domingo, 30 de junio de 2013

Caso Ángeles Rawson: "Jorge tiene miedo de que me maten", expresó la mujer de Jorge Mangeri

En la edición de este domingo de 70.20.HOYDiana Saettone, la mujer del único imputado por el crimen de Ángeles RawsonJorge Mangeri, dialogó con "Chiche" Gelblung. Es que el caso de la joven que desapareció el 10 de junio y apareció muerta al otro día en el predio del Ceamse sigue presentando incógnitas.


Durante el día circularon las versiones de una declaración importante que habría hechoMangeri a sus compañeros de cárcel. "No la quise matar. Le di un empujón, con tanta mala suerte que al caer al piso se mató. ¡Me convertí en un monstruo", habría expresado. Al respecto, la esposa desmintió categóricamente la versión. "La desmiento totalmente. Los compañeros quedaron asombrados cuando escucharon eso", manifestó.

"Por ratos lloramos los dos, por ratos estamos bien. Cuando me tengo que ir de la cárcel lloramos mucho. Él trata de decirme que tome la medicación y que me cuide, que tenemos que luchar porque si yo no la lucho él tampoco", dijo en relación al vínculo que mantienen actualmente.

"Él tiene miedo por mí. Miedo a que me maten. Seguramente lo amenazaron con algo así o con que me iban a inculpar a mí. Nosotros nos tenemos a los dos. Somos la familia nosotros porque al no tener hijos somos los dos solos. Nos amamos muchísimo. Si yo no existiera no hubiera pasado esto. No me llena de orgullo porque sé que está así por cuidarme. Pero yo no tengo miedo, prefiero que diga todo lo que sabe y que si nos tienen que matar que nos maten a los dos", relató. 


Además, remarcó que le pidió que declare toda la verdad de todo lo que sepa: "Yo ya le dije que tiene que declarar. Quiero que hable porque yo sé que a mí no me va a pasar nada. Quiero que declare. Pero los abogados son los que lo manejan y ellos sabrán lo que hacen. Él va a declarar porque nosotros dos tenemos que estar juntos", dijo Diana.

Acerca de las contradicciones de algunas declaraciones que hizo Diana, la mujer aclaró que ella estaba en la casa de sus padres en Tigre el día que desapareció Ángeles (lunes 10). "Lo que yo dije es que Jorge tomó un yogurt, no que yo se lo di. Dije que me contó que se lo había tomado, no que yo se lo había dado. He hablado para que me lleven a rectificar pero todavía estoy esperando", contó.

"Yo no voy a encubrir algo porque lo ame. No tengo nada que me pueda hacer llegar a pensar que es cierto. Él es inocente, no hay nada en estos 14 años que estamos juntos que pueda calificar de raro, al contrario, a veces le digo que no me ahogue de todo lo que me cuida", expresó.

Los números de la democracia

Se acerca inexorablemente un momento en que la democracia se traduce en números, acordándoles a unos la victoria y relegando a otros al llano. Es el momento aritmético de la democracia. Si recordamos que el filósofo presocrático Pitágoras sostenía que la realidad, en su esencia, consiste en los números y sus infinitas combinaciones, también tendríamos que reconocer que nuestras opiniones, en definitiva, cuentan porque se cuentan . Los que demuestran ser "más", ganan y obtienen, por un plazo, el poder. Los perdedores quedan en la oposición, esperando su turno.


