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miércoles, 20 de marzo de 2013

Francisco: “El odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida”

El Papa pidió a quienes “ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito político, social o económico” sean “custodios de la creación”. Y agregó: “No dejemos que los signos de destrucción y muerte acompañen el camino de este mundo”.



Tras la ceremonia de asunción, el Papa Francisco brindó una homilía en la que pidió a quienes “ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito político, social o económico” sean“custodios de la creación, guardianes del otro, del medio ambiente". Y agregó en ese sentido: "No dejemos que los signos de destrucción y muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. (…) El odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida".
El primer Papa jesuita de la historia instó a los fieles y jefes de Estado y de gobierno procedentes de todo el mundo a no "tener miedo de la bondad" ni de la "ternura".
Durante su homilía en italiano, interrumpida en varias ocasiones por los aplausos de los presentes, el Papa recordó también que el mensaje central de la vida de San Francisco de Asís, en cuyo honor asumió el nombre de Francisco, es el de "tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos".
"Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón", afirmó.
Al comienzo de su homilía, Francisco expresó su "afecto y gratitud" a su predecesor Benedicto XVI, quien renunció el pasado 28 de febrero y hoy no asistió a la ceremonia. Francisco consideró que "una coincidencia muy rica de significado" el que su entronización como Papa coincida con el día de San José, que es también el santo de Joseph Ratzinger.
La Plaza de San Pedro y la anexa Vía de la Conciliación amanecieron repletas de fieles y banderas de muchos países, entre las que se destacaban las argentinas. Para la inauguración del pontificado se dieron cita delegaciones oficiales de 130 países, entre ellos la presidenta argentina, Cristina Kirchner; el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden; la canciller alemana, Angela Merkel; la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, y el jefe de Estado mexicano, Enrique Peña Nieto. Desde España llegaron el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y los príncipes Felipe y Letizia, además de varios ministros.
También asistieron a la misa líderes judíos, musulmanes y de otras confesiones cristianas, entre otros el patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomeo I, con quien Francisco se fundió en un abrazo a la hora del saludo de la paz durante la misa.
Tras la misa, el Papa saludó uno a uno en la basílica de San Pedro a los líderes políticos y religiosos presentes, empezando por Cristina Kirchner, quien ayer se convirtió en la primera jefa de Estado en ser recibida en audiencia por el nuevo Papa. Francisco se tomó tiempo para conversar con los líderes latinoamericanos, como Rousseff o el presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien saludó afectuosamente al jefe de la iglesia católica. 
Fuente: Agencias

El fervor de los argentinos se sintió en la Plaza San Pedro

Entre la multitud de fieles que asistieron a la ceremonia en el Vaticano se destacó un grupo de argentinos que, con banderas nacionales y de San Lorenzo, festejaron la asunción de Francisco.



Banderas, vítores, emoción. Sea argentinos que residen en Italia, sea que vinieron especialmente, numerosos compatriotas del flamante Papa Francisco estuvieron presentes en la Plaza San Pedro con motivo de la asunción del ex cardenal Jorge Bergoglio como pontífice. Y se hicieron notar con su desbordante entusiasmo.

Los argentinos comenzaron a llegar muy temprano al Vaticano para tratar de estar lo más cerca posible del nuevo jefe de la Iglesia católica. La presencia más destacada fue la de un grupo que portaba una enorme bandera de San Lorenzo, el club de los amores del nuevo Papa, y la cara de Bergoglio.

“El cardenal Bergoglio hizo mucho contra el trabajo esclavo y, si bien nos alegra mucho que ahora sea Papa, lo vamos a extrañar como compañero de lucha, pero estoy seguro de que lo sucederá alguien que seguirá haciendo más o menos lo mismo”, dijo Sánchez a Clarín.

Además, en las primeas filas se ubicó un referente de los cartoneros de Buenos Aires, Sergio Sánchez, vestido con su típica ropa de trabajo. Sánchez promovió con Bergolio diversas iniciativas contra el trabajo esclavo, entre ellas la misa anual en Plaza Constitución.

También se ubicó en los primeros lugares un docente con el guardapolvo blanco, José Del Corral, de larga amistad con Bergoglio, que quiso testimoniar con su presencia su gratitud hacia el nuevo Papa por todo lo que hizo por la educación en la Ciudad.

Al final de la ceremonia, muchos argentinos permanecieron en la plaza, acaso para prolongar lo que para ellos fue una fiesta inolvidable.

Cristina lloró ante el Papa

Muy emocionada y casi al borde las lágrimas se la vió a la PresidentaCristina Fernández de Kirchnercuando tuvo que saludar al Papa. Cuando se acercó a Francisco, la primera mandataria argentina le estrechó la mano y no pudo contener el llanto, visiblemente emocionada.



