> un partido centenario de asociado, pero los radicales no son capaces de apoyar públicamente 1 sola medida que lleve adelante el Presidente de la Nación;
> los Gobernadores, a los que se les condonó deuda, se le concedió plazo de pago y se les otorgaron subsidios, créditos, autorizaciones para endeudarse y obras públicas, no ceden un palmo de poder en sus distritos y rechazan el “voto electrónico”;
> los grupos piqueteros y colectivos sociales kirchneristas, reciben más dinero que cuando gobernaba Cristina Fernández, pero le disputan la calle al PRO y quieren 1 millón de salarios para financiar sus estructuras políticasque enfrentarán a “Cambiemos” en las urnas 2017.
El PRO tiene un forma “light” de ejercer el poder, en especial, luego de un hiperpresidencialismo ultraverticalista que duro 12 años, encabezado porNéstor Kirchner y Cristina Fernández, lo que hace que las fuerzas panperonistas y opositoras menosprecien el “estilo macrista”. Pero, dado que en las filas del PRO se repulsa la política, o directamente no se la sabe ejercer, creen que el camino de negociar por dinero todo lo soluciona. Ya es hora que se den cuenta que no es así.
De todos modos, más allá de la falta de ejercicio inteligente de la política y de la comunicación política, y el abuso en el uso de la “billetera” para articular alianzas, es la falta de una reactivación económica lo que está ahondando la debilidad intrínseca que le inyectó a la Administración Macri el ajustado resultado electoral que se obtuvo hace un año y que sólo se puede superar con un enorme éxito en las urnas 2017, algo que por estas horas, aparece como muy difícil de alcanzar.
Expliquemos. Todas las simulaciones realizadas, tanto en el Gobierno como en las fuerzas opositoras, concluyen que “Cambiemos”, ante el mejor resultado electoral, no tendrá mayoría propia ni en el Senado ni en Diputados y, con viento a favor, llegará a ser la fuerza minoritaria N°1 en la Cámara baja y fuerza N°2 en la Cámara Alta.

Entonces, el Gobierno se encuentra en una encrucijada: Por más esfuerzo que haga para obtener la mejor votación el año que viene, van a tener que seguir negociando, a capa y espada, contra el panperonismo y contra los colectivos sociales que viven de las arcas del Estado. La diferencia si la Casa Rosada tendrá que negociar desde una posición de debilidad o de fortaleza provendrá de una rápida y fuerte reactivación de la economía, del consumo y de la producción.
Y las noticias del mundo económico no son buenas
Entre lunes y martes, en Parque Norte, se realizará la 22da. Conferencia de la Unión Industrial Argentina, en donde la central patronal dejará en claro el pésimo momento que vive el sector, con una caída de la producción del sector de 4,5% del PBI en 12 meses, una destrucción de 50.000 puestos de trabajo y con dudas sobre la fortaleza que tendrá la reactivación.
Es cierto que el sector industrial sufre profundamente los malos indicadores de la industria brasilera, 40% de lo que producen las industrias argentina se venden a Brasil; la recesión en la Unión Europea y USAtampoco ayudan a que el sector pueda reaccionar; y la pérdida de competitividad del peso impide ganar mercados en reemplazo de los que hoy están en procesos recesivos.
El presidente de la 22da. Conferencia Industrial, Miguel Acevedo, hombre del sector agroindustrial, no teme en calificar al Banco Central de “Enemigo Nº 1” de la industria por su política de altas tasas de interés, pero también considera como “Enemigos Nº 2” de la industria a los bancos Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad. Todos administrados hoy por el PRO. El mensaje es claro.
El titular de la Unión Industrial Argentina, Adrián Kaufmann Brea (Arcor), promete una docena de medidas fiscales, sin costo para el erario público, que pueden beneficiar al sector; también reclamarán una política de “administración inteligente” del comercio exterior, lo que implica poner cupo a las importaciones y se pondrá énfasis en las economía regionales, dado que 40% de sus producciones tenía por destino Brasil, pero hoy no encuentran mercado para vender y neutralizan el auge que se vive en el campo.
La UIA promete no hablar de tipo de cambio, uno de los efectos de la menor influencia de José Ignacio de Mendiguren en la central patronal, dicen sus detractores (aunque, en verdad, todo depende de la popularidad de Sergio Massa, al que está vinculado 'el Vasco'). Sin embargo, será reemplazado por el tema “competitividad”, otra cara de la misma moneda.