En aquellas ocasiones en que impera la normalidad democrática, la determinación de quiénes ganan y quiénes pierden ocurre cíclicamente, según lo hizo notar Jorge Luis Borges en aquel poema donde decía " lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras, los astros y los hombres vuelven cíclica mente ". La democracia sería tanto más perfecta o, mejor, sería tanto menos imperfecta (la perfección está vedada a los hombres) en la medida en que sus ciclos resultaran regulares, tan regulares como las estaciones del año.
Por lo menos en el papel, así ocurre entre nosotros. Como estamos a comienzos del mes de julio, el calendario electoral nos va llevando como de la mano a las elecciones intermedias que ocurrirán el próximo 27 de octubre. En las anteriores elecciones de 2011, que no fueron intermedias sino "finales", "presidenciales", la amplia victoria de la Presidenta produjo un gran impacto por su rotunda cifra del 54 por ciento, que llenó de euforia el Gobierno y que abatió en el desánimo, del cual aún no ha salido, a la oposición.
La pregunta que deberemos responder los argentinos el 27 de octubre es, entonces, ésta: ¿podrá conservar este gobierno, de aquí a pocos meses, el alto porcentaje que obtuvo hace dos años? Y si llega a ganar otra vez en 2013, ¿se conformará con cumplir su segundo ciclo constitucional de gobierno, que culmina en 2015, o pretenderá forzar un tercer ciclo, no previsto en la Constitución, al que casi todos llamamos la re-reelección ? Y si al contrario llega a perder en 2013, ¿se precipitará el Gobierno en el desmoronamiento político o conseguirá asegurar una transición ordenada en beneficio de aquellos destinados a sucederlo?
La respuesta a esta pregunta dependerá de otra, quizá más profunda: la presidenta Kirchner, ¿es en resumidas cuentas autoritaria o republicana ? ¿Coincide su ambición con el espíritu republicano de nuestra Constitución o ella es, en el fondo, una autócrata que se quedaría con un poder sin límites en el tiempo si la dejaran? La república es un sistema político en virtud del cual ni los gobernantes ni los opositores deben pretender un poder sin plazos . ¿Es ésta la vocación auténtica de Cristina? ¿O, mirada desde la democracia, Cristina la finge pero no la siente ?
"Por sus frutos los conoceréis", advierte el Evangelio. Aquellos que desconfían de la supuesta intención democrática de la Presidenta utilizan este fuerte argumento: que si fuera verdaderamente republicana, ya le estaría dando curso a la competencia entre los que aspiran a sucederla. El poder de Cristina, empero, es cada día más cerrado, más absoluto. A su lado nadie se atreve ni siquiera a chistar. ¿Es ésta la manera de preparar una sucesión "republicana"? Al aferrarse al poder hasta el último minuto, ¿anticipa acaso Cristina la voluntad de abandonarlo dentro de muy poco tiempo? Una presidenta que no delega ni una pizca de su poder pese a que el tiempo corre, ¿en verdad está dispuesta a dejarlo?
El argumento de aquellos que aplauden esta indefinición presidencial es que, si Cristina anticipara hoy su decisión de bajarse de la presidencia en 2015, empezaría a sufrir desde ahora el conocido síntoma del pato rengo que afecta a los presidentes débiles. ¿Por qué, sin embargo, a los presidentes latinoamericanos que en Brasil, Uruguay o Chile han cumplido sin temblores con sus plazos, este tan temido síntoma no los afectó? ¿Será porque previamente no habían dejado traslucir intenciones continuistas? En quienes no permiten que se sospechen este tipo de intenciones, el clima que rodea a una sucesión presidencial es, digamos, "normal". El clima se altera, por lo contrario, cuando el presidente saliente ha revelado intenciones continuistas que iban más allá de la Constitución. Si Cristina se allanara al fin a cumplir su plazo constitucional en 2015, ¿no lo interpretarían ahora tanto sus seguidores como sus adversarios como la confesión de una derrota? En este caso y sólo en este caso correspondería aplicarle la hipótesis del "pato rengo" a una gobernante porque ella, a todas luces, aspiraba a más.
Hay que notar, en este sentido, que coexisten en la Argentina dos ritmos políticos. Uno, el que ha trasuntado la propia Presidenta, es un ritmo monocorde y unitario a través del cual se expresa una única voluntad de poder. Según este ritmo, que ya se había manifestado en Santa Cruz antes de arribar a Buenos Aires, la política sería binaria , reduciéndose a una opción por el sí o por el no a los Kirchner. Pero este reduccionismo no corresponde al esquema republicano de nuestra Constitución, que hizo eclosión esta semana, al mismo tiempo, en el impetuoso florecimiento de cientos de listas de candidatos todo a lo largo del territorio nacional. En este contraste entre dos escenarios políticos, uno solitario y multitudinario el otro, ¿por dónde asoma la república democrática?
Quizás habría que señalar aquí que entre nosotros los argentinos conviven dos generaciones . Una, más entrada en años, lo vivió todo, desde el militarismo hasta la guerrilla, y una sucesión que parecía interminable de golpes de Estado seguidos por restauraciones democráticas. A aquellos que hemos atravesado estos vertiginosos vaivenes, la calma institucional que hoy se vive en el país nos parece un milagro. A la otra generación, que acaba de cumplir los cuarenta años y que conoció el ejercicio continuado de la democracia desde 1983, la paz institucional de la que hoy gozamos los argentinos no le parece, al contrario, sorprendente.
La generación de los "viejos" cometimos innumerables errores. Nos queda el consuelo de pensar que los aciertos de hoy quizás sean el fruto de los errores de ayer. Sólo aspiramos que a la generación de los jóvenes no la afecte también la temible "ley del olvido". Entre 1810 y l852, la Argentina inicial vivió en guerra civil. Pero este desgarramiento interior también le enseñó a valorar la convivencia. A partir de entonces, con el Acuerdo de San Nicolás y la Constitución de 1853, aprendimos a convivir. Por ochenta años, como consecuencia, fuimos la nación más progresista de la Tierra. ¡La letra con sangre entra! Desde el golpe militar de 1930 en adelante, empero, los argentinos volvimos a las andadas. Esta es la otra lección de nuestra historia: lo que trabajosamente construye el aprendizaje, en un instante el olvido lo puede borrar. Estamos sometidos, por lo visto, a un doble proceso. En las malas, aprendemos. En las buenas, nos olvidamos. E incluso hoy mismo, cuando podemos felicitarnos por los treinta años consecutivos de aprendizaje democrático que antes nunca habíamos alcanzado -el ré cord anterior sólo llegó a los 18 años, entre la ley Sáenz Peña de 1912 hasta el golpe de l930- también tenemos que incluir en el "debe" de este balance parcialmente positivo el escandaloso avance de la pobreza. No podríamos olvidar en este apretado resumen, así, lo que dijo el benemérito papa anterior a Francisco: que en un país tan rico como la Argentina, la pobreza es un "escándalo".