La transmisión oficial mostró a la jefa de Estado al frente de la delegación argentina, superior a las 140 personas, y se observó también al presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, al canciller Héctor Timerman y al titular de la Unión Industrial Argentina, José de Mendiguren, entre otros.

martes, 19 de marzo de 2013

El saludo de Cristina Kirchner y Máxima de Holanda

La presidente Cristina Fernández de Kirchner se saludó este martes afectuosamente con la princesa Máxima, futura Reina de Holanda, durante la ceremonia de inicio del ministerio petrino del papa Francisco, en el Vaticano.



La jefa de Estado y Máxima intercambiaron palabras en compañía del príncipe Guillermo, quien también participó de la ceremonia.

La Presidenta y los enviados de la Corona holandesa fueron algunos de los representantes de más de 132 países que estuvieron en el Vaticano para la ceremonia de inicio del pontificado de Jorge Bergoglio como el Papa 266 de la Iglesia Católica Apostólica Romana.



"¿Cómo no me la trajo a Antonia?", le dijo el Papa a Macri

¿Cómo no me la trajo a Antonia?, fueron las palabras que el Papa Francisco le dijova Mauricio Macri quien, junto a su esposa Juliana Awada, saludaron al Sumo Pontífice
en ocasión de su entronización.



"Ya tuve la suerte y la emoción de saludarlo", dijo Macri en declaraciones a Radio 10 y contó que lo que le dijo Francisco sobre su hija fue porque él se lo había comentado "y él se acordó".
"Le dije que ojalá esto ayudase a la Argentina a unirse y me contó queestaba muy contento con todo lo que sucedía en Buenos Aires en estos momentos", agregó. 
Y completó diciendo: " Es muy fuerte para todos los argentinos. A esta ciudad que yo venía de muy chico y ahora estar acá en este momento. Pensar en que el mundo entero está muy esperanzado en el papa Francisco".



Quiénes fueron los jefes de Estado que asistieron a la misa

El Papa Francisco saludó a los jefes de Estado y de Gobierno y demás delegaciones internacionales en la Basílica de san Pedro, de pie delante del sillón colocado en el altar central. Previo a esto, los representantes de Gobierno presenciaron en su mayoría emocionados la misa de inicio del ministerio petrino desde la Plaza de San Pedro.


Francisco llevó el hábito talar blanco, sin la capita bordada de armiñousada en similares ocasiones por los pontífices precedentes.

Junto a Francisco estuvieron el secretario de Estado vaticano,Tarcisio Bertone, el sustituto de Asuntos Generales, Giovanni Angelo Becciu, el secretario de relaciones con los estados, Dominique Mamberti, y el prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gaenswein. Entre los saludos, el papa Francisco dedicó uno cordial a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, estrechándole la mano y sonriendo.

También fue muy cordial el saludo al presidente de Ecuador, Rafael Correa.

El papa Francisco y tras una hora y media el saludo de las delegaciones, se pasó un dedo por la frente como diciendo: "finalmente, lo logramos hacer". Sin embargo, nunca cedió al cansancio y sólo al llegar a la final de la ceremonia protocolar hizo este gesto en broma.

Durante los saludos solo pidió un par de vasos de agua y nunca se sentó.

Por último, se acercó a una valla donde se encontraban algunos religiosos y los custodios de la Basílica y los saludó.

Francisco recibió el palio y el anillo

El papa Francisco este martes fue aclamado desde su papamóvil en laplaza de San Pedro por decenas de miles de fieles antes del inicio de la misa de inauguración de su pontificado, a la que asisten dignatarios políticos y religiosos de todo el mundo.


El papa argentino, vestido con su sotana blanca, apareció en la gran explanada vaticana a las 8 de unasoleada mañana romana a bordo de un jeep blanco totalmente descubierto, escoltado por varios agentes de seguridad vestidos de negro.

Sonriente, saludó con cariño a los fieles entusiastas que aclamaban a este popular papa en medio de un mar de banderas de todos los países, muchas de ellas latinoamericanas, y pancartas en español con lemas como "Siempre junto al Papa".

"Es un acontecimiento que abre la visión de la Iglesia. Con el papa Francisco tendremos una Iglesia más cercana al pueblo y al mundo moderno", dijo esperanzado un sacerdote colombiano Rodrigo Grajales, de 31 años.

Antes de iniciar esta histórica jornada, el Papa se dirigió de manera inesperada a los numerosos fieles que realizaban de madrugada una vigilia en la catedral de Buenos Aires, y les pidió que dejen de lado los "odios" y las "envidias", y "no teman a Dios, que "siempre perdona", en unas palabras que fueron difundidas por altavoces en la Plaza de Mayo.