Los problemas políticos y económicos tienen efecto directo en el Gabinete de Mauricio Macri, por eso, el mismo Presidente de la Nación “blanqueó” las rencillas internas y ahora se intenta rehacer los lazos entre los ministros del Gabinete Nacional con un encuentro de 3 días en Chapadmalal, en el que cada uno de los funcionarios invitados deberán explicar cómo salieron de la recesión los países o etapas históricas que les dieron para investigar y anticipr los planes y medidas para el 2017.
Asombra la estructura empresarial conque se plantea el encuentro en Chapadmalal. Hoy el Gobierno tiene un enorme déficit de ejecución de medidas, planes y programas anunciados. El problema está en la gestión, en llevar a la acción lo decidió o en decidir, dado que las reuniones para alcanzar consenso para tomar una medida suelen ser muy extenso. El macrismo es burocrático, deliberativo, dilata los plazos y abusa de los excels, los gráficos y los “power points”.
La obra pública es el mayor ejemplo de este “padecimiento” que tiene el macrismo. Mauricio Macri es el 2do. Presidente de la Nación de profesión ingeniero y quiere que su mandato quede marcada por la obra pública, tal como hizo en la Ciudad de Buenos Aires con la parquización de plazas, la bicisenda, el Metrobus y la solución a las inundaciones en el barrio de Belgrano. Lo mismo quiere repetir ahora, a nivel nacional. Decenas de programas y planes se anunciaron, pero no están ejecutándose.
Las partidas presupuestarias, están. Los planos de obra, están. Los problemas están concentrados en los “mecanismos de transparencia”, los sistemas de actualización de precios y las formas de adjudicación, para que no se crea que haya preferencias hacia alguien. Sin embargo, como todo está demasiado “charlado”, las únicas obras públicas que arrancaron son las financiadas por la Nación... que ejecutan municipios o provincias, más efectivos para lanzar y adjudicar las licitaciones. Así, el dinero lo pone la Casa Rosada y el rédito político es para el intendente o gobernador a cargo.
Hace 3 semanas, Mauricio Macri decidió que la campaña 2017 se basará en inaugurar una obra pública diaria y a protagonizar anuncios de inversión. Así, la obra pública no sólo tiene su efecto reactivante sobre la economía y la producción, sino también, es la llave de crear una percepción de un Gobierno “cerca de la gente” y “solucionando problemas”.
Sin embargo, hoy, la frase que se repite en los estudios de opinión pública es la mismo que dice la oposición: “el Gobierno no arranca”. Es increíble que a 11 meses y medio de gestión, exísta la idea de que la Administración de Mauricio Macri no logra comenzar a funcionar. Así, aunque hagan 100 timbreadas, la idea de imponer la sensación de que “se está cerca de la gente”, no deja de ser un deseo.
Gestión, política y comunicación ya se combinan para crear la idea de “debilidad” que invade al panperonismo y lo envalentona para suponer que van a volver al poder en poco tiempo, o los empresarios, que postergan comenzar con las inversiones anunciadas hasta que el macrismo reconfirme su poder político o los inversores extranjeros, que no quieren arriesgar capital hasta que algunos indicadores macroeconómicos se “normalicen”.
Y acá surge un nuevo frente de tormenta para el Gobierno de Mauricio Macri: Nadie niega ni minimiza la enorme tarea que implicó desatar los “nudos económicos” que dejó el kirchnerismo. Pero los problemas que se generaron en ese proceso, ya son leídos por empresarios, banqueros e inversores extranjeros como fruto del “modelo macrista”.
El déficit cuasifiscal ha entrado en el “radar” de las consultoras económica ortodoxas. El déficit fiscal kirchnerista se extendió al 1er. año del macrismo y lo hará en el 2do. año. La inflación baja por efecto de la merma de poder adquisitivo del salario. Las tasas de interés no bajan para poder controlar el circulante. El abuso en el endeudamiento comienza a generar dudas. El consumo no se recupera, al contrario, sigue cayendo.
Para muchos economistas, el escenario macro es tan complejo como el que tuvo que enfrentar Mauricio Macri y su equipo el 11/12/2015. Sin embargo, la diferencia con respecto a ese momento es que no queda claro si el Gobierno tiene una “hoja de ruta”, para no pedir un “plan”, algo que el Presidente de la Nación nunca tuvo en 8 años de Jefe de Gobierno porteño. Es más, el macrismo parece esperar que la solución de los problemas surja por fuera de la gestión.
No hay campaña para incentivar el “blanqueo” fiscal. No hay medidas para reducir el inmenso déficit fiscal. Para que el Banco Central bajar la tasa de interés, Federico Sturzenegger tuvo que reunirse con Mauricio Macri y recibir una orden directa. La reforma fiscal está en veremos. No se conocer plan para bajar el stock de Lebacs y reducir el déficit cuasifical.
En pocas horas más se cumple 1 año de que “Cambiemos” ganara imprevistamente el balotaje. Ya es hora de que aparezcan soluciones.

domingo, 10 de abril de 2016

Imprevisto y evitable desgaste anticipado de Macri

La euforia finalizó demasiado abruptamente, sin duda que por culpa del propio Ejecutivo Nacional. Ahora hay que 'remar', esperando que el éxito en la gestión devuelva el optimismo perdido, según anticipan las encuestas. Aunque Mauricio Macri quiere negarlo, Marcos Peña, su Jefe de Gabinete de Ministros, queda averiado. Y también algunos más en el elenco que debe apuntalar al Presidente, explicó en su editorial dominical Claudio Chiaruttini (Concepto FM):