Política de tierra arrasada

El asedio al Poder Judicial es, al mismo tiempo, un diagnóstico y un pronóstico. Cristina Kirchner está reconociendo, sin quererlo tal vez, que es una política derrotada de antemano. Derrotada, al menos, en los grandes distritos del país, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. La persecución a los jueces es una ruptura más profunda aún con los sectores medios de la sociedad, sensibilizados últimamente por el desastre institucional.


Por Joaquín Morales Solá | LA NACION

Ya ni la ilusión de una improbable reelección parece atrapar a Cristina. El presagio consiste en que le aguardan al país dos años, gane o pierda la Presidenta, de sucesivas crisis políticas bajo una estrategia de tierra arrasada. La venganza o el resentimiento sucederán a la victoria o a la derrota.
Cristina cree que todavía puede cambiar la opinión social. No se explica de otra manera que le esté haciendo a Sergio Massa el enorme favor de instalarlo como el político que más detesta. Es el santo y seña que necesita el antikichnerismo para acudir en apresurado apoyo de Massa. Ya le pasó a Néstor Kirchner, en 2009, cuando lo hizo perseguir judicialmente a Francisco de Narváez; éste duplicó su caudal de votos en pocas semanas. A Massa le viene bien esa ayuda inconsciente del cristinismo porque De Narváez está tratando de instalarlo como un candidato muleto del oficialismo.
Es imposible imaginar a Massa como un político consentido por Cristina. Tampoco él ha hecho nada para buscar el beneplácito presidencial. Confeccionó una lista de candidatos decididos a derrotar a la oficialista, llena de cristinistas fanáticos, como Carlos Kunkel, Diana Conti o Carlos "Cuto" Moreno. Estos son el corazón de lo que queda de un oficialismo cada vez más sesgado. Conforman a la Presidenta, pero tienen más talento para expulsar votantes que para atraerlos.
Es posible, sin embargo, explicar la desesperación presidencial y la de De Narváez. Varias encuestas hechas la semana pasada indican que Massa está a unos diez puntos por encima de Cristina (de Martín Insaurralde está mucho más lejos) y que relegó a De Narváez a un tercer y lejano puesto. Casi todos los encuestadores están seguros de que Massa ganará con una ventaja de, por lo menos, entre 4 y 6 puntos. ¿Solución? Está en el primer capítulo del manual kirchnerista: el apriete a los punteros bonaerenses del massimo, que ya empezó. El fenómeno político de Massa es él, no los punteros. Pero no hay un segundo capítulo kirchnerista para resolver estos conflictos. Todo se consume en la presión y el apriete. Aunque Massa prefiere una estrategia de moderación, tarde o temprano la Presidenta lo obligará a subir al ring. A pelear cara a cara con ella. El kirchnerismo, en ninguna de sus versiones, jamás dejó crecer ninguna semilla de moderación.
Ser inmoderados es una cosa. Otra cosa, mucho más grave, es el acoso a la Corte Suprema, porque significa el desbordamiento de un estilo político y la ruptura en los hechos del orden político y constitucional. En el pasado fin de semana largo, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, se enteró en su natal Rafaela, en Santa Fe, que la AFIP había ordenado desde Buenos Aires el análisis meticuloso de todas sus declaraciones juradas, las de sus dos hijos (sobre todo, la del mayor, un abogado de 29 años que se puso al frente del estudio jurídico familiar) y del director general de administración de la Corte, Héctor Marchi, también de Rafaela. Lorenzetti presentó en Rafaela sus declaraciones juradas impositivas desde 1980. Nunca antes, aseguran a su lado, había tenido ninguna sospecha ni alerta de pesquisas impositivas sobre su persona.
El lunes volvió preocupado a su despacho. El caso exponía una persecución personal que iba más allá de cualquier vaticinio previo a la resolución del tribunal que derrumbó la reforma cristinista al Consejo de la Magistratura. La Corte había hecho una evaluación de las consecuencias de esa decisión, pero se esperaban respuestas políticas, no personales. El martes, Lorenzetti contó la novedad al resto de los jueces de la Corte. Sus colegas le pidieron que hiciera una advertencia directa a la Presidenta, porque el caso podía terminar en un mayúsculo escándalo institucional. Nadie sabe, cerca de los jueces, si Cristina atendió ese teléfono.