La ceremonia religiosa está rodeada de un estricto dispositivo de seguridad, formado por unos 3.000 funcionarios del Estado italiano, mientras que varios helicópteros sobrevolarán la plaza.

Antes de volver a presentarse ante los peregrinos, Francisco -el primer latinoamericano y primer jesuita- rezó ante la tumba de San Pedro, el padre de la Iglesia, situada debajo del altar mayor de la basílica, acompañado por una decena de representantes de las iglesias católicas orientales.

Junto a la tumba estaban el anillo de Pescador y el palio (una larga estola blanca que se coloca encima de la casulla), los dos símbolos de poder papal, que le fueron entregados.

El Sumo Pontífice se reunió a continuación con sus 180 concelebrantes, con quienes se dirigieron todos juntos en procesión hacia el altar erigido en el exterior de la plaza cantando el "Laudes Regiae", una letanía de invocación en honor a Cristo.

Una vez allí, el cardenal protodiácono francés, Jean-Louis Tauban, colocó ante los fieles el palio de lana -el mismo que llevó Benedicto XVI- sobre los hombros del exprimado de Argentina.

El decano del colegio cardenalicio, Angelo Sodano, le puso acto seguido el anillo del Pescador -que ha querido de plata y no de oro como su predecesor- en el dedo anular de la mano izquierda.

Hacia las 9.30 comenzó por último el servicio religioso propiamente dicho de "inicio del ministerio petrino del obispo de Roma", su título oficial.

Asunción del Papa Francisco. Misa de inicio de su pontificado.

Con la naturalidad y los gestos de sencillez que lo caracterizan, Francisco fue investido Papa de la iglesia católica en medio de una emotiva ceremonia. Visiblemente conmovido, el argentino Jorge Bergoglio recibió el anillo del pescador y el palio de lana, símbolos del poder pontificio, y dio comienzo así a una nueva era con promesa de cambio.




Tras la ceremonia de entronización, Francisco dio una homilía, en la que dijo que no hay que tener "miedo de la bondad" y destacó que"el verdadero poder" del Papa "es el servicio".
"Quisiera pedir por favor a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito político, social o económico, a todos los hombres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, guardianes del otro, del medio ambiente", dijo el Papa, varias veces aplaudido. "No dejemos que los signos de destrucción y muerte acompañen el camino de este mundo nuestro". Y advirtió que "el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida".
Asimismo, pidió "custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón".
En la misa se celebró el día de la fiesta de San José, patrono de la Iglesia universal. La segunda lectura, tomada de la carta de San Pablo a los Romanos, se pronunció en la lengua madre de Francisco, el español. La primera lectura fue en inglés, el salmo cantado en italiano y el Evangelio, también cantado, en griego.
Más temprano, Francisco había recorrido la Plaza San Pedro a bordo de un papamóvil descapotable desde donde saludó a decenas de miles de fieles. Incluso, en una muestra más de su cercanía con la gente, pidió frenar la marcha del vehículo, se bajó y se acercó a bendecir a un enfermo.
Tras finalizar la recorrida en la Plaza, de aproximadamente media hora, inició una procesión junto a los patriarcas católicos de rito oriental y descendió adonde se encuentra la tumba de San Pedro. Allí se encontraban el anillo del pescador y el palio de lana, símbolos del poder pontificio. A diferencia de los anteriores pontífices, El Papa argentino eligió un anillo de plata dorada, en sintonía con su deseo de austeridad y sencillez. El palio de lana es una banda blanca con cinco cruces rojas, que simboliza la autoridad pastoral y el servicio al pueblo de Dios. Los arzobispos metropolitanos reciben el palio. Al Papa se lo dan como obispo de Roma.
El anillo y el palio fueron llevados a la plaza en procesión, cantando las letanías del Laudes Regiae a cargo del coro de la Capilla Sixtina y del Instituto de Música Sacra vaticano.
El decano del colegio de cardenales, Angelo Sodano, 85 años, puso en el dedo anular derecho de Jorge Bergoglio el anillo de pescador. El palio le fue colocado en torno al cuello por el cardenal protodiácono Jean-Louis Taurán.
Enseguida, seis cardenales, en nombre de los 207 que integran el Sacro Colegio, hicieron acto especial de obediencia al nuevo pontífice.
En la Plaza estuvieron representantes de 132 países y miembros de otras iglesias. En el lado derecho del sagrario de la basílica se ubicaron las delegaciones de los países. Allí estaba, en la primera fila, la presidenta argentina Cristina Kirchner. En el lado izquierdo se ubicaron arzobispos y obispos no concelebrantes. Más allá las delegaciones de las otras religiones, junto con sacerdotes y seminaristas, había en total unas 1.200 personas. Delante de la estatua de San Pedro estaban el cuerpo diplomático y otras autoridades.

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