por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Los errores de comunicación del Gobierno llevaron a Mauricio Macri a su mayor crisis con la opinión pública en 120 días, con efectos políticos directos, a sólo 4 meses de haber jurado como Presidente de la Nación, dado que la revelación de los “Panama Papers”, según las primeras encuestas,impactó directamente en la credibilidad del mandatario y en la imagen que había ganado en sus viajes a Davos, el encuentro con Barack Obama y el papa Francisco; y su participación en el Consejo sobre Seguridad Nuclear en Washington DC.
Mauricio Macri fue votado por ser el “cambio” a todo lo que representaba el kirchnerismo (aunque él no fuese precisamente un cambio, evaluando su gestión porteña). Y lo que más identificaba el kirchnerismo era lacorrupción. Y, para el imago argentino, una sociedad off shore es un ícono de la corrupción, dado que se entiende como un sitio para lavar dinero, en vez de para pagar menos impuestos por un negocio.
Desde hace un mes, o más según algunas fuentes, la Casa Rosada conocía lo que revelaría La Nación y Canal 13 el domingo 03/04 a las 15:00. Sin embargo, la actitud soberbia de algunos altos funcionarios que creen saber de comunicaciones -en especial el Jefe de Gabinete, Marcos Peña-, minimizaron la importancia de la noticia, el impacto que tendría en la opinión pública y en los mass mediael flanco que le abría al Presidente de la Nación a favor de sus opositores más acérrimos.
Marcos Peña, y probablemente el propio Macri, subestima a los medios de comunicación y su influencia sobre la sociedad. Marcos cree que las redes sociales son sustitutas convenientes y eficientes. En eso, son 180º lo contrario que el kirchnerismo, que vivía obsesionado por los medios. En la Casa Rosada creen que estando bien con el Grupo Clarín, el diario La Nación y 3 radios capitalinas (Mitre, Continental y La Red), tienen cubierta a toda la opinión pública. Se equivocaron.
No sólo no trataron de anticipar” la noticia, sino tampoco prepararon una respuesta seria y contundente, dejaron pasar el tiempo, prepararon respuestas formales, enviaron al Jefe de Gabinete + los ministros de Seguridad y Justicia, convirtiendo un tema personal en un asunto de Estado- y terminaron con Mauricio Macri respondiendo personalmente y autodenunciándose, cuando llegaron las encuestas. Sin embargo, eso no evitó el 1er. pedido de imputación penal y con un Fiscal deseoso de meterse en la investigación para esmerilar, al extremo, al mandatario.
En la “Era de las Redes Sociales”, un error de comunicación política tiene costos inmediatos. Ahora lo sabe el Gobierno, cuando la foto de Mauricio Macri apareció en en el mundo global al lado de Vladimir Putin y otros políticos corruptos del planeta. Quizá Marcos Peña entienda que su rol no es opinar sobre comunicación. Y menos Jaime Durán Barba, especialista en marketing político, pero sin experiencia en la comunicación de gobierno. 
Era sabido que cuando la Justicia Federal decidiera avanzar sobre el kirchnerismo, la “danza” de citaciones, indagaciones, imputaciones, tomas de declaración y allanamientos ganarían la agenda de los medios. Con casi 2.000 denuncias judiciales, de las cuales hay más de 1.200 abiertas y otras 300 fáciles de reabrir, el Gobierno sólo tenía que hacerse a un lado y dejar que el Poder Judicial demoliera al kirchnerismo, al tiempo que el peronismo lo deja vacío de institucionalidad y de aliados.
Ahora, Macri ha quedado envuelto en el “show judicial”, enlodado en el mismo barrial del kirchnerismo, dejando la sensación que las detenciones de Ricardo Jaime y Lázaro Báez y las amenazas sobre Cristina Fernández y Julio de Vido son actos de “revancha”.
El kirchnerismo, que se siente cercado, organizó el 1er. cacerolazo contra Mauricio Macri. El dato es político, no el número de presentes en Plaza de Mayo, que fue muy escaso. Pero para el cacerolazo N°1 contra Cristina Fernández pasaron más de 4 años de GobiernoAcá han pasado sólo 4 meses. Mientras que la Gestión macrista debería tener como meta central fortalecer al Presidente de la Nación, una sucesión de “balazos en el pié” tuvo el efecto contrario.
Cristina Fernández vuelve a la Ciudad de Buenos Aires el lunes a las 22:15. Llega al Aeroparque y La Cámpora le prepara un acto como el “regreso de Perón”, una “vigilia” de la “resistencia con aguante” para el martes 12/04 y,el miércoles 13/04 una marcha a Comodoro Py, la que han bautizado como el “17 de Octubre Kirchnerista”. Más allá de cuántos adhieran a la convocatoria y el éxito de sus planes, quedan 3 evidencias: cosas:
> planifican,
> quieren pulsear el “control de la calle”, y
> siguen construyendo un “relato”, una “épica”; exactamente lo contrario que el Gobierno, Macri y el PRO.
El ambiente social no ayuda al Presidente de la Nación. La recesión, la inflación, los despidos, el aumento de tarifas generalizadas, la ausencia de medidas sociales y la pésima comunicación crean un “caldo” que quieren aprovechar kirchneristas, sindicatos y opositores. Por eso, Macri reunió el sábado 09/04 al “Gabinete Social” y referentes sociales para conocer la“temperatura” en la calle y coordinar un paquete de medidas que permitan descomprimir la situación. Descubrieron la crisis social.
Las revelaciones de la corrupción kirchnerista en los Tribunales seguirán, pero eso no ocultará ni la recesión, ni la inflación, ni la falta de trabajo, ni los despidos, ni la reducción del poder adquisitivo de las familias por el aumento de las tarifas; por eso el Gobierno debe comenzar a construir una“Agenda Social” que tenga como centro demostrar que no gobiernan para las empresas (tal como se desprende del discurso opositor que va desde algunos radicales hasta la extrema izquierda, pasando por el massismo, el peronismo y el kirchnerismo).
Macri se reunió con los titulares de las bancadas de senadores de todos los partidos. El mensaje fue claro: “Se acabaron los aumentos (de tarifas) por este año”. Sin embargo, cuando salieron, ninguno de los presentes creyó la palabra del Presidente de la Nación. ¿El antecedente? El aumento de los combustibles. Se dijo que habría 3 en el año, se espera, en el mejor de los casos, que sean 5. Nadie conoce la profundidad del ajuste.
El Gobierno va por detrás de la “Agenda de los Medios”. El Gobierno siempre va a la saga de los hechos. Al mismo tiempo que Macri anunciaba que se autoincriminaría ante la Justicia, el Banco Central anunciaba un programa para reinstalar el crédito hipotecario en la Argentina -que está por verse, en especial por lo que Daniel Sticco ya deslizó acerca del uso irregular de índices de ajuste, aún en la propia Administración Macri.
Con ese anuncio, Cristina Fernández hubiese hecho 5 cadenas nacionales, habría 15 funcionarios hablando del tema y 3 piezas publicitarias dando vuelta por los medios de comunicación. Sólo basta recordar el uso político del “Plan Recrear”, de la tarjeta “Argenta”, entre una docena más. El impacto sobre las clases más necesitadas fueron nulos, pero el kirchnerismo, que fue una máquina de crear pobres, quedó como el gobierno que más se ocupó de escuchar las necesidades de los pobres.
Para peor, Macri ya no tiene contacto con la gente. Desde que el kirchnerismo colocó militantes con pancartas en la inauguración de trenes a la que fue invitado Florencio Randazzo, 4 hechos han ocurrido dondeopositores identificados con el peronismo o con La Cámpora han intentado agredir al Presidente de la Nación. Por eso, por ejemplo, dicen que el mandatario dejó a los altos mandos militares bajo la lluvia y fue, con un grupo selecto de invitados, al Cenotafio de los Muertos en Malvinas, de Retiroel 02/04.
Para el 29/04, las 5 centrales sindicales prometen una gran movilización contra los despidos que hay, tanto en el sector público como privado, y culpan al Gobierno por esta situación. Es la primera vez que los 5 marcharán juntos y se descuenta que ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) aportará una gran columna y, el resto, podría usar la ocasión para hacer “demostraciones de fuerza”.
El Gobierno ya ha comenzado a “desinflar” la marcha, inyectando $ 2.300 millones en las obras sociales de los mayores sindicatos, con lo cual repite el mecanismo utilizado con los Gobernadores, los intendentes y los legisladores: El dinero como instrumento para calmar el reclamo político, un mecanismo perverso para un Gobierno que debe bajar el Gasto Público con urgencia.
La economía, débil y tratando de encontrar un rumbo, no puede apuntalar a un Gobierno debilitado innecesariamente por crisis evitables, mientras trata de disciplinar a sus opositores. En el fondo, la gran fortaleza de Mauricio es la misma que tenía Cristina: la oposición no tiene un líder, no tiene un proyecto alternativo, está en interna en todos los frentes y tiene lejos la siguiente elección.
Durante años, la oposición al kirchnerismo usó como ariete las denuncias de corrupción para esmerilar al Gobierno de Cristina Fernández. Ahora, el camino está marcado: la oposición al macrismo usará la cuestión social como instrumento de desgaste de Mauricio Macri. Por eso, en la etapapostdefault, mejorar la calidad de vida de los argentinos debe ser el centro de la acción de Gobierno. Si es que hay un plan para ello.
Se consolida la sensación de que el Gobierno tenía ideas no planificadas para la 1ra. Etapa de Gestión: salir del cepo cambiario e importador; aumentar las reservas del Banco Central, desarmar la crisis del dólar futuro, salir del default, volver a los mercados internacionales de crédito, colocar a la Argentina, de nuevo, en el mundo desarrollado; incentivar las inversiones y... poco más.
Falta la 2da. Parte. Sin esta nueva etapa, el macrismo no es más que una forma de “kirchnerismo ordenado”, tal como calificó el economista José Luis Espert, aunque hay que agregarle que es un “kirchnerismo ordenado, sin relato, sin mística, sin mensaje, sin comunicación y sin política”. Y eso no es lo que votó 52% del electorado hace 5 meses. Por eso, la crisis que desató los “Panama Papers” es más que una cuestión sobre el patrimonio presidencial, versa sobre el futuro del macrismo en el poder.