Seguramente no, porque prefirió encerrase en sus fobias, que es lo que suele hacer cada vez que está furiosa. Dos funcionarios de la Corte (Marchi, entre ellos) visitaron el miércoles a altos funcionarios de la AFIP para averiguar sobre la versión que había recibido Lorenzetti. Les fue confirmada verbalmente.
La Corte recibió otra información, además. Un equipo especial de inspectores de la AFIP trabaja exclusivamente en tareas de persecución política, de venganzas personales y de seguimiento a enemigos potenciales o reales. Los jueces conocen el nombre de su jefe. Este equipo es el que libró la orden de hurgar en las declaraciones juradas de Lorenzetti poco después de que la Corte tumbara la parte sustancial de la reforma judicial. El secreto fiscal, al que el Estado está obligado por la ley, es una garantía que murió en este país.
El Gobierno no considera necesario ni siquiera el disimulo. Dos días después de que trascendiera la persecución a Lorenzetti, el ultracristinista Kunkel presentó un proyecto por el que el Consejo de la Magistratura se llevará todos los recursos del Poder Judicial. El viejo acuerdo entre la Presidenta y Lorenzetti fue barrido de un solo golpe. Cristina dio su palabra asegurando que los recursos de la Justicia seguirían bajo administración de la Corte cuando los máximos jueces del país le anunciaron que, en caso contrario, renunciarían en bloque. La Presidenta ha olvidado también el valor que debe tener la palabra en boca de un político.
El asunto es más complejo de lo que parece. Según la Constitución, es la Magistratura, en efecto, la que debe administrar esos recursos. Pero el Consejo es un organismo político, donde prevalece la voluntad de la mayoría provisional. Esa condición le impide muchas veces tomar cruciales y rápidas decisiones administrativas. Por eso, hace varios años, firmó un convenio con la Corte por el que le transfirió a ésta la administración del dinero del Poder Judicial. Es la política que ahora quiere destruir Cristina por medio de sus diputados. Si triunfaran, en adelante los jueces de la Corte no podrán cobrar ni sus sueldos. Es difícil que triunfen: ese asunto ya fue tratado con la reforma judicial, y el Congreso no puede tramitar una misma cuestión dos veces en un mismo año parlamentario. Pero, ¿importan al cristinismo esos obstáculos legales? No, según su radicalizada deriva autoritaria. La Corte no se salvó ni siquiera de una manifestación de jueces, tan pocos como increíbles, mezclados con organizaciones políticas kirchneristas. Hasta incluyeron teatralizaciones ofensivas y discriminatorias de los jueces de la Corte. Con el inverosímil festejo de otros jueces. Son las fracturas que consigue el cristinismo.
Otra parte del proyecto de Kunkel no tiene raíz constitucional. Es la que transfiere al Consejo el manejo del personal: la incorporación, los ascensos y las medidas disciplinarias de los empleados judiciales. Son facultades significativas para el poder de la Corte. El proyecto de Kunkel elimina de la ley, incluso, el porcentaje del presupuesto judicial que le corresponde a la propia Corte. La penuria económica es la condena, el mismo castigo que el kirchnerismo les asestó siempre a todos sus enemigos. Sólo una estirpe tan vorazmente interesada en el dinero puede suponer que la falta de dinero es el más salvaje escarmiento.
Entre tantos desquicios institucionales, algo sucede este domingo dentro de esta página. Es la última que compartiremos con Mariano Grondona, que seguirá escribiendo en LA NACION. Durante dieciséis años, que es el tiempo que convivimos en esta sección dominical, los dos respetamos sanamente nuestra independencia de criterios y nuestras respectivas formaciones profesionales. Los artículos de Mariano Grondona expresan siempre una inusual mezcla de periodismo y solvencia intelectual. A partir del próximo domingo, compartiré esta página con un querido y admirado periodista, Jorge Fernández Díaz, que es también uno de los mejores escritores de la Argentina actual.