martes, 8 de marzo de 2016

Pese al acuerdo externo, Argentina ingresa a su 5to. año consecutivo de estanflación

Los desaforados del PRO se enojan con Jorge Asis cuando él escribe “(Mauricio) Macri me cae bien, te juro, pero la guita cada vez me alcanza menos”. Pero es lo que opina mucha gente. De lo contrario no habría caído 3 meses seguidos en imagen pública positiva, al punto que se hayan diferido los aumentos en las tarifas de gas y transporte por temor a que cayera un 4to. mes consecutivo. Y la realidad es que, más allá del virtuosismo financiero en desbaratar a los 'fondos buitres' y resolver la deuda externa en default, la Argentina va derecho a su 5to. año consecutivo de recesión o, mejor expresado, de estanflación, con los riesgos políticos que esa enormidad conlleva. Claudio Chiaruttini escribió acerca de esto e hizo notar algo que podría sintetizarse en 3 frases: "Sólo en el segmento Pyme y Minipyme hay “capital de riesgo” en la Argentina" (N. de la R.: pero Macri nada hizo hasta ahora por las Pymes y Minipymes), "No queda en claro qué viene luego del cierre de la negociación con los holdouts2 (N. de la R.: una lástima haber desaprovechado la 2da. parte del discurso del martes 01/03); y "En el llamado “Gobierno de los CEOs” no parece haber diálogo con los CEOs" (algo que obliga a reclamarle a Macri un interlocutor confiable con las empresas, rol que no ocupan ni Alfonso Prat-Gay ni Francisco Cabrera ni Juan José Aranguren ni Guillermo Dietrich y muchísimo menos Marcos Peña).


por CLAUDIO. M. CHIARUTTINI
Después de un contundente, pero conservador y limitado, mensaje de Apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación, en su 1ra. cadena nacional luego de jurar como Presidente de la Nación, Mauricio Macri demostró su osadía (y hasta algo de inconsciencia) política al presentar un proyecto de “ley ómnibus” de sólo 17 artículos donde conformar toda la arquitectura legal para terminar de cerrar el acuerdo con los holdouts, pese a que todavía no tiene asegurados los votos para su aprobación en ninguna de las dos cámaras legislativas.
La Apertura de Sesiones Ordinarias tuvo una sorpresa: que Macri le dedicara media hora de su mensaje, exactamente la mitad del tiempo de su alocución, a reseñar la “herencia” que recibió del Gobierno de Cristina Fernández, con datos originales que ni siquiera fueron puestos en dudas por lo más rancio del kirchnerismo ortodoxo.
Ya sólo en este hecho hay un claro dato político: el ecuatoriano Jaime Durán Barba y el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, quienes pugnaban por no hablar del pasado; fueron superados por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; por los pedidos que hicieron desde la UCR y Elisa Carrió; y por una necesidad política que tiene el “Gabinete Económico” de que se conozca la“pesada carga” que dejó el kirchnerismo, para que se comprendan las dimensiones y motivos del ajuste hecho y por hacer.
Al final, luego de muchas especulaciones, Macri cedió ante las encuestas, la necesidad política y las presiones de sus aliados; lo cual relativiza el peso de la llamada “Mesa Chica” (N. de la R.: una de las varias "mesas chicas" que tiene el Presidente) en la voluntad presidencial. No es mal dato para un Presidente de la Nación a quien el kichnerismo desprecia, políticamente hablando, y que peronistas como Jorge Asis minimizan al calificar al macrismo como el “3er. Gobierno Radical”, con todas las implicancias políticas que eso involucra en términos de debilidad política, incapacidad de gestión y temor a un fin temprano del mandato.
La 2da. parte del Mensaje Presidencial estableció la agenda parlamentara del macrismo en temas institucionales y sociales, sin duda, todas cuestiones necesarios y que generarán fuertes discusiones políticas dentro del Congreso (bienvenidas sean, por cierto). Sin embargo, sorprendió que, con la excepción del cierre de negociación con los holdoutsno hubiera anuncios económicos de peso entre las menciones del Presidente de la Nación.
Esta carencia del anuncio de un “plan”, de una directriz hacia qué tipo de país se espera en materia económica que otorgue señales para decidir, o no, una inversión fue, sin duda, el tema que más comentaron, en reserva, economistas, industriales y grandes empresarios, dado que no queda en claro qué viene luego del cierre de la negociación con los holdouts ni, en todo caso, que haría el macrismo si no llegara a dar por finalizado eldefault.
No es un tema menor. A causa de que todavía no tiene los votos en Diputados y en Senadores, no se puede dar por aprobada la “ley ómnibus”que presentó el jueves 93/03 la Casa Rosada; por lo cual, nació la duda en los operadores económicos y financieros:
> ¿Hay un Plan B, en caso de que no se pueda dar por terminado el default?
> ¿Qué se hará hasta que llegue ese momento, si se dilata en el tiempo la negociación y firma del acuerdo?
En perspectiva, lo hecho por Macri y el “Gabinete Económico” en este tiempo es impresionante:
> en 1 una semana desarmaron el cepo cambiario,
> en 1 mes desbarataron el 90% de las medidas que formaron el “cepo importador” y liberaron el flujo de divisas;
> en 40 días mejoraron la calidad de las reservas y transformaron US$ 16.000 millones de bonos intransferibles y swaps en billetes físicos, y volvieron a Davos;
> en 3 meses prepararon, negociaron y firmaron preacuerdos con 70% de los bonistas en default y, en el camino, allanaron el camino para volver a recibir préstamos de los organismos multilaterales.
Todo lo que Cristina Fernández y sus pésimos ministros de Economía dificultaron, trabaron y desquiciaron en 8 años, Macri y el “Gabinete Económico” la desactivaron, desarmaron o facilitaron en 3 meses. También se colocaron metas de inflación y reducción de déficit fiscal y se está tratando de crear un sistema de precios reales de referencia para reordenar la economía.
Sin embargo, todavía eso no termina de convencer a los decisores económicos y financieros para invertir porque ellos insisten en que para invertir se precisa definir un horizonte más allá de la coyuntura.
En lenguaje coloquial, es sabido que a los empresarios argentinos no les gusta “ponerla” de su bolsillo. Tal como bien demostró el kirchnerismo, muchos banqueros, industriales y operadores económicos argentinos, o multinacionales con hábitos argentinos, siempre buscan
> el crédito con tasa subsidiada,
> el monopolio con precio asegurado,
> ser contratistas de un Estado bobo que paga precios exorbitantes, o
> crean toda una arquitectura financiera basada en derivar fondos“blancos” públicos para hacer negocios ·”negros” en privado.
Sólo en el segmento Pyme y Minipyme hay “capital de riesgo” en la Argentina. Esa es la verdad de la Argentina pero desde hace décadas nadie lidera algo que Macri debería conocer que fue el 'milagro italiano', un proceso de expansión apalancado en el despegue de pequeñas, medianas y micro empresas.