La Iglesia reclamó que se respete la división de poderes y pidió afianzar "calidad institucional"

La Iglesia reclamó hoy que se respete "la plena vigencia de la división de los poderes republicanos" en medio de la controversia entre el Gobierno y la Corte Suprema por la reforma al Poder Judicial y pidió afianzar la "calidad institucional" de la democracia para lograr la inclusión social.


La Comisión Episcopal de Pastoral Social, que preside monseñor Jorge Lozano, hizo estas observaciones en el mensaje final de la Semana Social que reunió en Mar del Plata a casi 400 funcionarios, dirigentes políticos, sindicales y sociales tanto del oficialismo como de la oposición.
"Estamos convencidos de que debemos seguir trabajando con gran empeño para asegurar la plena vigencia de la división de los poderes republicanos en el seno de la democracia", señaló el documento.

Y, apuntó que "esa democracia que tanto nos ha conseguido conquistar y que hemos de cuidar cada día, aún necesita seguir madurando y fortaleciéndose". El párrafo hace elíptica referencia a la polémica suscitada, con fuertes críticas de la presidenta Cristina Fernández, a raíz del fallo de la Corte Suprema que confirmó la inconstitucionalidad de cuatro artículos de la ley que reformó el Consejo de la Magistratura y dejó sin efecto la convocatoria a elecciones para abogados, jueces y académicos que integran ese cuerpo.
En el mensaje final, la Iglesia aseguró también que "la calidad institucional es el camino seguro para lograr la inclusión social a la que tanto aspiramos".
Al citar la Doctrina Social de la Iglesia, el documento apuntó que "una auténtica democracia no es sólo resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la vida política".
Tras valorar que en estos días se haya "privilegiado el diálogo en pos de la construcción del bien común", reafirmó que "la promoción de políticas públicas es una nueva forma de opción por nuestros hermanos más pobres y excluidos".
Asimismo, instó a "ser parte, a comprometernos cada vez más en la consolidación de la democracia promoviendo nuevos estilos de liderazgo" y destacó la participación de los jóvenes, a quienes alentó "en su compromiso social y político" como "auténtica fuerza de cambio social".
El cierre de la Semana Social 2013, organizada en comunión por la Comisión Episcopal de Pastoral Social, se llevó a cabo en el Hotel 13 de julio de Mar del Palta, del gremio Luz y Fuerza, luego de tres días de conferencias y paneles.
De las actividades participaron legisladores y funcionarios, entre ellos el gobernador bonaerense Daniel Scioli, su par salteño Juan Manuel Urtubey, sindicalistas y referentes sociales.
Fuente. DyN

El Gobierno porteño salió a cruzar al kirchnerismo por la estatua de Colón

El jefe de Gabinete de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, sostuvo que el Gobierno nacional "busca el conflicto por el conflicto mismo". Y consideró "increíble" la remoción de la estatua a pesar de una resolución judicial.


El jefe de Gabinete del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, consideró hoy"increíble" el incumplimiento del gobierno nacional sobre la resolución judicial que suspendía la remoción de la estatua de Cristóbal Colón y dijo que la Ciudad volverá a llevar el tema a la justicia.