Por ese abandono u olvido, tal como en el resto del mundo, 4 de cada 5 emprendimiento en estos rubros desparece dentro de los 3 primeros años. Con lo cual, el “gran capital” nacional es limitado, rentístico, conservador y con niveles nunca medidos de corrupción ejercida. Por eso, cada Presidente de la Nación, cada Gabinete, en el fondo, crear su propia “burguesía” nacional, su propio club de “empresarios amigos”; algunos de los cuales venden sus activos, otros “desaparecen” y, los más astutos,mutan para adaptarse el nuevo régimen que comienza después de cada crisis política y económica.
Terminado el discurso de Macri ante la Asamblea Parlamentaria, menos de una decena de dirigentes empresarios o cámaras se expresaron sobre las palabras presidenciables, una enorme diferencia con la “troupe” de aplaudidores que solían verse hasta hace poco en los salones de la Casa Rosada, sonriendo ante cada supuesta humorada de Cristina Fernández y aprovechando la visita para acercarse a algún funcionario para pedir un favor, un préstamo, una prebenda, una ventaja o por un negocio.
Macri es empresario. Es, quizás, el Presidente de la Nación con mayor experiencia en la gestión de empresas privadas y quien tiene/tuvo la mayor fortuna personal 'en blanco'. El kirchnerismo ha calificado a la gestión macrista de “Gobierno de los CEOs” y acusaron a todos los funcionarios de beneficiar con cada una de sus medidas a los sectores concentrados y a las clases más altas. Sin embargo, ante su 1er. Discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación, la frialdad empresaria-industrial ha sido enorme, a tal punto que debe ser considerada como un dato político.
Cuando participó de su 1ra. Conferencia de la Unión Industrial Argentina como Presidente de la Nación, Mauricio Macri le dijo a los presentes: “Los conozco, sé cómo operan”. En ese momento, en los pasillos del Centro Costa Salguero quedó en claro que la relación de los decisores económicos y financieros con el nuevo Mandatario no serían sencillas.En los primeros días como Presidente de la Nación, Macri y sus ministros prometieron (y repitieron hasta el cansancio) que se llamaría a crear un “Pacto Social”. En su presentación ante la Unión Industrial, el Presidente de la Nación sostuvo:“No tenemos más tiempo que perder, sector por sector tenemos que sentarnos los trabajadores, el gobierno y las empresas y fijar marcos, planes estratégicos de mediano y largo plazo". Bueno, pasaron 3 meses y nada de eso ocurrió.
El Gobierno se sentó con los gremios para negociar unas paritarias contenidas, segmentadas y pacíficas, todo a cambio de $26.000 millones para las obras sociales. Con los grandes empresarios hubo una sola gran reunión, en la que Macri estuvo 15 minutos y se fue. Aunque
> se bajaron o eliminaron retenciones agropecuarias,
> negociaron 2 precios diferentes para el crudo que se obtiene en la Argentina,
> eliminaron los subsidios y subieron las tarifas eléctricas,
> derogaron las retenciones mineras,
> otorgaron algunos préstamos para tambos y bodegas,
> eliminaron el cepo cambiario e importador, comenzaron a autorizar giros de utilidades al exterior y pagos de importaciones atrasadas,
parece que no alcanza.
Se argumenta que
> la carga fiscal es asfixiante,
> el peso no es competitivo,
> no cierran los costos para producir carne de cerdo, ni carne vacuna a corral, ni lácteos, ni frutas.
Los precios han sido remarcados 1, 2, 3 veces. No hay más “Precios Cuidados”. Se sostiene que no hay crédito barato, que las paritarias fijarán nuevos pisos de suba de precios, que está cayendo el consumo, que no hay horizonte cambiario, que la inflación está lejos de ser controlada, que no hay “plan”.
Argentina está entrando en su 5to. año de recesión, el Gobierno ha tratado de “facilitar las cosas” pero los empresarios dicen que no alcanza. Y no hay un diálogo para hablar de cómo salir de esta coyuntura. En el “Gabinete Económico” hay una obsesión: Consideran que, una vez que se cierre el acuerdo con los holdouts y lleguen los primeros préstamos internacionales, la economía despegará sola. La vieja idea de que cuando se crean las condiciones, el mercado avanza por sus propios medios, parece difícil que ocurra si uno lee la historia económica e industrial argentina.
La osadía que el macrismo ha mostrado ante el mercado financiero, ante los holdouts, ante los sindicalistas y para negociar con el massismo, el peronismo no kirchnerista y los radicales, no aparece ante los industriales, los empresarios, los bancos. En el llamado “Gobierno de los CEOs” no parece haber diálogo con los CEOs.
A Mauricio Macri le falta el equivalente de un Domingo Felipe Cavallo a Carlos Saúl Menem, de un Julio De Vido para Néstor Kirchner o de un Guillermo Moreno para Cristina Fernández. Para un gobierno que se referencia en Arturo Frondizi le falta un Rogelio Frigerio (abuelo) o un José Ber Gelbard, tal como tuvo Juan Domingo Perón en su 3ra. presidencia.
Al discurso de Macri le faltaron otros 15 minutos más de duración para explicar cuál es el modelo productivo del macrismo. Quizás, fue un “detalle”que se les pasó. O, quizás, sólo no lo hay.

lunes, 1 de febrero de 2016

Llega febrero, final del 'changüí': Macri tendrá que ponerse las pilas...

Afirma el autor: "No alcanza con una conferencia de prensa, ni el desfile de los ministros por TN, Clarín, La Nación y Radio Mitre. Hay vida más allá del Grupo Clarín. La gestión la terminan defendiendo más con una foto del perro “Balcarce” en el sillón de Bernardino Rivadavia, Antonia jugando con su padre en la Casa Rosada y la esposa del Presidente de la Nación comprando pescado en el Barrio Chino, al parecer, sin custodia: como concepto, una verdadera locura." ¿Cómo no coincidir con lo que resultan errores iniciales que debe corregir la Administración Macri?



Changüí
1. Ventaja que se concede a una persona o a un grupo, especialmente en el juego o en el deporte.
2. Changüí es un género musical cubano, considerado por algunos autores como madre del son.
 
 
por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
 
A casi dos meses de asumir Cambiemos la Presidencia de la Nación, queda en claro quemacrismo y kirchnerismo han decidido polarizar, cristalizando el escenario político que definieron las elecciones pasadas, donde el nuevo Mandatario se eligió entre kirchnerismo o antikirchnerismo y, ahora, se plantea la pelea política como macrismo o antimacrismo.
 
Mauricio Macri está haciendo todo lo que el votante antikirchnerista pedía y todo el ajuste necesario para ordenar el desquicio económico heredado del kirchnerismo: eliminación del cepo cambiario y exportador, devolución de los impuestos retenidos por compras al exterior, baja o supresión de las retenciones a la producción agropecuaria, reinserción de la Argentina en el mundo, recomposición de las reservas, llamado a la inversión extranjera, negociación con los holdouts, deskirchnerizar la estructura estatal echando a los “ñoquis” sembrados por La Cámpora, el sinceramiento del tipo de cambio y las tarifas y varias decenas de anuncios más.
 
Ahora, pese a cumplir con las demandas de sus votantes, el Gobierno de Mauricio Macri no parece poder capitalizar el cumplimiento de sus promesas electoral. Al contrario, si bien la imagen positiva del Presidente de la Nación está por arriba del 60% y la correspondiente a la gestión se encuentra en los mismos niveles, ya ha perdido cerca de 12/15 puntos porcentuales (según la consultora que se considere), respecto del inicio del mandato.
 
Es cierto que al comienzo, cada Presidente de la Nación cuenta con una “espuma” positiva en los relevamientos que se realizan, dado que los ciudadanos colocan en el nuevo mandatario una serie de anhelos, deseos y esperanzas muy personales. Luego, cuando la realidad contrasta con esos aspiracionales, comienzan a producirse una serie dedesilusiones que alejan a ciertos ciudadanos del Gobierno recién asumido.
 
No es como quiere hacer creer el kirchnerismo que muchos votantes de Cambiemos se arrepienten de haber votado por Macri. Se impone el diferencial que crece entre el deseo y la realidad. En cierto sentido, a decir verdad, muchos de los que votaron a Daniel Scioli también se desilusionaron al perder la elección y hoy no quieren pensar ni en la ex Presidente de la Nación ni en el ex Gobernador de Buenos Aires como alternativa electoral, ni en el corto, ni en el mediano plazo.
 
La imagen positiva de una empresa, de un gobierno, de un político, de un artista, de un medio de comunicación, es el resultado de la combinación de hechos y palabras. Surge de
 
> qué lo que se dice,
> cómo se dice,
> a quién se dice,
> cuándo se dice,  
> qué se hace,
> cómo se hace,
> para quién se hace,
> para qué se hace qué.
 
Combinados, impactan en forma favorable sobre
 
> los consumidores,
> los votantes,
> los seguidores,
> los lectores,
> los oyentes,
> los televidentes,
> los usuarios de redes sociales.
 
eso es lo que le falta hoy al Gobierno de Mauricio Macri: Combinar palabras con los hechos, con las decisiones que se toman, con las medidas que anuncian.
 
Hacer lo que se prometió en campaña, cumplir con los deseos de los votantes, estar en el camino correcto, no alcanza.
 
Hay que explicarles a los ciudadanos quién, cómo, cuándo, dónde, porqué, para qué, cuál es el costo, cuál es el beneficio, hacia dónde se va. Si algo hay que aprender de los 8 años de gobierno de Cristina Fernández es que su Administración le explicó a sus votantes, a sus seguidores, a su público ideológico, el sentido de cada medidas (el 'Relato'), buenas o malas, correctas o incorrectas, justas o injustas.
 
Cristina Fernández, Aníbal Fernández, Julio De Vido, '6 7 8', los medios K y los periodistas sostenidos por la pauta publicitaria del Estado, las propagandas del Fútbol para Todos, los suplementos enormes en medios gráficos aliados y la construcción de un relato, apuntó todo a 3 objetivos: Contener a los propios, intentar seducir a los cercanos, enfrentar a los enemigos.
 
Se puede argumentar que, pese a ello, perdieron las elecciones en 2013 y 2015. Es verdad. Pero acumularon 12 años en el poder, 8 años haciendo todo mal en la economía, 4 años de recesión y con pésimos funcionarios y peores candidatos a nivel nacional y en la Provincia de Buenos Aires. Aún así, siguen teniendo una caudal de seguidores fieles que, quizás, no sea tan inferior respecto del 'núcleo duro' del PRO... Habría que contarlos.
 
> ¿Quién habla hoy a favor de Mauricio Macri?
> ¿Quién defiende sus decisiones políticas?
> ¿Quién les explica a los ciudadanos las medidas que se toman?
> ¿Quién les dice a los votantes y a los que votaron en contra hacia dónde se va, los costos a pagar y los beneficios que se obtendrán?
 
Nadie.
 