"Tierra arrasada es lo que buscan", sentenció el funcionario macrista al referirse al traslado del monumento que hasta ayer se encontraba en la plaza ubicada detrás de la Casa Rosada y apuntó que los kirchneristas insistieron con el traslado porque "buscan el conflicto por el conflicto mismo".

Rodríguez Larreta recordó que "hace un mes intentaron avanzar con esto", cuando el gobierno nacional inició tareas para el traslado del monumento a Mar del Plata, iniciativa que fue suspendida a través de una orden cautelar que "decía que no pueden mover el monumento" que es patrimonio "de la Ciudad".

"Hay un acuerdo firmado por el Ejecutivo, avalado por la Legislatura y una orden judicial", aclaró el jefe de gabinete y sentenció: "En una sola decisión se llevan puesto los tres poderes de la Ciudad".

En este sentido, enumeró que "hay un convenio que dice que (el monumento) es de la Ciudad, está en el patrimonio de la Ciudad, fue donado a la Ciudad y el juez dice que no lo pueden tocar".

Rodríguez Larreta calificó como "increíble" la remoción del monumento en la tarde del sábado pese a la cautelar vigente y advirtió que "ayer le avisamos a la justicia que estaban incumpliendo su orden". Por eso, ratificó que el gobierno porteño "volverá a la justicia" para evitar el traslado de Colón.

También indicó que el juez había establecido que "si tuvieran que hacer alguna tarea de mantenimiento, que es lo que ellos dicen que están haciendo, lo debieran hacer junto al gobierno de la ciudad", aunque no fue notificado.

"No se si no se van a llevar el Obelisco si seguimos así", ironizó el funcionario y agregó: "avanzan con tantas cosas que ya lo deben tener pensado".

Pese a los controles y el congelamiento, CFK insiste en que "no pone los precios"

La inflación es la del INDEC, pero los precios no son digitados por el Gobierno. Pese al control de La Cámpora y el acuerdo del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, con los supermercados, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró su administración no tiene que ver con el aumento de la inflación. "Solamente a un tonto o a alguno demasiado vivo se le puede ocurrir que los precios los pone o los aumenta el Gobierno", opinó en Twitter la mandataria.


"¿Te das cuenta de qué hablamos cuando decimos que la inflación no es un fenómeno de la naturaleza o culpa del Gobierno?", subrayó @cfkargentina.
"Solamente a un tonto o a alguno demasiado vivo se le puede ocurrir que los precios los pone o los aumenta el Gobierno", lanzó.

Los mensajes de @CFKArgentina

  1. ¿Se dan cuenta de qué hablamos cuando decimos que la inflación no es un fenómeno de la naturaleza o del Gobierno?cfkargentina.com/el-empresariad…
  2. Porque solamente a un tonto o a alguno demasiado vivo se le puede ocurrir que los precios los pone o los aumenta el Gobierno.
  3. Pero éste es un militante K! No, para nada. La única K es la del apellido. No es K, pero tampoco es zonzo. cfkargentina.com/el-empresariad…
  4. ¿Por qué no nos hacemos cargo?” Textual pag. 22. Martín Khabie.tiempo.infonews.com/2013/06/30/arg…
  5. “Qué explicación tiene la inflación? Es culpa de la presidenta? Mi jefe, que no simpatiza con Cristina, es el que pone el precio."...
  6. ¿Se dan cuenta por qué creo tanto en los jóvenes?
  7. “PSA aumentó sus precios y yo lo cuestioné. Obviamente no tenía poder de decisión así que simplemente lo cuestioné.”
  8. No, no puede ser. ¿Qué no puede ser?. Diario Tiempo Argentino, reportaje imperdible a un joven argentino.tiempo.infonews.com/2013/06/30/arg…
  9. Porque lo despidieron por haber dicho: “El empresariado nacional está ganando mucho dinero".tiempo.infonews.com/2013/06/30/arg…
  10. Empresa perteneciente al grupo Industrias Pugliese S.A. ¿Por qué empleado hasta el jueves?
  11. A quién le pidieron eso?! A Martín Khabie. 32 años. Hasta el pasado jueves empleado del sector de Marketing de PSA…
  12. “Respondí: No me parece que haya que aumentar en este momento del país. Nos está yendo bien.”
  13. Olivos, leyendo diarios. “Me dijeron: tenés que comunicar el aumento de precios”. tiempo.infonews.com/2013/06/30/arg…

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