En esta cuestión vemos la inteligencia del kirchnerismo al construir un coro de voces que defendían su indefendible gestión a capa y espada, incluso, mintiendo, manipulando, difundiendo falacias y tergiversando. Hoy, no hay economista que hable por el gobierno de Mauricio Macri, ni cámaras empresariales, ni bancos de inversión, ni consultoras, ni los aliados (sobre todo radicales y lilistas, si es que quedan). 
 
No alcanza con una conferencia de prensa, ni el desfile de los ministros por TN, Clarín, La Nación y Radio Mitre. Hay vida más allá del Grupo Clarín.  La gestión la terminan defendiendo más con una foto del perro “Balcarce” en el sillón de Bernardino Rivadavia, Antonia jugando con su padre en la Casa Rosada y la esposa del Presidente de la Nación comprando pescado en el Barrio Chino, al parecer, sin custodia: como concepto, una verdadera locura.
 
Casi casi ya son 2 meses y
 
> nadie más volvió a visitar a los inundados o ex inundados de Chaco, Formosa, Corrientes o Entre Ríos;
> la deskirchnerización de la Administración Pública se hace desordenada, sin método y cometiendo algunos graves actos de injusticia;
> se publican decretos que luego deben ser modificados,
> se toman medidas que nadie explica,
> se organizan cadenas de reuniones en la Casa Rosada para no alcanzar ningún tipo de acuerdos,
> se cita a los empresarios más importante de la Argentina y el Presidente de la Nación no pasa ni a darles la mano.
 
Pero se informa, con insólita gracia, que el despacho de Mauricio Macri tuvo 3 “limpiezas energéticas”, como si fuera una noticia “simpática”, sin tener en cuenta el costo que se paga por menospreciar el valor simbólico del despacho presidencial y del propio mandatario.
 
En política y las comunicaciones, el espacio que se cede lo toma otro. El kirchnerismo comienza el mes de febrero listo para calentar la intensidad de la polarización. Desde el acampe a favor de Milagro Sala a la “Marcha por los ñoquis”, pasando por la pelea que prometen dar en el Congreso, en la elección de autoridades de las comisiones, hasta la judicialización de los despidos en el Estado.
 
Al polarizar contra el macrismo, el kirchnerismo también aprovecha para polarizar con el peronismo, dejándolo en el rol de “cómplice” o “aliado pasivo” de las supuestas“injusticias” macristas. Cristina Fernández dice que quiere quedarse con todo el peronismo, pero sabe que, en el mejor de los casos, se quedará con el kirchnerismo, la izquierda peronista y los colectivos sociales de izquierda que integran el Frente para la Victoria. En lo operativo, ella tiende un puente para una alianza estratégica con el sindicalismo combativo que encabezan organizaciones troskistas. Esa es su intención, veremos cuánto alcanza de ese universo.
 
Mauricio Macri tiene que consolidar, día a día, su alianza con el massismo, el radicalismo, el lilismo y seducir peronistas no kirchneristas. Una tarea compleja, dado que los tiempos para decidir si habrá o no sesiones extraordinarias se acercan y no hay consenso sobre cómo se actuará en el Congreso Nacional. Unos quieren pelear durante febrero por aprobar el paquete de leyes del oficialismo y los DNU dictados hasta ahora. Otros prefieren esperar a las sesiones ordinarias, tener un Parlamento más agitado, que ocupe espacio en la agenda de los medios y que permita discutir más cada proyecto. Sin embargo, el oficialismo no sabe si tiene los votos para hacer aprobar a libro cerrado sus propuestas.
 
Todos coinciden en señalar que el Frente para la Victoria ya está roto en la Cámara alta y que negociar con el peronismo será relativamente sencillo. Sin embargo, en Diputados, el titular de la Cámara, Emilio Monzó, tiene graves problemas para encontrar canales de comunicación con el peronismo y, con el titular del FpV, Héctor Recalde, las relaciones no existen. El “poroteo” no les cierra.
 
Las formas de negociación han sido diferentes en ambas cámaras del Congreso. En el Senado, el ex senador Carlos Verna (hoy gobernador de La Pampa) y su  par, Gerardo Zamora (ex de Santiago del Estero, que ahora gestiona su mujer), picaron en buscar el diálogo con Gabriela Michetti y Federico Pinedo. Luego de varios choques iniciales, el diálogo del macrismo con Miguel Ángel Pichetto se ha reencauzado, en gran parte, porque el rionegrino quiere seguir siendo la cabeza de los legisladores peronistas y, desde hace 2 semanas, ha comenzado un proceso de aislamiento de los que aún se denominan“kirchneristas” (algo que puede cambiar con el paso de las semanas, dado que se esperan deserciones).
 
En parte, los gobernadores han incentivado a sus senadores de buscar un diálogo con los negociadores de Cambiemos, lo que ha facilitado la tarea, mientras que no han podido hacer lo propio con los diputados (aún). Ocurre que en el armado de las listas de diputados nacionales en cada provincia, Cristina Fernández tuvo mucha influencia y las minó de militantes y figuras kirchneristas, hoy recalcitrantes a sentarse a negociar con el macrismo.
 
Por otro lado, los gobernadores han esperado las señales (entiéndase: envío de plata) para facilitar el acercamiento de los diputados nacionales a Emilio Monzó. Eso ocurrió en Córdoba, donde Juan Carlos Schiaretti habilitó el encuentro de los diputados nacionales que controla.
 
Febrero será un mes intenso. A 2 meses de asumir, Mauricio Macri y su equipo deben comenzar a reconocer las falencias que tienen y aplicar rápidas  y radicales soluciones. No importa si se hace lo bueno, si no se comunica bien y se explica mejor, tanto logro, no sirve de nada.

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